España cuenta hoy con más de 600 mujeres militares desplegadas en misiones internacionales y unas 530 desfilaron este 12 de octubre ante los Reyes en Madrid. Pero detrás de cada una de ellas hay una historia de vocación, de decisión y de integración en una institución que lleva décadas transformándose.
Vocación desde pequeña
Para muchas, el camino hacia las Fuerzas Armadas empieza mucho antes de firmar el compromiso. La soldado Pinto, del Tercio de Armada, lo tiene claro: “Para mí es un orgullo muy grande porque llevo viniendo desde pequeña por vocación familiar”. Su historia no es un caso aislado. Andrea Velasco González, también de la Armada, recuerda haber visto el desfile del 12 de octubre por televisión con sus padres de pequeña. “Me llegan muchos recuerdos bonitos de verlo con mis padres”, explicó, en una frase que refleja cómo la institución militar se transmite de generación en generación dentro de muchas familias españolas.
Este componente vocacional es uno de los factores que más influye en el reclutamiento femenino. Según el informe anual de Defensa, en 2025 se registraron 6.103 solicitudes de mujeres para las plazas de tropa y marinería, frente a las 23.454 de hombres. Una brecha que las propias Fuerzas Armadas reconocen y que en parte se explica por la falta de referentes femeninos visibles en el entorno de muchas jóvenes.

Más vías de acceso, más diversidad de perfiles
No todas llegan por la misma puerta. María del Mar Giménez, marinero destinada en el Cuartel General de la Fuerza de la Acción Marítima, lleva muchos años en las Fuerzas Armadas y reconoce que le “hacía mucha ilusión” representar a España en el desfile. Su trayectoria refleja la de muchas militares que han construido una carrera sólida dentro de la institución a lo largo de los años.
Pero hay otra vía de incorporación que gana peso: la reserva voluntaria. Mónica Navarro Varela, abogada y reservista desde 2010, es un ejemplo de cómo profesionales de la vida civil pueden poner sus conocimientos al servicio de las Fuerzas Armadas sin abandonar su carrera. Activada todos los años durante periodos de tres a cuatro meses en el Instituto Social de las Fuerzas Armadas, Navarro define su experiencia con una frase que resume bien la motivación de muchos reservistas: “Para mí ser reservista es un orgullo, un honor. Es el privilegio de poder servir a España”. En 2025, el 29% de las plazas de reservistas voluntarios fueron ocupadas por mujeres, uno de los porcentajes más altos de participación femenina en cualquier modalidad de acceso a las Fuerzas Armadas.

Una integración que avanza pero no se detiene
Las cuatro mujeres comparten un mismo mensaje: la integración de la mujer en las Fuerzas Armadas es una realidad consolidada, pero el trabajo no ha terminado. La guardián Velasco lo expresó con claridad al desfilar: “Desfilo en nombre de toda la Armada y todos los militares de España”. Una frase que no solo habla de orgullo, sino también de pertenencia, de sentirse parte de una institución que, poco a poco, se ha ido pareciendo más a la sociedad a la que sirve.

