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Los Javis buscan su lugar en los Oscar con ‘La bola negra’ en un Estados Unidos dividido por la diversidad

'La Bola Negra', al abrigo de Netflix, se estrena en las salas estadounidenses cuando el país cuestiona el español y los derechos LGTBIQ+

Los directores de la película española 'La bola negra' Javier Calvo (c-i) y Javier Ambrossi (d) posan junto a la actriz estadounidense Glenn Close y el director salvadoreño Julio Torres durante la alfombra roja del filme este jueves, en Nueva York (Estados Unidos). EFE/ Ángel Colmenares
Los directores de la película española 'La bola negra' Javier Calvo (c-i) y Javier Ambrossi (d) posan junto a la actriz estadounidense Glenn Close y el director salvadoreño Julio Torres durante la alfombra roja del filme en Nueva York
EFE

Hay películas que cruzan el Atlántico en busca de público. Pero la conquista estadounidense de La bola negra puede ser también una necesaria reivindicación cultural. La cinta de Javier Calvo y Javier Ambrossi, desembarca en los cines de Estados Unidos después de convertirse en un fenómeno de taquilla en España tras haber reclamado para sí premios históricos en festivales internacionales como el de dirección en Cannes o el del público en Toronto. Su estreno coincide, además, con un momento en que la identidad sexual y el lugar del español en la vida pública estadounidense vuelven a ser asuntos de confrontación política.

La dimensión comercial del fenómeno La Bola Negra es difícil de ignorar. Estrenada en España el 25 de septiembre, en tres semanas ha superado los 25 millones de euros de recaudación siendo ya una de las películas españolas más taquilleras de la historia. La película, de unos 15 millones de dólares de presupuesto, ha demostrado que el amor sin complejos puede convocar a públicos de distintas generaciones.

Ahora comienza una prueba diferente. El estreno estadounidense del 16 de octubre se ha producido en salas seleccionadas de Nueva York y Los Ángeles, con una expansión posterior prevista a otras ciudades de Estados Unidos y Canadá. Netflix ha concedido a la película una ventana exclusiva de 47 días en cines antes de incorporarla a su catálogo el 2 de diciembre. Es el periodo de exhibición más largo que la plataforma ha reservado hasta ahora para una de sus películas, no en vano su estreno en salas es necesario para competir en los premios Oscar que entrega la Academia de las artes estadounidense.

La Bola Negra hace historia de muchas formas también porque Netflix empieza con este filme a comunicar cifras de taquilla, rompiendo con una práctica que durante años dificultó medir el rendimiento comercial de sus producciones. La compañía inicia esta nueva etapa con una película española que necesita demostrar que puede reunir espectadores fuera de su mercado de origen. El dato importa porque la conversación sobre el éxito cinematográfico suele favorecer a las grandes producciones estadounidenses y a los títulos que llegan con una distribución masiva. Una película en español, con una narración que recorre casi un siglo de historia, sobre un amor marginal tendrá que demostrar su capacidad para sostener el interés del público en un circuito mucho más reducido.

El contexto político añade interés de los medios norteamericanos a su estreno. Desde que Donald Trump regresó a la Casa Blanca, su Administración ha impulsado una agenda de inmigración restrictiva y ha promovido el inglés como idioma oficial del país. En marzo de 2025, Trump firmó una orden ejecutiva que designaba el inglés como lengua oficial de Estados Unidos; meses después, el Departamento de Justicia publicó directrices para reducir los servicios multilingües considerados no esenciales en las agencias federales. Estas decisiones expresan una determinada concepción de la integración con tirria por parte de la nueva administración a la diversidad lingüística, sobre todo con el español.

He visto ‘La bola negra’: esto es lo que puedes esperar de la nueva película de Los Javis.

En ese escenario, el público hispanohablante representa mucho más que un nicho comercial. El español forma parte de la vida cotidiana de millones de personas en Estados Unidos, pero su presencia no garantiza que las historias producidas en España encuentren distribución o reconocimiento. La bola negra ofrece una oportunidad para que espectadores que comparten una lengua se acerquen a un relato sobre la represión dentro del contexto de la represión. También puede alcanzar a quienes consumen cine en versión original y buscan historias alejadas de los códigos dominantes de Hollywood.

La película contiene en su argumento una disputa sobre quién puede contar el pasado y qué vidas merecen ser recordadas. Inspirada en el manuscrito inconcluso de Federico García Lorca y en la obra teatral La piedra oscura, de Alberto Conejero, entrelaza tres épocas, 1932, 1937 y 2017, a través de las experiencias de tres hombres homosexuales.

Lorca es una figura fundamental para entender ese diálogo. Su obra permea la realidad con una poesía cargada de emociones dando empaque a una tradición cultural española que ha alcanzado reconocimiento internacional. Su asesinato en 1936 y la interrupción de su trayectoria forman parte de una historia de violencia que sigue condicionando la manera en que España se representa a sí misma.

Su continuidad entre generaciones resuena en particular en un momento en que los derechos LGTBIQ+ siguen siendo objeto de enfrentamiento político en Estados Unidos. La película nos recuerdas que los derechos y las libertades tienen una historia y que su reconocimiento no debe darse por irreversible.

La periodista María Estévez junto a los directores de 'La bola negra', los Javis, y al actor Julio Torres, que interpreta a Juan Pablo
La periodista María Estévez junto a los directores de ‘La bola negra’, los Javis, y al actor Julio Torres, que interpreta a Juan Pablo

El recorrido internacional de La bola negra respalda esa ambición. Los Javis compartieron el premio a la mejor dirección en Cannes y la película obtuvo el premio del público en Toronto, un reconocimiento significativo para una producción en español. También ganó el premio del público en San Sebastián, con una puntuación histórica para una película española en el certamen. Estos galardones acreditan que el relato ha encontrado interlocutores fuera de su contexto original.

Durante años, la internacionalización del cine español se ha medido por su capacidad para exportar estrellas, directores y películas reconocibles. La bola negra propone conquistar Hollywood, su taquilla y sus premios, con una historia arraigada en las tripas de España hablando desde la pantalla a gente que no conocen sus heridas, pero sí reconocen sus consecuencias porque se pueden ver reflejados en ellas. Si consigue mantener el interés del público estadounidense, habrá demostrado que el idioma importa y que la historia local es una conversación universal.

Gracias a Lorca y sus palabras, y a los Javis, que usan sus palabras en otro país, se nos recuerda que en Estados Unidos también se habla español. Netflix apuesta por este filme para los Oscars, quiere hacer de la identidad su sello para convocar espectadores y ganar estatuillas. En Hollywood, de nuevo, se habla español.

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