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La inesperada alianza: ¿un gobierno de la ultraderecha con la izquierda euroescéptica en Sajonia-Anhalt?

Tras la contundente victoria de AfD en el estado alemán, el partido ultra liderado por Alice Weidel podría optar por un pacto atípico con Sahra Wagenknecht

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Alice Weidel (líder de AfD) y Sarah Wagenknecht, líder de la Alianza Sahra Wagenknecht (BSW), de izquierda populista
KiloyCuarto

Victoria sin paliativos de la AfD en el estado de Sajonia-Anhalt. Con un 43% de los votos, la formación ultraderechista superó por goleada a los democristianos del CDU (17,2%), y a la tercera fuerza, los socialdemócratas del SPD (9,3%). Pero ante el cordón sanitario que afronta la triunfante formación extremista alemana, el partido liderado el joven carismático Ulrich Siegmund podría fijar sus esfuerzos en construir una insólita alianza con el BSW, una minoritaria facción de izquierda populista que cosechó el 5,3% de los apoyos. 

Tras obtener el mejor resultado de su historia en este estado, la AfD no dispone de suficientes escaños para gobernar en solitario. Tras el anuncio de la inteligencia alemana, que decretó que se trata de un partido de “ideología de extrema derecha”, la mayoría de partidos vetaron antes de los comicios una posible coalición con la formación de Siegmund. “Como demócrata, me pondré en contacto con todos aquellos que deseen trabajar con nosotros para lograr un cambio político fundamental”, anunció el líder ultra tras certificar la victoria. 

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Carteles electorales del partido Alternativa para Alemania (AfD) (arriba) y de la Alianza Sahra Wagenknecht (BSW) cuelgan de una farola en Magdeburgo, Alemania
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Todos los ojos se ciernen ahora sobre el minoritario BSW. Si la AfD logra desencallar la ecuación, será la primera vez que la extrema derecha alemana gobierna un estado desde la caída del régimen nazi en 1945. En 2026, el histórico consenso político creado para evitar el ascenso de un partido ultra al poder podría quedar definitivamente enterrado. “Algo ha cambiado no solo en Sajonia-Anhalt, sino en toda Alemania”, reconoció con pesimismo el canciller Friedrich Merz. Y agregó: “Es un seísmo, no solo para el país, sino para mi partido político, lo tomo muy en serio”. 

Con su mayor victoria política desde su fundación en 2013, la AfD ocupará ahora 39 escaños de una cámara de 83 diputados. Tanto el partido ganador como las fuerzas opositoras cuentan con un número similar de diputados, lo que podría generar un bloqueo. Pero los cinco escaños del BSW, que inicialmente descartó apoyar a Ulrich Siegmund, podrían consolidar un inesperado giro de guión. 

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Ulrich Siegmund observa a la copresidenta de AfD, Alice Weidel, en Berlín, Alemania
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“El cortafuegos no nos interesa y hablaremos con todas las partes”, declaró Thorsten Schulze, líder estatal del BSW a los medios de comunicación el domingo por la noche, refiriéndose a la antigua promesa de otros partidos de no colaborar con la AfD. Siegmund prometió antes de los comicios que solo gobernaría si obtenía una mayoría suficiente para mandar en solitario, pero relajó su mensaje tras el cierre de las urnas y la constatación de que su victoria sería insuficiente. 

Desde la dirigencia nacional de la AfD cargan contra los democristianos del CDU por imponer el cordón sanitario. Alice Weidel, líder del partido ultra, mandó un mensaje contundente al centroderecha alemán: “La CDU no ganará otra elección, ni siquiera una federal. Y esto le da claramente a la AfD el mandato para gobernar. Como somos demócratas, no nos negamos a colaborar con otros”. 

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La copresidenta del partido y del grupo parlamentario de Alternativa para Alemania (AfD), Alice Weidel, en Berlín, Alemania
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El BSW se presentó en campaña basándose en promesas electorales económicas muy similares a las de la AfD, y también defiende una política exterior más cercana a Rusia, en línea con varios de los líderes del partido ultraderechista. Sahra Wagenknecht, fundadora del partido y disidente de Die Linke, expresó en el pasado con frecuencia su predisposición a cooperar políticamente con el partido extremista. No obstante, las bases de la AfD rechazan esta posible alianza.

Los planes del partido ultra para Sajonia-Anhalt, que incluyen la segregación de los niños refugiados en clases especiales y la creación de un grupo de trabajo para ayudar a detener y deportar a los inmigrantes que ya no tienen derecho a estar en el estado, son muy controvertidos en Alemania. El rechazo a la inmigración y la crítica a las élites tradicionales son temas compartidos por el BSW, que se define como izquierdista en lo económico pero conservador en la agenda sociocultural. 

El propio BSW reconoce diferencias sustanciales con la formación de ultraderecha -como el rearme, los recortes sociales o elementos fascistas en AfD-, pero argumenta que excluir a un partido con 44% de los votos es antidemocrático y que la cooperación debe evaluarse “contenido por contenido”. En caso de no prosperar esta inusual alianza política, existe una mínima ventana de oportunidad para un gobierno del CDU en minoría, o la repetición de los comicios.