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Tan Hooi Ling, la mujer que puso Asia a sus pies desde el móvil

En un sector donde el exceso de confianza se considera un estilo de trabajo necesario, ella mostró su vulnerabilidad, defendiendo en reiteradas ocasiones la importancia de mantener una actitud abierta al aprendizaje

Tan Hooi Ling.
Tan Hooi Ling.
KiloyCuarto

Cuando Tan Hooi Ling anunció que dejaba sus funciones ejecutivas en Grab para asumir un papel de asesora, puso fin a más de una década dedicada a construir una de las empresas tecnológicas más influyentes de Asia. Suponía la despedida de la empresa de una mujer dedicada a redefinir la forma en que millones de personas se desplazan, pagan y acceden a servicios digitales en el Sudeste Asiático. “Grab ha sido una de las experiencias más gratificantes de mi vida”, afirmó al comunicar su decisión. Sus palabras reflejaban algo más que la despedida de una directiva. Eran la reflexión de una emprendedora que había dedicado gran parte de su vida adulta a levantar una compañía desde cero y convertirla en un actor clave de la economía digital de la región.

Todo comenzó en un aula de Harvard Business School, al conocer a otro estudiante malayo llamado Anthony Tan, juntos diseñaron una solución para uno de los problemas cotidianos de su país: la inseguridad de los taxis. Lo que nació como un proyecto académico terminaría convirtiéndose en Grab, una de las mayores plataformas tecnológicas del Sudeste Asiático.

A diferencia de otros fundadores tecnológicos acostumbrados a dar entrevistas o participar en conferencias, Tan Hooi Ling siempre ha mantenido un perfil discreto alejada de los medios. Esta pionera desarrolló su liderazgo con discreción dentro del ecosistema de las startups. Ingeniera de formación y nacida en Malasia, construyó su carrera con una profunda entrega hacia la gente intentando siempre resolver problemas reales.

Antes de emprender en Asia, trabajó en Estados Unidos, donde adquirió experiencia en distintas compañías tecnológicas y consolidó una visión global de los negocios. Sin embargo, su futuro cambiaría de rumbo cuando conoció a Anthony Tan durante sus estudios de MBA en Harvard. Ambos sentían la misma inquietud por encontrar soluciones para algunos de los desafíos cotidianos que enfrentan millones de personas en el Sudeste Asiático.

En 2012 fundaron una pequeña empresa llamada MyTeksi, concebida inicialmente para mejorar la seguridad y la eficiencia de los servicios de taxi en Malasia. Su respuesta a un problema concreto terminó transformándose en una de las historias de emprendimiento más exitosas de la región.

La compañía evolucionó rápidamente bajo el nombre de Grab. Su crecimiento fue impulsado por Tan Hooi Ling utilizando la tecnología como respuesta a necesidades reales. En ciudades congestionadas y con sistemas de transporte irregulares, la aplicación ofrecía una alternativa sencilla y fiable para sus usuarios. La propia emprendedora ha recordado cómo el éxito llegó más rápido de lo esperado. Durante el lanzamiento inicial, el equipo pensaba que tendría tiempo para adaptar la plataforma al crecimiento progresivo de la demanda, pero ocurrió exactamente lo contrario. “El primer día de nuestro lanzamiento, nuestra plataforma tecnológica ya estaba sometida a mucha presión porque mucha más gente de la que habíamos previsto la estaba utilizando”, explicó durante una entrevista. Aquella experiencia confirmó que existía una oportunidad enorme para transformar los servicios urbanos mediante herramientas digitales.

Con el paso de los años, Grab dejó de ser una aplicación de transporte para convertirse en una superplataforma. A través de una sola aplicación, millones de personas comenzaron a pedir comida, enviar paquetes, realizar pagos digitales o acceder a servicios financieros. En una región donde gran parte de la población no tenía acceso tradicional a la banca, esta evolución resultó especialmente significativa. Tan Hooi Ling desempeñó un papel esencial en esa transformación.

Tras reincorporarse a la compañía en 2015, lideró equipos de operaciones, producto y tecnología. Más tarde asumió la dirección de la organización tecnológica de Grab y se convirtió en una de las principales responsables de preparar a la siguiente generación de líderes dentro de la empresa. Su filosofía de trabajo estaba marcada por el emprendimiento. “La única manera de seguir teniendo éxito es cometer errores y aprender de ellos” reveló entonces. La frase condensa una visión alejada del mito de la perfección. Para ella, innovar significaba asumir riesgos como parte de un proceso de progreso desconocido. Otro valor que ha guiado su trayectoria es la humildad. En un sector donde el exceso de confianza se considera un estilo de trabajo necesario, ella mostró su vulnerabilidad, defendiendo en reiteradas ocasiones la importancia de mantener una actitud abierta al aprendizaje. “Sin humildad dejarás de reconocer la necesidad de aprender, dejarás de reconocer la necesidad de contratar a las mejores personas y la necesidad de reinventarte constantemente”, señaló. Esa convicción se convirtió en uno de los pilares culturales de Grab y explica en parte por qué la compañía ha logrado adaptarse a cambios tan profundos en tan poco tiempo.

Su salida de Grab como CEO para dedicarse a la asesoría se produjo en un momento de madurez para la empresa. Tras años de crecimiento acelerado, Grab necesitaba adaptarse a la intensa competencia en una etapa de mayor prudencia financiera. Aun así, el legado de Tan Hooi Ling va más allá de los resultados trimestrales o de las valoraciones bursátiles. Su contribución más importante quizá sea haber demostrado que las mujeres pueden ocupar un papel central en la construcción de grandes empresas tecnológicas en una región del planeta donde todavía existen importantes barreras para acceder a posiciones de liderazgo. Ella pertenece a una generación de mujeres asiáticas que ha contribuido a cambiar esa narrativa. Al anunciar que abandonaba sus responsabilidades operativas, explicó que deseaba recuperar algunas de las pasiones personales que había dejado en pausa durante años. “Las personas que me conocen bien saben que soy una aventurera de corazón”, confesó. Una pista de que su aventura todavía no ha terminado. En una época fascinada por las figuras mediáticas en el universo tecnológico, Tan Hooi Ling representa la colaboración, una vuelta de tuerca a un pasado donde el éxito se logra para la comunidad. Su trayectoria demuestra que las grandes transformaciones no siempre las protagonizan quienes hablan más alto, sino quienes trabajan con constancia para convertir una idea en una realidad capaz de cambiar una región entera.

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