Una de las apariciones más celebradas de La bola negra tiene detrás una historia que comenzó mucho antes de que Penélope Cruz se pusiera ante las cámaras de Javier Calvo y Javier Ambrossi. Nené Romero, la cupletista a la que interpreta la actriz, no existió realmente con ese nombre. Es un personaje de ficción, pero su manera de cantar, moverse y dominar el escenario bebe directamente de algunas de las grandes artistas populares del siglo XX español.
Entre todas ellas sobresale Olga Ramos, conocida como la reina del cuplé. Su vida y su legado fueron fundamentales para construir el universo de Nené, hasta el punto de que su hija, Olga María Ramos, trabajó personalmente con Penélope Cruz durante la preparación de La bola negra.
La propia Cruz le confesó durante sus primeros encuentros: “Me he pasado el verano viendo vídeos de ti y de tu madre en YouTube”. No era simplemente documentación histórica. La actriz estaba buscando la gestualidad, el ritmo y esa particular mezcla de picardía y elegancia con la que las cupletistas convertían una canción en todo un espectáculo.
Olga Ramos, de violinista clásica a reina del cuplé
Trinidad Olga Ramos Sanguino nació en Badajoz en 1918, aunque Madrid terminaría convirtiéndose en el escenario central de su vida. Estudió violín en los conservatorios de Badajoz y Madrid y llegó a obtener el primer premio de Música de Cámara en 1943.
Su trayectoria profesional había empezado mucho antes. Durante la Guerra Civil encontró trabajo como violinista en el Cine Bilbao de Madrid, en una época en la que la música en directo seguía formando parte de las proyecciones cinematográficas y de sus intermedios.
Después de la guerra comenzó a abrirse camino por cafés, teatros y salas de variedades. En los años cuarenta formó parte de la Orquesta Fémina, una agrupación integrada por mujeres que recorrió numerosos escenarios españoles.
Poco a poco, el violín fue compartiendo espacio con el género que acabaría definiendo su carrera: el cuplé.
El cuplé que recupera ‘La bola negra’
El personaje de Penélope Cruz permite a La bola negra recuperar precisamente ese universo. El cuplé había sido uno de los grandes espectáculos populares de España durante las primeras décadas del siglo XX, con letras que podían jugar con el deseo, el doble sentido y una libertad sexual sorprendente para la moral dominante de la época.
Nené Romero representa esa tradición, pero no es una reproducción biográfica exacta de Olga Ramos. Su construcción funciona como un homenaje más amplio a las cupletistas y artistas de variedades que actuaron antes, durante y después de la Guerra Civil.
Incluso uno de los grandes momentos del personaje incorpora referencias de épocas diferentes. La imagen de Nené actuando ante los soldados conecta con aquellas artistas que amenizaron los frentes durante la guerra, pero los Javis han reconocido también una inspiración visual en la actuación de Marta Sánchez ante las tropas españolas durante la Guerra del Golfo.
La bola negra mezcla así memoria histórica, cultura popular y referencias posteriores para crear un personaje nuevo.
Penélope Cruz aprendió el cuplé con Olga María Ramos
La conexión directa con Olga Ramos llegó a través de su hija. Olga María conoció a Javier Calvo y Javier Ambrossi en junio de 2025, durante el estreno de Súper Sara, la producción de Valeria Vegas dedicada a Sara Montiel.
Poco después, los directores se pusieron en contacto con ella. Querían que ayudara a Penélope Cruz a comprender un género que exige mucho más que cantar correctamente.
Olga María abrió además a los cineastas las puertas de su casa-museo, donde conserva objetos relacionados con la carrera de su madre. Allí pudieron conocer de primera mano vestuario, instrumentos y materiales vinculados al mundo del cuplé. Algunos de esos elementos terminaron dejando su huella en La bola negra.
Los ensayos de Penélope Cruz en un teatro de Sigüenza
Olga María y Penélope Cruz trabajaron especialmente dos canciones: Batallón de modistillas y Las tardes del Ritz. Los ensayos se realizaron en un antiguo teatro de Sigüenza antes de rodar las secuencias musicales.
El objetivo no consistía solamente en aprender la melodía. El cuplé depende de las miradas, las pausas, los gestos, la intención de cada palabra y la relación directa con el público.
Olga María quedó finalmente muy satisfecha con el resultado. “Penélope está sembrada en una escena que, además, es muy necesaria en una película tan dura”, explicó después del estreno.
La propia artista aparece brevemente en La bola negra, caracterizada como una cupletista de principios del siglo XX, cerrando de alguna manera el círculo entre la película y la tradición artística que representa.
Las noches del cuplé, el gran legado de Olga Ramos
La vida de Olga Ramos continuó ligada durante décadas a Madrid. Entre 1968 y 1978 actuó en El último cuplé, en la calle de la Palma. Cuando aquel establecimiento cerró, regresó posteriormente junto a su hija con un nuevo proyecto: Las noches del cuplé.
El local se convirtió en un símbolo del Madrid castizo y mantuvo vivo un género que había perdido gran parte de su espacio en la cultura popular. Permaneció abierto hasta 1999.
Olga Ramos murió en 2005, a los 87 años, después de una trayectoria que atravesó buena parte del siglo XX español. Más de dos décadas después, una parte de su manera de entender el espectáculo ha regresado inesperadamente a las salas de cine.
Nené Romero nunca existió como tal. Pero detrás del personaje de Penélope Cruz en La bola negra sí existieron mujeres reales que cantaron, tocaron, actuaron y sobrevivieron sobre los escenarios en épocas especialmente difíciles. Y entre todas ellas, la huella de Olga Ramos resulta imposible de pasar por alto.

