María José Cosmea se unió a Lener en 2005, cuando este despacho había sobrepasado ya los 20 años, y ha hecho otros tantos en esta firma especializada en Banca y Concursal que ofrece un asesoramiento multidisciplinar. Dirige el departamento de Banca y Finanzas y ha asesorado en algunos de los concursos de acreedores más relevantes como los de Nozar, Martinsa Fadesa, Isolux y Grupo Ruíz Mateos, además de operaciones de compraventa de unidades productivas hoteleras, sanitarias e industriales. Cree que el boom de la litigiosidad bancaria ha quedado atrás y llama a regular mejor los MASC, la segunda oportunidad y el fin de la moratoria contable. A pesar de que en Lener hay mayoría de mujeres, no tiene una teoría sobre el liderazgo femenino sino sobre las capacidades de cada individuo.
Pregunta. Se acaban de publicar los ránkings de facturación. ¿Qué balance y objetivos se marca?
Respuesta. Desde el punto de vista de la visibilidad pública, probablemente no somos un despacho especialmente mediático. Es cierto que otros medios e incluso algunas firmas con presencia europea tienen una mayor exposición. En nuestro caso, siempre hemos priorizado el trabajo interno y el crecimiento sostenido.
Nuestros resultados se apoyan en la confianza de nuestros clientes y en un crecimiento muy estable. Eso nos aporta tranquilidad. No estamos pendientes de si ocupamos una determinada posición en un ranking o si subimos o bajamos algunos puestos. Nos interesa más conocer la realidad de lo que hacemos, cómo lo hacemos y si lo hacemos bien.
Además, nos encontramos en un segmento particular del mercado. No somos uno de los grandes despachos internacionales, pero tampoco una firma pequeña. En ocasiones, esa posición intermedia genera dudas sobre en qué liga estás, cómo definir exactamente nuestro espacio. Sin embargo, creemos que existe una liga propia para despachos como el nuestro y para otros compañeros del sector.
Eso también es positivo para los profesionales. Quien no nos conoce puede tener una percepción limitada de lo que hacemos, pero cuando se incorpora al proyecto y descubre el tipo de asuntos en los que puede participar, la experiencia suele resultar muy satisfactoria. Si la facturación acompaña, mejor aún, pero nuestro principal objetivo es ofrecer a los profesionales oportunidades de crecimiento y desarrollo.
Si la compañía crece, la facturación debe crecer también, aunque no concebimos el crecimiento como un fin en sí mismo.
Respecto a nuestros planes de futuro, nuestro origen está en Madrid [y Oviedo]. Posteriormente abrimos oficinas en Barcelona, Vigo, Valladolid y Sevilla. A partir de ahí, nuestra estrategia no se ha basado únicamente en la apertura de nuevas sedes, sino en aprovechar el trabajo conjunto entre profesionales especializados en distintas áreas y ubicaciones.
Nuestro plan para 2026 y 2027 no es un plan estrictamente numérico. No consiste en pasar de una determinada cifra de profesionales a otra. Nuestro objetivo principal es consolidar y reforzar aquellas áreas en las que contamos con una posición especialmente sólida, como las reestructuraciones y todo lo relacionado con situaciones especiales e insolvencias.
Por ese motivo hemos reforzado recientemente la oficina con profesionales que encajan en ese perfil. Seguimos buscando talento que quiera incorporarse a nuestro proyecto y contribuir a su desarrollo.
Una parte importante de nuestra actividad está vinculada al sector financiero. Afortunadamente, mantenemos relaciones con muchas entidades financieras desde hace más de veinte años. Algunas han desaparecido o se han integrado en otras como consecuencia de los procesos de concentración bancaria, pero seguimos trabajando con las entidades resultantes.
Por ello, el ámbito de las entidades financieras, los fondos de inversión y todo lo relacionado con la financiación, las situaciones de crisis y las reestructuraciones continúa siendo estratégico para nosotros.
