El Festival de Festival de Cannes no solo es uno de los grandes escaparates del cine internacional. También es una de las pasarelas más observadas del mundo, un lugar donde la moda, el glamour y la estrategia visual conviven casi al mismo nivel que las películas. Sin embargo, la edición de este año ha dejado un mensaje claro por parte de la organización: recuperar cierta sobriedad estética y reforzar el protocolo en la alfombra roja.
Las nuevas recomendaciones sobre vestimenta, difundidas antes del arranque del certamen, han generado conversación dentro y fuera del sector. Aunque Cannes siempre ha mantenido un estricto código de etiqueta para las proyecciones de gala, este año la organización ha insistido especialmente en limitar determinados estilismos excesivamente voluminosos o prendas que dificulten el acceso y la movilidad en el Palais des Festivals.

El debate no ha tardado en trasladarse a redes sociales y medios de comunicación. ¿Está Cannes intentando frenar la espectacularización extrema de la alfombra roja? ¿Se acabaron los vestidos imposibles, las transparencias teatrales y las colas XXL? Lo cierto es que los primeros días del festival ya han dejado pistas de cómo las celebridades están reinterpretando estas nuevas directrices.
Menos extravagancia, más elegancia
Durante los últimos años, la alfombra roja de Cannes se había convertido en un territorio donde la viralidad parecía tan importante como el propio cine. Vestidos deslumbrantes, tocados gigantes, plumas imposibles y diseños pensados casi exclusivamente para TikTok o Instagram dominaron algunas ediciones recientes.
Este año, sin embargo, la tendencia parece virar hacia una elegancia más clásica. Muchas invitadas han apostado por siluetas limpias, tejidos fluidos y referencias al glamour hollywoodiense de los años noventa y principios de los 2000.

Una de las imágenes más comentadas de esta edición ha sido la aparición de Bella Hadid, que volvió a captar todos los focos con un vestido negro minimalista de inspiración vintage y joyería discreta. También Natalie Portman apostó por un diseño sofisticado y estructurado, alejado de los excesos visuales que habían marcado otras ediciones.
Transparencias sí, pero más medidas
Uno de los puntos que más debate ha generado ha sido la cuestión de las transparencias y los vestidos considerados demasiado reveladores. Aunque Cannes no ha prohibido explícitamente este tipo de diseños, sí ha dejado entrever un deseo de mantener una estética más “adecuada” para las galas oficiales.
Eso no ha impedido que algunas estrellas sigan jugando con tejidos translúcidos y efectos nude, aunque de una manera más refinada. La tendencia este año apuesta por transparencias estratégicas, encajes delicados y cortes que sugieren más que muestran.

El regreso del glamour noventero
Más allá de las normas, la gran tendencia estética de Cannes 2026 parece estar inspirada en el glamour de los noventa. Peinados pulidos, maquillaje luminoso, vestidos lenceros y joyas discretas dominan buena parte de los looks vistos hasta ahora.
Las referencias a iconos como Kate Moss, Carolyn Bessette-Kennedy o la etapa más minimalista de Gwyneth Paltrow son evidentes en muchas de las elecciones estilísticas del festival.
En maquillaje también se aprecia un cambio claro: menos contouring marcado y más piel natural, labios rosados y sombras suaves. El objetivo ya no parece ser impactar únicamente con un vestido viral, sino construir una imagen sofisticada y coherente.
A pesar del endurecimiento del protocolo, Cannes continúa siendo uno de los mayores escaparates para firmas de lujo, estilistas y casas de alta costura. Cada aparición en la alfombra roja sigue siendo analizada al detalle y multiplicada en redes sociales en cuestión de minutos.
