Nada es más Gen Z que dirigir una aplicación de citas cuyo lema es que debería desaparecer de nuestro teléfono. Hinge se presenta como la aplicación “diseñada para ser eliminada” y Jackie Jantos, su consejera delegada, ha hecho de esa contradicción una filosofía empresarial. Su éxito consiste en ayudar al usuario a encontrar a alguien con quien conseguir dejar de buscar.
Jantos asumió su cargo de CEO de Hinge a finales de 2025, después de cuatro años como directora de marketing y después como presidenta y responsable de marketing. Su nombramiento llegó cuando Justin McLeod, fundador de la compañía, decidió apartarse para poner en marcha Overtone, una nueva empresa centrada en inteligencia artificial y herramientas de voz para las relaciones. Match Group, propietario de Hinge, confió entonces el futuro de la plataforma a una mujer cuyo recorrido profesional se ha desarrollado precisamente entre la tecnología y la cultura.
Antes de Hinge, Jantos fue directora de marketing de Dashlane y pasó más de cinco años en Spotify como vicepresidenta de Global Brand and Creative. Allí dirigió un equipo de alrededor de un centenar de personas y participó en la construcción de una de las identidades corporativas más reconocidas de la industria musical, además de supervisar proyectos como Spotify Wrapped. Su trayectoria incluye además The Coca-Cola Company y Ogilvy. Por lo que lleva más de dos décadas construyendo marcas y equipos creativos a escala internacional.
Su mirada global empezó en Japón, donde Jantos creció, una experiencia que, según ella, ha alimentado su curiosidad por otras culturas y una forma de entender el liderazgo desde perspectivas distintas. Su carrera se ha desarrollado alrededor de un espacio cultural intervenido por la tecnología. Aunque enamorarse siga siendo un asunto bastante analógico. “Las citas siempre son difíciles, no importa quien las organice”, explica Jantos. “Te colocas en un lugar de profunda vulnerabilidad, das un salto de fe e intentas presentarte de la mejor manera posible. El problema es que ese salto se ha vuelto cada vez más complicado. La soledad ha adquirido dimensiones que afectan tanto a mayores como a los jóvenes y, al mismo tiempo, han cambiado las expectativas sobre el amor”.

Hinge nació en 2012 y se convirtió en una de las grandes plataformas del sector con una propuesta diferente a la lógica de deslizar perfiles a izquierda o derecha. En lugar de reducir el encuentro a una fotografía, invita a los usuarios a reaccionar a información que muestra algo más de cada personalidad. Aquí no se trata de elegir por el físico o la edad. La plataforma ha construido su identidad alrededor de la idea de facilitar la interacción digital hasta conseguir una cita real. En 2025, la compañía reforzó además su expansión internacional, con lanzamientos en México y Brasil.
Frente a un ecosistema tecnológico diseñado durante años alrededor de la permanencia, cuanto más tiempo conectado, más interacciones, más desplazamientos por la pantalla, Hinge intenta vender una experiencia cuyo resultado ideal sucede lejos de ella. En septiembre de 2026, Jantos resumía su preocupación al hablar de cómo las redes sociales prometieron acercarnos y terminaron creando hábitos de consumo que pueden dificultar la proximidad real. En definitiva, crear más soledad. “El futuro pasa por entender mejor a las personas que utilizan la aplicación. Me gusta diseñar con los usuarios, en lugar de diseñar para ellos”.
Jantos no cree que dos directores creativos encerrados en una habitación puedan decidir por sí solos cómo debe comunicarse una generación entera. Su método consiste en incorporar desde el principio a personas con experiencias diferentes y convertir esa diversidad en una herramienta de innovación. “No creo que sea democrático, creo que es inclusivo”, explica. Su crítica apunta a un modelo creativo tradicional dominado durante décadas por perfiles demasiado parecidos entre sí. “¿Qué diversidad existía en aquella habitación? Es necesario un equipo más representativo”.
Uno de los ejemplos que pone es Match Note, una función que Hinge desarrolló después de trabajar con organizaciones especializadas en diversidad, discapacidad y neuro divergencia. Permite que dos personas que acaban de hacer match compartan determinada información personal antes de iniciar una conversación, sin tener que incorporarla al perfil público. Durante las pruebas, los usuarios utilizaron el espacio para explicar cuestiones relacionadas con su identidad, sus límites o su forma de comunicarse. Entre ellos, personas con TDAH que querían evitar que una respuesta tardía se interpretará como falta de interés. “La tecnología es más útil cuando reconoce que no todo el mundo se comunica o se presenta de la misma manera”.

Esa perspectiva resulta relevante en una aplicación cuya audiencia principal es la generación Z. Los estudios de Hinge muestran que sus usuarios jóvenes buscan intimidad y conexiones profundas, aunque también encuentran dificultades para iniciar conversaciones que puedan llevar hasta ellas. Un informe de la compañía publicado en 2025, basado en unos 30.000 usuarios, señalaba que el 84% de los usuarios de la generación Z encuestados quería encontrar nuevas formas de construir intimidad emocional.
Jantos intenta leer esa contradicción sin caer en la caricatura habitual de una generación, en apariencia, incapaz de enamorarse. “El problema no es que los jóvenes hayan perdido el interés por las relaciones, sino que están aprendiendo a relacionarse en un contexto radicalmente distinto. Quieren conexión, pero también llegan a ella con más cautela. Quieren mostrarse como son, pero temen cómo será recibida esa vulnerabilidad” admite. Por eso insiste en la curiosidad. “Tu propia experiencia vital sólo llega hasta cierto punto. Para diseñar productos destinados a una nueva generación, es necesario rodearse de personas capaces de ampliar ese horizonte. La inclusión no es una cuestión ornamental ni una estrategia de comunicación. Es una forma de producir mejores ideas”.
Su argumento sorprende dentro de una industria que durante años convirtió el comportamiento humano en datos. Jantos intenta devolver parte de esa complejidad al centro del negocio. En 2025, Hinge introdujo cambios en su sistema de recomendaciones para intentar mejorar la compatibilidad entre usuarios y desarrolló nuevas herramientas destinadas a reducir la fatiga de las conversaciones que no llegan a ninguna parte. Su reto como CEO es mantener ese equilibrio. Hinge pertenece a Match Group, un gigante cuyo negocio depende de convertir las relaciones humanas en una experiencia tecnológica escalable. Al mismo tiempo, la promesa de la marca exige que la tecnología desaparezca cuando empieza la relación física.
En una época en la que buena parte de la tecnología compite por nuestra atención, Jantos dirige una empresa cuyo triunfo se mide, en última instancia, cuando consigue que dejemos de prestársela. Y quizá ahí esté la verdadera innovación.

