La muerte del señor Dashwood deja a su esposa y a sus tres hijas en una situación que Jane Austen conocía perfectamente cuando publicó Sentido y sensibilidad en 1811: una familia de mujeres puede perder su posición social, su seguridad económica y su propia casa por el simple hecho de que la propiedad familiar pase a manos de un heredero varón. Elinor, Marianne y Margaret deben abandonar la residencia en la que han crecido y comenzar una nueva vida con recursos mucho más limitados. A partir de esa pérdida, Austen construyó una novela sobre el amor, las expectativas matrimoniales y las dificultades de unas mujeres cuya supervivencia dependía en buena medida de las decisiones de los hombres.
Más de dos siglos después, la directora británica Georgia Oakley recupera esa historia en una nueva adaptación cinematográfica protagonizada por Daisy Edgar-Jones y Esmé Creed-Miles, que interpretan a Elinor y Marianne Dashwood. La película se estrena en España el próximo 23 de octubre y llega precedida de una importante expectación internacional, alimentada por el regreso de las adaptaciones de Jane Austen a las pantallas y por el recuerdo de la celebrada versión que Ang Lee dirigió en 1995.
La elección de Oakley resulta significativa. Su primer largometraje, Blue Jean (2022), se desarrollaba en la Inglaterra de Margaret Thatcher y seguía a una profesora de educación física que debía ocultar su homosexualidad en un contexto de creciente hostilidad política y social. Aquella película abordaba las consecuencias íntimas de unas normas que condicionaban la vida de las mujeres y su capacidad para decidir sobre su propia identidad. En Sentido y sensibilidad, Oakley cambia de época, pero encuentra un territorio igualmente marcado por las restricciones sociales.

La directora trabaja a partir de un guion de Diana Reid, escritora australiana conocida por sus novelas sobre las relaciones personales y las desigualdades contemporáneas. La película está producida por Working Title, la compañía responsable de títulos como Cuatro bodas y un funeral, Love Actually y El diario de Bridget Jones, además de otras adaptaciones de Austen como Orgullo y prejuicio (2005) y Emma (2020).
Elinor y Marianne, dos maneras de enfrentarse al mundo
La relación entre las hermanas Dashwood constituye el núcleo de la nueva película. Elinor, interpretada por Daisy Edgar-Jones, es la mayor y se siente responsable de mantener cierta estabilidad familiar después de la muerte de su padre. Su manera de afrontar los problemas pasa por la prudencia, la contención y la capacidad de anteponer las necesidades de los demás a sus propios deseos.
Marianne, a quien da vida Esmé Creed-Miles, defiende una relación mucho más apasionada con la existencia. Cree en la sinceridad absoluta de los sentimientos, desprecia las convenciones que considera hipócritas y se entrega al amor con una intensidad que la expone al sufrimiento.
Austen construyó sus personajes a partir de una tensión cultural muy reconocible a comienzos del siglo XIX: la oposición entre la razón y la sensibilidad, entre el autocontrol social y la expresión emocional. Sin embargo, la novela adquiere una complejidad mayor cuando se observa que ninguna de las hermanas dispone de una libertad completa para actuar conforme a sus convicciones.

Elinor debe ocultar sus sentimientos por Edward Ferrars porque comprende las dificultades económicas y familiares que rodean su relación. Marianne, por su parte, descubre que la intensidad de una experiencia amorosa no garantiza la honestidad de la persona amada. Su relación con John Willoughby se convierte en una experiencia dolorosa que modifica su manera de comprender el mundo.
La película concede especial importancia a lo que sucede entre ambas mujeres mientras atraviesan esos conflictos. La solidaridad familiar adquiere un protagonismo que permite leer la historia desde una perspectiva contemporánea, sin necesidad de trasladarla al presente ni modificar su ambientación histórica.
Daisy Edgar-Jones y Esmé Creed-Miles: una nueva generación de heroínas de Austen
Daisy Edgar-Jones se convirtió en una de las intérpretes británicas más reconocidas de su generación gracias a Normal People, la adaptación televisiva de la novela de Sally Rooney. Su interpretación de Marianne Sheridan, un personaje marcado por las dificultades para expresar sus emociones y establecer relaciones afectivas, ya demostraba su capacidad para construir personajes a través de la contención y los silencios.
Después llegaron películas como La chica salvaje, Fresh y Twisters. En Sentido y sensibilidad interpreta a Elinor Dashwood, un papel que Emma Thompson convirtió en uno de los grandes referentes del cine de época durante los años noventa.
Esmé Creed-Miles, conocida por protagonizar la serie Hanna, asume el personaje de Marianne. Hija de los actores Samantha Morton y Charlie Creed-Miles, ha desarrollado una carrera que combina el cine, la televisión y la música. En una entrevista publicada por Vanity Fair, la actriz explicó las dificultades que atravesó durante el proceso de selección y cómo su relación previa con Edgar-Jones contribuyó a construir la complicidad entre las dos protagonistas.

