Récord

Giorgia Meloni hace historia: el Gobierno más duradero de Italia desde la Segunda Guerra Mundial

La primera mujer al frente del Ejecutivo italiano supera los 1.413 días consecutivos en el poder y deja atrás el récord de Silvio Berlusconi

Italia, un país acostumbrado durante décadas a ver caer gobiernos antes de tiempo, tiene desde este jueves un nuevo récord político. Giorgia Meloni ha alcanzado los 1.413 días consecutivos al frente del Ejecutivo, convirtiendo a su Gobierno en el más longevo de la República italiana desde el final de la Segunda Guerra Mundial. La dirigente de Hermanos de Italia supera así la marca que había establecido Silvio Berlusconi, cuyo gabinete permaneció 1.412 días seguidos en el poder entre 2001 y 2005.

El dato resulta especialmente significativo en un país que ha encadenado 68 gobiernos en aproximadamente ocho décadas de República y donde ningún Ejecutivo ha logrado completar sin interrupciones los cinco años de una legislatura. Berlusconi estuvo cerca, pero una crisis política le obligó a dimitir en 2005 y formar posteriormente un nuevo gabinete. Meloni, que llegó al Palacio Chigi en octubre de 2022, tiene ahora por delante el reto de alcanzar esa barrera antes de las elecciones previstas para 2027.

La estabilidad ha terminado convirtiéndose en uno de los principales activos políticos de la primera mujer que gobierna Italia. Cuando ganó las elecciones hace cuatro años, su llegada despertó inquietud dentro y fuera del país. Hermanos de Italia procedía de una tradición política vinculada a la ultra derecha y Meloni había construido buena parte de su carrera con un discurso duro contra la inmigración y las élites europeas. Sin embargo, una vez en el Gobierno, rebajó parte de aquella retórica y optó por una línea más pragmática en Bruselas y en política exterior.

La primera ministra italiana, Giorgia Meloni.
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni.
EFE/EPA

De la desconfianza europea a la estabilidad

Meloni ha mantenido el respaldo italiano a Ucrania, ha evitado grandes enfrentamientos con las instituciones comunitarias y ha situado la disciplina presupuestaria entre las prioridades de su Ejecutivo. Disipó así buena parte de las dudas iniciales de los mercados y ganó protagonismo entre los dirigentes europeos, al tiempo que cultivaba una relación cercana con Estados Unidos. Un vínculo que, sin embargo, se ha deteriorado en los últimos meses, especialmente tras las críticas públicas de Donald Trump a Meloni y el distanciamiento entre ambos a raíz de la guerra con Irán y las críticas al Papa.

Su continuidad contrasta además con las sucesivas crisis políticas registradas durante estos años en otros países europeos. Mientras Italia ha mantenido a la misma primera ministra y la misma coalición desde 2022, Francia y Reino Unido han atravesado numerosos cambios en sus respectivos gobiernos. Roma ha dejado temporalmente de ocupar el papel de capital de la inestabilidad política europea.

El balance económico es más complicado. El Ejecutivo reivindica más de un millón de empleos adicionales desde su llegada al poder y una tasa de paro que ha descendido hasta situarse por debajo del 6%. También ha contenido las cuentas públicas y reducido algunas de las políticas de elevado coste heredadas de anteriores gobiernos, entre ellas el denominado Superbonus destinado a la rehabilitación de viviendas.

Pero Italia continúa arrastrando problemas que preceden a Meloni. La productividad sigue siendo débil, los salarios reales apenas han avanzado durante décadas y el envejecimiento de la población amenaza la sostenibilidad económica del país. A ello se suman las dificultades de la sanidad pública y la educación. Las previsiones apuntan además a un crecimiento económico de alrededor del 0,6% en 2026, lejos de ofrecer una transformación sustancial de las perspectivas del país.

Italia
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni
EFE/EPA/YOAN VALAT

El récord no garantiza la reelección

La inmigración constituye otro de los terrenos en los que Meloni quiere presentar resultados. Las llegadas irregulares a Italia descendieron desde las más de 157.000 registradas en 2023 hasta unas 66.000 el pasado año. El Gobierno ha acompañado esa caída con un endurecimiento de las políticas migratorias y mayores competencias para las fuerzas de seguridad, una estrategia que posteriormente ha encontrado eco en otros países europeos.

Sin embargo, la estabilidad institucional no ha permitido a Meloni sacar adelante todas sus grandes promesas. Varias de las reformas con las que la coalición llegó al Gobierno siguen pendientes o han sufrido importantes derrotas, entre ellas los cambios institucionales destinados a reforzar las competencias del jefe del Ejecutivo. Un reciente revés en referéndum también impidió que pudiera lograr el cambio.

Evian-les-Bains (FRA), 16/06/2026.- Italian Prime Minister Giorgia Meloni arrives for a working session at the G7 summit in Evian-les-Bains, France, 16 June 2026. The 52nd G7 Summit takes place in Evian-les-Bains from 15 to 17 June 2026. (Francia) EFE/EPA/THIBAULT CAMUS / POOL MAXPPP OUT
Giorgia Meloni llega para una sesión de trabajo en la cumbre del G7 en Evian-les-Bains
EFE/EPA/THIBAULT CAMUS / POOL MAXPPP OUT

Y ahora Meloni tiene un problema adicional en el espacio situado a su derecha. El exgeneral Roberto Vannacci ha irrumpido en el tablero político con su nuevo partido, Futuro Nazionale, defendiendo posiciones todavía más duras sobre inmigración, seguridad e identidad nacional. Su crecimiento puede atraer a parte del electorado conservador descontento con la moderación que la primera ministra ha adoptado desde que llegó al poder.

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