Con el nuevo curso político a punto de arrancar en Bruselas, la irresuelta disputa entre Kaja Kallas, representante de Asuntos Exteriores de la Unión Europea (UE), con Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea (CE), seguirá marcando el devenir de la política exterior del bloque. En el pasado, las discrepancias entre ambas sobre la posición del bloque en las guerras de Ucrania y Oriente Medio debilitaron la respuesta conjunta de la UE. En el plano personal, es vox populi que nunca mantuvieron una buena sintonía.
Según avanzó este lunes Politico, se prevé que Kallas asuma más poder en el nuevo curso político en lo referente a la política exterior del bloque, especialmente en asuntos como la migración o la ayuda al desarrollo. París y Berlín, pesos pesados de la UE, están detrás del movimiento en favor de la representante de asuntos de exteriores. Las restricciones presupuestarias y la competencia con la presidente de la CE diezmaron significativamente el margen de actuación de la acción exterior europea.

A principios de año, se llegó incluso a rumorear la opción de cancelar el servicio exterior de la UE, y ponerlo directamente bajo competencia de la CE. Francia y Alemania asumen que buena parte de la política exterior recae actualmente en manos del organismo presidido por Ursula von der Leyen, y plantearán ahora una reforma que incluiría el traslado de parte de los 5.000 empleados del servicio exterior de la UE hacia la Comisión, debido a las presiones para recortar los presupuestos.
Los motivos de las discrepancias entre Kallas y Von der Leyen
Además del rencor personal, la pugna entre Kallas y Von der Leyen se centra más en quién dirige y coordina la política exterior europea, más que en discrepancias ideológicas marcadas. El marco actual reparte funciones entre el Servicio Europeo de Acción Exterior (EEAS), que encabeza Kallas y está vinculado al Consejo, y la Comisión liderada por Von der Leyen, que controla instrumentos clave como comercio, ayuda al desarrollo, migración o sanciones.

La Comisión aspira a centralizar la gestión de todas las políticas exteriores. Por ello, ambas líderes emitieron declaraciones solapadas y a veces contradictorias en momentos de crisis. Por ejemplo, durante la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán. El plan franco-alemán pretende ordenar el reparto de poderes con una reforma del EEAS, reconociendo su rol central como enlace con el Consejo Europeo y los estados miembros.
¿Se extralimita Von der Leyen?
Algunos funcionarios citados por Político argumentan que el problema de fondo no es la arquitectura de las instituciones, sino la falta de voluntad política de los estados miembros. Defienden que mover equipos no resolvería por sí solo la postura europea sobre crisis vigentes, como la guerra en Ucrania o el conflicto en Oriente Próximo. En junio, un diputado europeo ya advirtió a Artículo14 que Von der Leyen “hace ya meses que se extralimita en sus funciones”.

“La UE tendría mayor influencia a nivel mundial si armonizáramos mejor las herramientas de las que disponemos, desde la diplomacia hasta las políticas de visados, el comercio, la ayuda y las misiones de la UE, en favor de los intereses europeos. La Alta Representante (Kallas) puede proporcionar esa dirección estratégica, dada su vinculación con el Consejo”, declaró otro funcionario recientemente.
Mientras se redefine el balance de poder sobre la toma de decisiones, Kallas ha mandado un breve cuestionario a los estados miembros para recoger propuestas sobre como la UE puede ser un “actor extranjero global estratégicamente asertivo”; explorar como las 145 delegaciones que mantiene el EEAS pueden operar más efectivamente; como puede simplificar su estructura institucional con la CE y el Consejo; y como puede contribuir de manera más efectiva a los debates de los líderes europeos.

