Alemania

Elif Eralp, la mujer que quiere frenar el auge de AfD desde Berlín

La candidata de La Izquierda disputa a la CDU la primera posición con una campaña centrada en la vivienda y la justicia social, mientras la ultraderecha gana terreno en la capital alemana

Elif Eralp, candidata de La Izquierda a la alcaldía de Berlín.
Elif Eralp, candidata de La Izquierda a la alcaldía de Berlín.

Mientras los barrios centrales de Berlín han tendido en los últimos años hacia Los Verdes y La Izquierda, en buena parte de la periferia han ganado terreno la conservadora CDU y Alternativa para Alemania (AfD). Este 20 de septiembre, los berlineses elegirán un nuevo Parlamento regional en unas elecciones especialmente ajustadas y con una protagonista inesperada: Elif Eralp, candidata de La Izquierda.

La abogada de 46 años, hija de refugiados políticos turcos, ha colocado a su formación en condiciones de disputar la primera posición a la CDU. Un sondeo de Forschungsgruppe Wahlen para ZDF sitúa a La Izquierda en el 23%, seguida por los democristianos, con el 21%. AfD alcanzaría el 17%, prácticamente duplicando el 9,1% que obtuvo en las elecciones de 2023, mientras Los Verdes se quedarían en el 16% y el SPD en el 10%. Otras encuestas estrechan todavía más la distancia entre las dos primeras fuerzas.

Para Eralp, el crecimiento de AfD está relacionado con un malestar social que los partidos tradicionales no han sabido responder. Su estrategia consiste precisamente en disputar ese descontento desde la izquierda. Tras el reciente éxito de la ultraderecha en Sajonia-Anhalt, la candidata llegó a presentarse como “la respuesta a Sajonia-Anhalt”, defendiendo que cuestiones como la vivienda o el coste de la vida pueden explicar parte de la frustración que alimenta el voto de protesta.

La vivienda, en el centro de la batalla

La campaña de La Izquierda se ha construido alrededor de los alquileres, el transporte público y los servicios de la ciudad. Entre ellos, la vivienda domina claramente la agenda electoral. El encarecimiento de los alquileres y las dificultades para encontrar un piso se han convertido en una enorme preocupación en una ciudad donde una gran parte de la población vive de alquiler.

Es también el terreno en el que La Izquierda busca diferenciarse con mayor claridad. El partido mantiene su compromiso con el resultado del referéndum celebrado en 2021, cuando cerca del 59% de los participantes apoyó socializar las viviendas de grandes compañías inmobiliarias con más de 3.000 pisos. La aplicación de aquella consulta ha quedado aplazada durante años entre debates jurídicos y comisiones.

Eralp reconoce que una medida de estas características no podría ejecutarse inmediatamente, pero mantiene la presión sobre las grandes inmobiliarias. Su formación ha hecho de la política de vivienda una de sus principales señas de identidad y los sondeos atribuyen precisamente a La Izquierda una mayor confianza entre los electores en este ámbito.

La apuesta también refleja el perfil de la candidata. Nacida en Múnich en 1980 y de familia turca, Eralp ha recurrido durante la campaña a su propia experiencia para hablar de discriminación y desigualdad. De llegar al Ayuntamiento Rojo, sería la primera mujer de origen turco en encabezar el Gobierno de la capital alemana.

Una ciudad dividida

Frente a ella se encuentra Stefan Evers, candidato de la CDU después de que el actual alcalde, Kai Wegner, decidiera no optar a la reelección. Los conservadores intentan defender el Gobierno de una ciudad especialmente difícil para su partido: Berlín presenta un mapa electoral mucho más fragmentado que otros territorios alemanes.

Al mismo tiempo, AfD llega reforzada por sus recientes resultados electorales. En Berlín, sin embargo, su crecimiento no implica necesariamente capacidad para entrar en el Ejecutivo. Tanto CDU como La Izquierda han descartado gobernar con la formación, mientras que los conservadores también excluyen una coalición con La Izquierda. Con los porcentajes actuales, la formación del próximo Gobierno probablemente exigirá acuerdos entre tres partidos, dejando a Verdes y socialdemócratas en una posición relevante para las negociaciones posteriores.

Eralp tampoco ha quedado al margen de las polémicas. La Izquierda ha recibido críticas por episodios relacionados con el conflicto de Gaza, entre ellos la actuación de un rapero en un acto de campaña en Neukölln que lanzó consignas contra las Fuerzas de Defensa de Israel. La candidata condenó lo ocurrido y anunció una investigación interna.

Las elecciones tendrán además una novedad, ya que por primera vez podrán participar los jóvenes desde los 16 años. Llegan a las urnas en una ciudad donde la desigualdad, la vivienda, la inmigración y la seguridad compiten por marcar la agenda.

Berlín decidirá así mucho más que quién ocupa el Ayuntamiento Rojo. La votación servirá también para medir hasta dónde puede crecer AfD en una gran capital occidental y si La Izquierda consigue canalizar parte del malestar social mediante una campaña centrada en el bolsillo y la vivienda. Para Eralp, esa es precisamente la batalla, convencer a los berlineses de que la respuesta a la frustración que impulsa a la ultraderecha puede encontrarse en el extremo opuesto del tablero político.