La campaña que ha emprendido el Gobierno para eludir su responsabilidad con la crisis de la vivienda sobre la que no ha actuado en los últimos ocho años va a culminar con una huelga general el próximo 11 de noviembre que se dirige contra la oposición por primera vez en la historia y contra los empresarios, con la premisa de que la patronal es culpable de la falta de poder adquisitivo por no subir los salarios. Sin embargo, como ha subrayado Ángela de Miguel, presidenta de Cepyme, las empresas vienen subiendo los salarios por encima del IPC, a la espera de ver cómo afrontan la nueva escalada de la inflación. Además de la subida de precios y de los propios impuestos a la vivienda, ¿qué lastra los bolsillos de los ciudadanos? Hay una subida silenciosa y encubierta del IRPF que merma sistemáticamente la capacidad económica de los ciudadanos de la que el Ejecutivo evita hablar.
La pérdida de poder adquisitivo como consecuencia de la fuerte subida de los precios es palpable en el día a día de los ciudadanos. El pasado 9 de octubre, el Banco de España alertó de que el IPC puede rozar el 5% en el tramo final del año, lo que puede elevar el promedio anual de todo el año al 3,9%. Con estas proyecciones el organismo presidido por José Luis Escrivá ha sido uno de los más pesimistas frente al 3,7% que previó BBVA Research dos días antes y de la estimación del panel de Funcas en el 3,6%.
Desde que Pedro Sánchez llegó a La Moncloa en 2018 y hasta septiembre de 2026, los precios han subido casi un 26% (25,93%). Sólo en 2026, el IPC acumula una subida del 3,33%, que se suma a los 22,6% entre 2018 y 2025.
La escalada de precios impacta negativamente en la renta disponible de las familias. Miguel Ángel García, profesor de Economía Aplicada de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) e investigador asociado de Fedea, cifra en 2,5 puntos la pérdida de poder adquisitivo desde 2018, considerando el efecto de la inflación y la no deflación del impuesto a las rentas del trabajo. Ésta es en realidad una subida encubierta y silenciosa del IRPF, denominada progresividad en frío, que ha costado más de 20.000 millones a los contribuyentes en los últimos ocho años, según cálculos de Francisco de la Torre, inspector de Hacienda.
El Registro de Economistas Asesores Fiscales (REAF-CGE), órgano especializado en fiscalidad del Consejo General de Economistas de España, baja estas cifras sobre el terreno y viene calculando el efecto de la no deflactación para los asalariados, así como el impacto de la deflactación que sí han realizado algunas comunidades autónomas en su tramo de la tarifa del IRPF. Los Economistas han analizado la suma de lo que ha supuesto al contribuyente la no deflactación del IRPF cada año entre 2022 y 2025, y han concluido que las rentas medias y bajas son las que más sufren la subida encubierta del IRPF, con un coste de hasta 820 euros.
El elefante en la habitación y la campaña del PSOE
El Gobierno de Pedro Sánchez se ha centrado en una reforma de las pensiones expansiva y en subidas constantes del SMI en las que puede exhibir su sello y evita hablar de la subida encubierta del IRPF por no deflactar. El PP y economistas y fiscalistas vienen advirtiendo del impacto de esta última medida en el bolsillo de los españoles, también de los pensionistas.
En el ambiente de precampaña que se vive desde hace meses y especialmente desde la convocatoria de elecciones el PSOE pone el foco en estos dos primeros asuntos pero la falta de adecuación del IRPF en la inflación no la está mencionando nadie.
Sí lo ha hecho De la Torre, que ha recordado que María Jesús Montero es la “jefa de campaña (estratega jefe) del PSOE y portavoz oficiosa de UGT, CCOO y por supuesto del sindicato de inquilinas, que han decidido “convocar una huelga contra la oposición” porque los salarios no dan para pagar la vivienda”. En LinkedIn, alerta de que “los salarios brutos en términos reales solo han subido un 2,2% en estos ocho años, mientras que la vivienda ha subido un 34,4%”, lo que acompaña de gráficos.
Recuerda que Montero fue la ministra de Hacienda entre 2018 y 2025, y advierte de lo que pasó con el IRPF de los salarios: “aumentó un 13%, pasando del 15,5% al 17,5%, lo que significa que los salarios perdieron poder adquisitivo exclusivamente por la subida de los impuestos. Efectivamente, Montero es una gran estratega porque la huelga general se la montan a la oposición”.
Aumento de la recaudación del IRPF
El IRPF es la primera fuente de ingresos tributarios para el Estado, ya que representa más del 40%. En 2025, la recaudación de este impuesto alcanzó los 142.466 millones, frente a los 82.859 millones en 2018. El Gobierno no oculta la buena marcha de este ingreso y así, en su informe anual de 2025, la Agencia Tributaria reconoció que el IRPF devengado creció un 10,9% en 2025, encadenando así años de crecimientos.
Entre 2021 y 2025, la tasa media de incremento es del 11,2%, fruto de un aumento medio de las rentas del 7,5% y del tipo efectivo medio del 3,5%. Sin la cuota diferencial, el IRPF devengado se incrementó un 8,4% en 2025, resultado del aumento de las bases del 7,2% y del tipo efectivo del 1,1%.
Hasta el pasado agosto, últimos datos disponibles, el IRPF ha reunido 109.995 millones en 2026 por 98.530 mill0nes en el mismo periodo de 2025.
Tipo efectivo y subida de tramo con la subida salarial.
Subida encubierta del IRPF hasta 2028
Los ingresos públicos han experimentado un notable incremento entre 2019 y 2025 elevando su peso en 3,2 puntos porcentuales sobre el PIB (unos 45.000 millones de euros), de los que 1,2 puntos, alrededor de 17.000 millones, se derivan de no actualizar el IRPF de acuerdo con el alza de la inflación y de las rentas de los hogares, según los cálculos del Banco de España. De un incremento de 23.000 millones, 6.000 millones los fía al aumento de la renta real y 17.000 a la llamada progresividad en frío.
¿Por qué mide este efecto Banco de España? El Gobierno ha evitado hablar del impacto de la inflación en la recaudación desde que en 2021 empezó el alza de precios por la crisis de la energía. De datos parciales que admitía de pasada Montero sólo a preguntas de los medios y de un informe de la Agencia Tributaria que apenas se publicitó y que daba cifras a la baja se ha pasado a cuantificarlo en un ámbito técnico y para especialistas porque es el argumento que se ofrece a la Comisión Europea de que España puede cumplir con sus compromisos fiscales.
Así, en su informe de cumplimiento de los compromisos fiscales y de política económica acordados con Bruselas, el Gobierno admite que la exigencia de incrementar la recaudación el equivalente al 0,1% del PIB se logrará “a través de la no deflactación de las bases tributarias del IRPF”, lo que seguirá al menos hasta 2028. Y traslada que los contribuyentes españoles pagaron en 2025 casi 2.300 millones de euros de más en el IRPF por la decisión del Ministerio de Hacienda
Entre las medidas del último Real Decreto-ley para paliar los efectos de la guerra de Irán, el Ministerio de Hacienda admite ahora la necesidad de corregir el IRPF para compensar el encarecimiento de los costes del sector primario y realiza una especie de deflactación limitada a agricultores y ganaderos que contrasta con su decisión de no deflactar la tarifa del IRPF al menos hasta 2028.