El reparto incluye también a Caitríona Balfe como la señora Dashwood, George MacKay como Edward Ferrars, Frank Dillane como John Willoughby, Herbert Nordrum como el coronel Brandon, Bodhi Rae Breathnach como Margaret Dashwood y Fiona Shaw como la señora Jennings.
La presencia de Balfe resulta particularmente interesante porque el personaje de la madre suele quedar subordinado a las historias sentimentales de sus hijas. Sin embargo, la señora Dashwood también debe enfrentarse a la pérdida de su hogar y a la responsabilidad de sostener emocionalmente a una familia que ha visto desaparecer buena parte de sus recursos.
El dinero, el verdadero problema de las hermanas Dashwood
Uno de los riesgos de adaptar a Jane Austen consiste en convertir sus novelas en una sucesión de bailes, vestidos, grandes mansiones y declaraciones amorosas. La escritora dedicó buena parte de su obra a observar cómo funcionaban las relaciones económicas entre las familias, qué importancia tenía la herencia y hasta qué punto el matrimonio constituía una necesidad material para las mujeres de su clase social.
En Sentido y sensibilidad, la pérdida de la propiedad familiar desencadena toda la trama. Elinor y Marianne tienen que reorganizar sus expectativas porque su posición social ha cambiado. Los hombres que aparecen en sus vidas disponen, aunque en grados diferentes, de una capacidad para decidir sobre su futuro que ellas no poseen.
Esta dimensión económica ocupa un lugar relevante en la nueva adaptación. Oakley ha buscado una representación menos idealizada de la vida rural inglesa, con casas que muestran el paso del tiempo y espacios domésticos cuya apariencia refleja la situación material de sus habitantes.
La diseñadora de producción Francesca Di Mottola explicó a Better Homes & Gardens que el equipo trabajó con las localizaciones y los interiores como parte del relato emocional de la familia. Las dimensiones de las habitaciones, el estado de las paredes y la relación entre las protagonistas y el paisaje permiten mostrar el tránsito desde una residencia acomodada hasta una vida mucho más modesta.

También el vestuario participa de esa lectura. La diseñadora Grace Snell ha utilizado prendas que se repiten o se modifican para expresar las limitaciones económicas de las Dashwood. El uso del color y de diferentes tejidos permite distinguir las personalidades de las hermanas y las transformaciones que atraviesan después del duelo.
Son decisiones que devuelven a la película una preocupación esencial de Austen: las condiciones materiales influyen en las posibilidades de amar, de elegir pareja y de construir una vida independiente.
La difícil comparación con Emma Thompson y Kate Winslet
La adaptación de Ang Lee de 1995 continúa siendo una referencia inevitable. Protagonizada por Emma Thompson, Kate Winslet, Hugh Grant y Alan Rickman, obtuvo siete nominaciones al Oscar y ganó el premio al mejor guion adaptado, escrito por la propia Thompson.
Aquella película consiguió combinar la ironía de Austen con una dimensión romántica que contribuyó a popularizar nuevamente sus novelas. También estableció una imagen cinematográfica muy reconocible de Elinor y Marianne: la hermana que contiene sus sentimientos frente a aquella que los expresa sin reservas.

La nueva adaptación reduce algunos elementos de exaltación romántica que caracterizaban la versión de 1995 y apuesta por una aproximación más contenida a los personajes. La crítica también ha señalado el cambio de perspectiva que introduce el mayor protagonismo de la relación entre las hermanas: la historia se plantea incluso como una narración sobre los vínculos fraternales, en la que las relaciones amorosas conservan su importancia, pero dejan espacio a otra forma de afecto igualmente decisiva.
Esa interpretación permite entender por qué Sentido y sensibilidad continúa siendo una obra especialmente fértil para el cine contemporáneo. Las protagonistas se enfrentan a conflictos que pertenecen a una sociedad muy distinta de la actual, pero sus relaciones plantean cuestiones reconocibles: el reparto desigual de las responsabilidades familiares, la presión por encontrar pareja, las expectativas sobre el comportamiento femenino y la necesidad de conciliar los deseos personales con las obligaciones hacia los demás.
Jane Austen y el regreso de las mujeres al centro del relato
El estreno coincide con un renovado interés audiovisual por Jane Austen, cuyas novelas siguen proporcionando personajes y conflictos capaces de atraer a nuevas generaciones. La popularidad de las adaptaciones recientes también ha abierto un debate sobre la manera en que el cine contemporáneo representa a las mujeres del pasado y sobre el riesgo de atribuirles una mentalidad que no corresponde a su contexto histórico.
Oakley parece haber optado por trabajar desde las circunstancias concretas de sus personajes. La dependencia económica de las Dashwood, las normas que condicionan sus relaciones y la importancia de conservar una buena reputación siguen siendo elementos fundamentales de la historia. La directora encuentra en la convivencia entre las hermanas una forma de explorar cómo las mujeres construyen espacios de libertad dentro de sociedades que restringen sus posibilidades. Elinor y Marianne discrepan profundamente sobre el amor, el comportamiento social y la manera de afrontar las decepciones, pero sus diferencias también les permiten aprender la una de la otra.
Jane Austen comprendió que las experiencias sentimentales de sus protagonistas estaban inseparablemente relacionadas con su posición económica, su educación y las expectativas sociales. La nueva película recupera esa complejidad y la traslada a una generación de espectadores acostumbrada a interrogarse sobre la autonomía femenina, los vínculos familiares y las condiciones que hacen posible elegir libremente.
