Novias

Decálogo de la pedida de mano o cómo acertar con el look en tiempo récord

¿Traje o vestido? ¿Blanco o de otro color? ¿Y qué accesorios llevo si es un cóctel de tarde y en verano? Hablamos con varias expertas del sector para resolver tus dudas

Fotografía: Kiloycuarto
Fotografía: Kiloycuarto

Tengo que reconocer que, cuando me pidieron escribir sobre qué llevar a una pedida, no lo tuve claro. Empezando porque yo no tuve pedida (ni oficial ni extra) y creo que, dada la vorágine en la que me metí queriendo casarme antes de que terminase el año, tampoco sé si hubiera podido gestionarlo con éxito. Luego estaba el hecho de que no soy muy de formalismos en este aspecto; en mi boda no hubo iglesia ni siquiera yo tuve un finde loco de despedida de soltera (les pedí encarecidamente a mis amigas que no lo hicieran, aunque alguna lo desoyó y terminé pasando una tarde inesperada y muy divertida). 

Para mí, el día de mi boda era toda la celebración que necesitaba pero, si hay claro claro en esto es que los enlaces son tan personales como el gusto de quienes se casan. Así que partiendo de esta base, a ti puede ocurrirte que quieras (tú o alguna de las dos familias) celebrar una pre-boda, reunir a tus amigos más cercanos y familiares para darles la noticia o simplemente tener una excusa más para celebrar y hablar de todos los detalles que puedas revelar sobre el día señalado, la luna de miel y todo lo que gira alrededor.

“En mi caso, fue mi madre quien lo dijo y reconozco que es un poco una excusa para seguir celebrándolo y reuniéndonos, más que por el significado en sí de la pedida (que creo que es algo que ya pasó a mejor vida)”, dice la periodista de moda y belleza Raquel Rodríguez. “Mi idea, en este caso, es hacer algo informal, tipo cóctel, en casa de mis padres ya que la tradición habla de en casa de la novia (pues yo ya vivo con mi pareja). Será una ocasión para invitar a los familiares más directos y testigos principales, que son los de la iglesia en mi caso”, explica la madrileña.

En este caso, uno de los principales interrogantes suele pasar por el look de ese día. En cambio, si algo tuvo claro Rodríguez era precisamente lo que llevaría. “No sé si al final cambiará o no, pero yo  tengo un look como pre-seleccionado; en mi caso, tenía claro que quería ir de blanco pero sin que fuese algo demasiado elegante”, reconoce la periodista. “Es de tweed y así como romántico, muy de mi estilo. Y luego ya añadir un zapato, pero que no sea una propuesta muy elaborada al final”, comenta, para añadir después: “En este sentido, lo bueno es que creo que tampoco hay un protocolo muy ceñido al respecto, desde luego no como en las bodas…”

Así, y sin que suponga otra larga lista de tareas más que tachar, los expertos recomiendan seguir el estilo propio y no dejarse llevar por tendencias con las que terminar verse muy “disfrazada”. Desde la firma MIM, por ejemplo, recomiendan dejarse llevar por el instinto y apostar por opciones sencillas y versátiles pero con personalidad; “al final, se trata de una elección muy personal, reconocen”. A continuación un repaso por todos los detalles para que sea un éxito.

Día o noche

Sin tratarse de una boda civil (o por el registro), hay opciones que puedan sin comprometer el presupuesto en exceso. Dicho esto, lo primero que tienes que tener claro es si tu pedida va a ser de día (media mañana, mediodía, media tarde) o un evento de noche. Lo creas o no (y debido a la fluctuación tan drástica de temperaturas de los últimos días) esto determinará las características de tu look. 

Set Cadin, de Reformation

Por ejemplo, si es de día el evento pide tejidos en algodón o con mezcla de lino, más fluidos y que revelen más piel. También está permitido más imaginación y el código será, por tanto, más relajado. En cambio, si se trata de una celebración de noche, tejidos más brillantes, cercanos al satén y el raso, también entran en juego. Independientemente del color, las opciones largas además son las reinas de esta ocasión.

¿Blanco o no?

A pesar de que de cara a las pedidas más cercanas a la época estival, el blanco puede ser un acierto, muchas invitadas prefieren escoger otro color o reservarse el atuendo en tonos más cercanos a los níveos para el gran día. “Lo más importante es sentirse bien con una misma y reflejarlo a través de una elección con la que nos sintamos cómodas, favorecidas y seguras. Apostar por tonos que aporten luz y por prendas que estilicen la figura siempre es un acierto”, dicen desde MIM. En este caso, proponen el vestido Palermo en tono berenjena, “una opción elegante, fluida y especialmente cómoda, ideal para disfrutar del momento con total confianza”.

