El incendio forestal de Pinofranqueado, en la comarca cacereña de Las Hurdes, ha dado este jueves las primeras señales de alivio después de tres días de lucha contra las llamas. El fuego, que mantiene activado el nivel 2 de peligrosidad del Plan Infoex, ha arrasado ya unas 4.800 hectáreas y alcanza un perímetro aproximado de 48 kilómetros, aunque la mejora de las condiciones meteorológicas ha permitido afrontar las labores de extinción con cierto optimismo.
La bajada de las temperaturas y el aumento de la humedad han favorecido durante la jornada el trabajo de los equipos desplegados sobre el terreno y, especialmente, de los medios aéreos. Un total de 273 efectivos terrestres y 24 medios aéreos participan en un dispositivo que concentra buena parte de sus esfuerzos en las zonas de El Cerezal, Aldehuela y Horcajo, además del flanco norte del incendio.

La presidenta de la Junta de Extremadura, María Guardiola, ha hablado de un escenario de “moderado optimismo”, aunque la emergencia continúa activa y los equipos mantienen la vigilancia ante la posibilidad de que las condiciones vuelvan a complicar la evolución del incendio.

Los primeros vecinos vuelven a casa
La evolución favorable ha permitido también comenzar a revertir algunas de las evacuaciones ordenadas desde que se declaró el fuego. Los vecinos de Robledo pueden regresar ya a sus viviendas, mientras que los habitantes de Castillo y Avellanar también han recibido autorización para volver, aunque deberán permanecer dentro de los núcleos urbanos para no interferir en los trabajos de extinción.
También se ha levantado el confinamiento de Nuñomoral, aunque se mantienen restricciones similares. Son los primeros pasos hacia la normalidad después de que el avance de las llamas obligara a desalojar numerosas alquerías de Las Hurdes y a centenares de vecinos a abandonar sus casas durante las jornadas más complicadas del incendio.

La situación contrasta favorablemente respecto con la vivida ayer. El incendio consiguió cruzar desde Cáceres a la provincia de Salamanca y avanzó por la zona de Agallas y Vegas de Domingo Rey, llegando a situarse a pocos kilómetros de este último núcleo. El cambio en la dirección del viento evitó finalmente que las llamas se aproximaran todavía más a las viviendas.
Salamanca contiene las llamas
Este jueves, la situación en la vertiente salmantina es considerablemente más favorable. Los puntos a los que llegó el incendio se encuentran sin llama activa y alejados de los núcleos de población, por lo que no ha sido necesario ordenar evacuaciones ni confinamientos. Los equipos continúan, no obstante, trabajando sobre el terreno ante el riesgo de que el viento vuelva a favorecer el avance del fuego hacia Castilla y León.
El grueso de la emergencia continúa así concentrado en Las Hurdes, donde las llamas han dejado ya miles de hectáreas calcinadas y han obligado a desplegar uno de los mayores dispositivos de extinción de estos días.

