La victoria de Elif Eralp en las elecciones estatales de Berlín ha supuesto un soplo de aire fresco para la izquierda europea. En unos comicios marcados por el reciente triunfo colosal de la formación de extrema derecha AfD en el estado de Sajonia-Anhalt, la bautizada como “Mamdani alemana” ha demostrado que, al menos en la capital del país, prevalece la apuesta por políticas progresistas.
La victoria de la joven abogada e hija de inmigrantes turcos podría suponer la primera vez que el partido izquierdista Die Linke gobierne la capital del país desde la reunificación de la ciudad en 1990. También sería la primera alcaldesa de raíces turcas y la primera mujer de color que ocupara el cargo.

La campaña que llevó a la victoria de Eralp se basó en promesas para lograr vivienda asequible, controlar los precios de los alquileres y mayor inclusión social para inmigrantes y refugiados, en contraste con las políticas antiinmigración de la AfD que logran cada vez más apoyos en Alemania. “Había un fuerte deseo de disrupción y cambio político radical”, apuntó el analista político alemán Martin Fuchs en Al Jazeera.
Miembros de Die Linke viajaron a Nueva York en las semanas previas a la elección de Mamdani como alcalde, para tomar nota de la gestión de una campaña electoral que resultó exitosa. El alcalde neoyorquino prometió a la ciudadanía congelar la subida de los alquileres, sanidad gratuita para la infancia, supermercados municipales o autobuses urbanos gratuitos.

Tanto Eralp como otras formaciones de izquierdas europeas quisieron empaparse del logro del alcalde “democrático-socialista” de Nueva York. “Ya habíamos reorientado nuestro enfoque y nuestras comunicaciones para las últimas elecciones al Bundestag de 2024, centrándonos claramente en cuestiones relacionadas con el coste de vida asequible. Mantuvimos esa línea en Berlín, pero allí también nos inspiramos explícitamente en la campaña de Zohran Mamdani”, reconoció al Washington Post un asesor de Elif Eralp.
Para Die Linke, la victoria de Mamdani el pasado noviembre fue “un triunfo de la clase obrera”, y se apresuró a postear en redes sociales una foto de su candidata a la alcaldía de Berlín con el joven triunfador de los comicios neoyorquinos. En medio de la escasez de vivienda en la capital alemana, que ya cuenta con cerca de 4 millones de habitantes, Eralp ha propuesto introducir límites a los alquileres de las viviendas públicas de Berlín. Asimismo, quiere crear un grupo de trabajo centrado en los precios excesivos del alquiler.

La futura alcaldesa prometió también construir más vivienda pública, e incluso defendió la expropiación de apartamentos en propiedad de grandes corporaciones. Entre la eufórica celebración tras conocer los resultados, Eralp consideró que su triunfo muestra que, en 2026, Alemania no solo está presenciando un auge de los partidos de extrema derecha, sino que sigue existiendo una Alemania “colorida, diversa, abierta y liberal”.
La candidata izquierdista no solo busca confrontar al “racista AfD”, sino presentar una alternativa a las “políticas neoliberales” que en su criterio dominaron la vida pública de la capital. Antes de saltar a la primera línea política, se pasó una década trabajando como asesora legal de Die Linke, además de ser una férrea defensora de los derechos de los migrantes.

Una de las propuestas estrella de Eralp es convertir a Berlín en una “ciudad de la solidaridad”, para poner fin así a los “controles policiales estigmatizantes” y mejorar la participación de los inmigrantes en la vida civil. Para sus detractores, sus propuestas políticas amplificarán las tensiones interculturales. “Defiendo una política social: una política que incluya a todos. Y la prioridad ahora es hacer que Berlín sea asequible”, declaró el domingo en su discurso de victoria.
Entre otras propuestas, Eralp convocará una fiesta de fin de año para todos los sin techo de Berlín. La clave de su éxito es, según varios analistas, en su capacidad para conectar con la juventud con un contenido dinámico en redes sociales, que apela a la realidad diaria de muchos berlineses. Pese a la victoria de la izquierda berlinesa, todavía deben concretarse las alianzas necesarias para formar coalición.
Sus alianzas políticas determinarán si podrá aplicar finalmente sus propuestas radicales para transformar el mercado de la vivienda. La futura alcaldesa tendrá que convencer a cerca de la mitad de los berlineses -incluido el sector empresarial- de sus reformas en materia de vivienda, las cuales podrían conllevar también largos obstáculos legales. Esa batalla legal podría convertirse en un conflicto potencial entre el gobierno federal y el gobierno estatal.