El vestido Palermo, de MIM

Por otro lado, es un momento ideal para apostar por esos tonos crema, beige claro o ivory. Tanto en formato liso como con un sutil estampado, son la apuesta más comedida para aquellas que aun no tengan claro la vestimenta y cuenten con poco tiempo a su favor. Además, todas las opciones admiten una chaqueta blazer o incluso ligera gabardina para climas más adversos.

Lebor Gabala

Más allá de los anillos

Superado el asunto del anillo, es hora de hacer caso al resto de complementos. Para completar el look anterior, desde el equipo de MIM recomiendan apostar por accesorios dorados, especialmente en verano, ya que “aportan luminosidad y sofisticación”; “además, combinados con nuestro bolso de mano Pot, los pendientes Prune y unos zapatos de tacón sutiles pero cómodos, como los modelos Ima o Mane en dorado son una propuesta ideal”.

Zapatos IMA, de MIM

Este último apartado es esencial para estar cómoda en esta ocasión tan señalada y, sobre todo, no caer en la tentación de enfundarte un tacón demasiado alto o fino, así como un estilo que no defienda (ni tenga sentido con) el look final. En este plano, los expertos recomiendan encarecidamente no renunciar al estilo habitual en favor de la comodidad (y, sobre todo, el equilibrio) optando por tacones bajos en versión de bailarina de punta, sandalias kitten o incluso alpargatas; una opción tan elegante como acorde con aquellas novias de espíritu mediterráneo.

El modelo Bonanova, de PLA shoes

Muchas formas de brillar

Otra opción es, si es más acorde con tu subtono de piel, optar por accesorios en plata o piedras de diferentes tonos (incluso combinar ambas) para realzar el efecto de las facciones o el color del traje y/o complementos como bolso o zapatos. Por ejemplo, desde Suma Cruz proponen su diseño Helechos en plata en crudo (dentro de su línea Fine Jewelry) una pieza elaborada artesanalmente con este metal noble, manteniendo su cuidado y atención al detalle, además de una opción versátil, elegante y muy combinable.

La gargantilla Rivière, de RABAT

También, y en especial si tu pedida es de tarde o noche, es un momento idóneo para sacar los brillos a relucir: incluyen diamantes, zafiros y todo tipo de piedras engarzadas… Son apuesta ganadora en formato gargantilla (por ejemplo, con un traje), pulsera y/o pendientes (como, por ejemplo, con un recogido y en un look dos piezas), especialmente si quieres dejar el resto en un plano más minimalista.

El casquete Sylvestris de Suma Cruz

Por último, es más que recomendable atreverse con algo que no vas a llevar el día de tu boda (o pre-boda), por lo que collares, pulseras o elementos más unidos al mundo nupcial como los casquetes (tal y como hizo Gala González el pasado año) son una opción estupenda para ese día. 

Vestido, set o traje

Mientras que desde MIM apuntan a que “un vestido especial acompañado de los complementos adecuados siempre consigue realzar cualquier look y hacer que nos sintamos aún más radiantes”, hay otras opciones para desmarcarse del tradicional vestido lencero o de punto. Por un lado, en Sastrería Foraster hablan de un slim cómodo, es decir: trajes más limpios y favorecedores pero menos rígidos que hace unos años. Especialmente resistentes a altas temperaturas, esta temporada ganan los acabados brocados o con algún acabado especial; desde el satén hasta el estampado floral y con el estilo pijamero como leit motiv.

Otra opción para no desdeñar es la de un traje-falda, al más puro estilo años 40 y que resulta perfecta tanto para las futuras novias más clásicas como para aquellas más prácticas que quieran combinar dos prendas ya existentes en su armario.

La propuesta de traje de Sumissura

De hecho, el diseñador Guillermo Villanueva resume bastante bien la tendencia actual al decir que en 2026 “la elegancia más buscada es natural y equilibrada”, y que el protagonismo ya no está en los trajes excesivamente recargados sino en “la calidad del patrón, la estructura y la armonía del conjunto”. Al final, ser tú misma (y atreverte a apostar por lo que quieres) siempre es una apuesta segura para brillar.

TAGS DE ESTA NOTICIA