Alberto Núñez Feijóo tiene una oportunidad de oro para llegar a La Moncloa. “Estoy en el momento más importante de mi vida política. Sé que hay muchos españoles que me están mirando”, reconoció este lunes, después de que Pedro Sánchez anunciara el adelanto electoral para el 29 de noviembre. Solo veinte minutos después, el PP ya estrenaba un vídeo en redes sociales festejando la convocatoria electoral. “Por fin”, se puede leer ya en una lona de grandes dimensiones en la sede de la madrileña Génova13.
El principal partido de la oposición lleva mucho tiempo trabajando con la hipótesis del adelanto electoral. De hecho, llevan reclamando abrir las urnas prácticamente desde el inicio de la legislatura.”Estoy listo”, decía Feijóo el viernes, cuando los rumores arreciaban. Este fin de semana, su núcleo duro ponía a punto toda la maquinaria, con Miguel Tellado a los mandos. Mientras, Feijóo ensayaba el discurso que finalmente leyó este lunes. “Por fin”, proclamó. Los miembros del comité de dirección le recibieron con una ovación.

“Está todo a punto”, defienden en el entorno de Feijóo. “Abriremos una etapa que vuelva a reunir a todos los españoles”, dijo ante los medios. En este sentido, el líder popular ya ha convocado para el jueves su Junta Directiva Nacional, en la que quiere trasladar una imagen de unidad y exigir prietas filas junto a sus barones territoriales. Esto es, evitar “líos” y “polémicas” que puedan dar oxígeno a Sánchez, principalmente en las autonomías que comparten con Vox.
Desde hace semanas, Feijóo ha abierto un nuevo clima en su relación con Santiago Abascal. Despachan habitualmente, prácticamente todas las semanas, al margen de sus equipos. Y ambos comparten el objetivo de evitar choques entre ambos partidos y repartirse el terreno de juego. “Hay un electorado que nunca votará a Feijóo -más a la derecha- y otro que nunca votará a Abascal -más al centro”, tal y como reconocen fuentes de ambos partidos.

Así, en el PP también estudian al milímetro donde centrar el tiro a fin de captar al votante socialista descontento. Y aquí incluyen la política económica, a la que sumar “la amnistía, la corrupción del PSOE o la agresión de la crisis de Ceuta”. En el entorno de Feijóo se muestran seguros de que su proyecto en este sentido, en el que trabajan Alberto Nada y Juan Bravo, puede hacerle llegar a votantes que aún no detectan las encuestas.
Bajo la sombra, no cometer los “errores” del 23J, cuando un exceso de confianza truncó las esperanzas de los populares y un gobierno de derechas. Es por eso que en el PP evitan ofrecer una imagen de exceso de confianza, aunque en privado se habla de que el margen de victoria es más elevado que entonces. De hecho, las imágenes de alegría e incluso de euforia se repitieron durante toda la jornada. Las encuestas dan más del 50% de los votos al bloque de la derecha y 204 escaños, según el sondeo de Winston para Artículo14.
“Esta etapa aún no es pasado, pero está a punto de serlo si no nos confiamos”, pronunció este lunes Feijóo en su declaración institucional de este lunes ante los periodistas. Esto es precisamente lo que Vox también reclama al PP. “No hay que vender la piel del oso antes de cazarlo”, advirtió en una entrevista en Espejo Público Abascal. “Ya ocurrió en el año 2023, las encuestas decían lo mismo que hoy y Sánchez logró formar una mayoría con todos sus cómplices que nos ha llevado a donde estamos”, reflexionó. En Vox piden además no hablar ya de pactos o de ministerios, como empieza a oírse en privado en el PP.