P. ¿En qué momento se encuentra la litigiosidad bancaria?
R. En relación con la litigiosidad bancaria, creo que la etapa más intensa de las reclamaciones contra entidades financieras ya ha quedado atrás. Entre 2012 y 2015 se produjo una gran explosión de litigios vinculados a la protección de los consumidores, que pusieron encima de la mesa los derechos de los consumidores, algo que en España entonces apenas se sabía explicar y a productos financieros complejos. Aquello generó una actividad muy intensa para numerosos profesionales. que encontraron su filón.
Nosotros hemos trabajado principalmente desde la perspectiva de las entidades financieras. Es cierto que determinados productos y prácticas fueron objeto de una revisión muy profunda por parte de los tribunales, pero también es cierto que el sector ha evolucionado significativamente desde entonces.
Hoy existe una mayor transparencia y los mecanismos de control son más eficaces. Todavía quedan cuestiones abiertas, especialmente en materia de consumo y determinados productos de crédito, pero la situación está mucho más estabilizada que hace una década.
P. ¿Qué le parecen los MASC?
R. Respecto a los mecanismos alternativos de resolución de conflictos, considero que pueden ser herramientas muy útiles si se utilizan de manera adecuada.
Yo soy muy proacuerdo, pero creo que los MASC no están concedidos para el grado de litigación que hay en España. Pata determinado ticket no sirve. Si a partir de un ticket se utiliza, a mí me parece que puede ser eficiente. Pero utilizarlo por debajo creo que contribuye al colapso.
P. ¿Y la segunda oportunidad? ¿Cree que es un coladero en el que se está financiando el despilfarro?
R. Sobre la denominada segunda oportunidad, considero que es un mecanismo positivo. No creo que deba mantenerse indefinidamente sin revisión, pero si se plantean modificaciones normativas, éstas deberían venir acompañadas de medidas que eviten efectos negativos sobre quienes han organizado su actividad económica conforme a las reglas existentes.
Se trata de una herramienta que permite a muchas personas recuperar su capacidad económica y reincorporarse plenamente a la actividad productiva. Bien regulada, puede desempeñar una función social y económica muy relevante.
P. ¿Debería prorrogarse la moratoria contable?
R. Un corte en seco como parece que se va a producir este año puede suponer para muchas empresas en fin. No creo que se tenga que programar eternamente, pero si se suprime, la iniciativa tendrá que venir acompañada de otras medidas. El empresario necesita herramientas.
P. ¿Cómo reaccionan los inversores ante la guerra y los casos de corrupción en España?
R. En cuanto al contexto económico actual, observamos un entorno marcado por una elevada incertidumbre. Los conflictos internacionales, las tensiones geopolíticas y determinadas incertidumbres regulatorias generan preguntas entre los inversores.
Sin embargo, la percepción que recibimos es que los inversores continúan analizando oportunidades con una visión global y a largo plazo. No estamos detectando decisiones motivadas exclusivamente por acontecimientos coyunturales, sino análisis más amplios sobre sectores, activos y perspectivas de crecimiento.
P. ¿Tiene una teoría sobre el liderazgo femenino?
R. Siempre he creído más en las capacidades que en las etiquetas. En nuestra firma hay una amplia presencia de mujeres en puestos de responsabilidad, dirigiendo áreas, oficinas y formando parte de los órganos de dirección.
Nunca hemos tomado decisiones en función de si una persona es hombre o mujer. Lo relevante son sus capacidades, su trayectoria y su adecuación al puesto. Ese ha sido siempre nuestro criterio. No creo en los guetos ni en estar por ser mujer.
Eso no significa ignorar las dificultades que siguen existiendo. Muchas mujeres continúan asumiendo una parte muy importante de las responsabilidades familiares y de cuidados. Por ello es fundamental que las organizaciones ofrezcan mecanismos de flexibilidad y conciliación que permitan compatibilizar la carrera profesional con la vida personal.
En nuestro caso llevamos muchos años apostando por modelos de trabajo que favorezcan ese equilibrio. Creemos que el talento debe desarrollarse en función de la capacidad de cada persona y no condicionado por circunstancias ajenas a su desempeño profesional.

