Moda

Cancelado por el Met, rescatado por Zara: John Galliano vuelve a venderse como fenómeno global

Un mes después de la cancelación de su retrospectiva en el Met, John Galliano regresa al escaparate global de la mano de Zara con una colección que mezcla códigos de alta costura, precios inéditos para la cadena y una demanda que ha provocado colas y numerosos agotados

Cancelado por el Met, rescatado por Zara: John Galliano vuelve a venderse como fenómeno global.
Cancelado por el Met, rescatado por Zara: John Galliano vuelve a venderse como fenómeno global.
Montaje: kiloycuarto

Apenas un mes después de que se cancelara la retrospectiva que el Metropolitan Museum of Art de Nueva York planeaba dedicarle en 2027, John Galliano ha encontrado su mayor escaparate no en los salones de la alta costura, sino en el mercado de masas de Zara. La exposición, vinculada a la próxima Met Gala, había provocado un fuerte rechazo por los comentarios antisemitas y racistas que llevaron a la condena judicial del diseñador en Francia en 2011 y a su posterior despido de Dior. Galliano y el museo anunciaron finalmente que la muestra no seguiría adelante.

Este jueves, la principal marca de Inditex lanzó Re{form} Zara Authored by the Couturier John Galliano, primera entrega de una asociación de dos años que comprenderá cuatro colecciones. El resultado supone un encuentro poco habitual entre uno de los grandes nombres de la costura contemporánea y una de las cadenas de moda más grandes del mundo: precios muy superiores a los habituales en Zara, colas ante algunas de sus tiendas y un regreso de Galliano a una audiencia potencialmente mucho mayor que la de cualquier desfile de alta costura.

La cancelación de John Galliano: Horizons, la exposición prevista para la primavera de 2027 en el Costume Institute, había vuelto a poner en cuestión la rehabilitación cultural del diseñador. La iniciativa encontró oposición entre algunos donantes del museo, dirigentes políticos neoyorquinos y representantes de la comunidad judía. Galliano terminó retirándose del proyecto y volvió a pedir disculpas por el daño causado por sus palabras.

Pero lejos de desaparecer de la escena, el diseñador ha pasado directamente al escaparate global de Zara.

Donde las instituciones culturales dudaban, Zara ha dado un paso adelante con una ambiciosa propuesta creativa que redefine el aspecto de una colaboración con un diseñador de lujo.

A diferencia de muchas colaboraciones entre diseñadores y cadenas de gran consumo, Re{form} no se limita a trasladar un logotipo reconocido a una colección convencional. Galliano partió de prendas ya existentes de Zara —lo que él mismo denomina irónicamente sus «archivos»— y las utilizó como prototipos sobre los que cortar, invertir, ampliar y reconstruir siluetas. Las prendas finales se fabrican de nuevo, pero conservan aquel ejercicio inicial de transformación. Algunas publicaciones han descrito el resultado como «fast couture»: técnicas y códigos propios de la alta costura aplicados a la infraestructura industrial de Zara.

Un vestido lencero de encaje asciende por el cuerpo hasta convertirse prácticamente en una gran chorrera alrededor del cuello. Una camisa de algodón sobredimensionada se transforma mediante un estampado trompe-l’œil en una prenda que simula el cuero. En los abrigos, los bolsillos se desplazan y las proporciones se alteran hasta generar faldones propios de un frac; las faldas se invierten, superponen y reconstruyen para crear nuevas siluetas envolventes. Galliano convierte así prendas reconocibles de Zara en materia prima conceptual para algunos de los recursos que han definido su carrera.

La primera colección reúne 157 piezas y recupera buena parte del imaginario histórico y romántico de Galliano. Sus siluetas remiten a Les Incroyables, la colección de graduación con la que salió de Central Saint Martins en 1984, inspirada en los dandis extravagantes de la Francia posrevolucionaria. Hay también ecos del cine negro, de la sastrería de mediados del siglo XX y de la teatralidad que ha atravesado toda su obra.

Galliano ha vuelto a colaborar además con el sombrerero Stephen Jones, histórico compañero creativo, para transformar tocados en cofias de encaje, sombreros encerados y gorros de punto deliberadamente deshechos. El bolso Tri-Chic, por su parte, parte de la forma de una bolsa de basura y remite inevitablemente al imaginario de su controvertida colección Clochard para Dior de primavera/verano de 2000.

Todo ese despliegue tiene un precio poco habitual en Zara. En España, algunos accesorios parten de los 29,95 euros, mientras determinados vestidos alcanzan los 599 euros y varios abrigos se sitúan en los 399. Un vestido de seda de 599 euros figuraba ya como agotado este viernes en la web española de la firma.

Los precios han abierto también otro debate. Algunos vendedores de moda vintage y usuarios especializados han comparado el coste de prendas confeccionadas parcialmente en poliéster o poliamida con piezas antiguas de Dior diseñadas por el propio Galliano disponibles en el mercado de segunda mano. Pero, al menos durante las primeras horas, la discusión no pareció frenar la demanda.

La modelo y actriz Hari Nef contó a Vogue que había perdido horas de sueño para hacerse con seis prendas. En Londres se formó una cola constante ante la tienda de Bond Street, donde los empleados llegaron a repartir pulseras. Y en París, donde la colección se presenta en un espacio temporal con acceso mediante cita durante la Semana de la Moda, Naomi Campbell y el estilista Jenke Ahmed Tailly estuvieron entre los compradores.

La respuesta digital fue igualmente rápida. En el momento en que Vogue Business hizo su recuento, 86 de las 209 referencias del lanzamiento disponibles online, un 41,5 %, aparecían ya agotadas. Más que demostrar todavía el éxito comercial a largo plazo de la operación, la cifra confirma al menos la enorme expectación despertada por el regreso de Galliano.

Para Marta Ortega, presidenta de Inditex, la asociación encaja además en una estrategia que durante los últimos años ha acercado Zara a diseñadores, fotógrafos y creativos de prestigio internacional. En un mercado en el que operadores de moda ultrarrápida compiten con precios cada vez más bajos, estas colaboraciones permiten a la compañía disputar otro terreno: el de la relevancia cultural, la exclusividad y un lujo todavía relativamente accesible. Analistas consultados por The Guardian han interpretado precisamente la alianza con Galliano como una forma de elevar la percepción de Zara frente al low cost.

Galliano tampoco presenta Re{form} como un simple paréntesis comercial. Él mismo divide su trayectoria en tres actos: el primero abarcaría desde sus años en Saint Martins hasta Dior; el segundo, su década al frente de Maison Margiela; y el tercero comienza ahora con Zara. Su contrato contempla cuatro colecciones durante dos años.

La pregunta más incómoda queda fuera de las costuras. La colaboración no borra la polémica que rodea a Galliano ni resuelve el debate sobre hasta dónde debe llegar la rehabilitación pública de una figura condenada por discursos de odio. El propio diseñador ha reiterado este año su responsabilidad por aquellas palabras, mientras sus críticos cuestionan que las instituciones culturales deban volver a celebrarlo.

Lo que sí demuestra Re{form} es que la controversia institucional no ha eliminado el interés comercial por su trabajo. Un mes después de quedarse sin el Met, Galliano vuelve a tener una audiencia global; esta vez, detrás de los escaparates de Zara.

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