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¿Se nos ha ido de las manos el ‘method dressing’?

Hubo un tiempo en el que las giras promocionales de cine consistían simplemente en entrevistas, photocalls y algún vestido bonito elegido por un estilista

Hollywood ya no funciona como antes. Ahora cada estreno viene acompañado de una narrativa estética milimétricamente diseñada donde la ropa deja de ser solo moda para convertirse en parte del guion. Y ahí aparece el fenómeno que domina la cultura pop actual, el method dressing.

El concepto no es nuevo, pero en los últimos años se ha transformado en una auténtica obsesión de la industria. La idea es sencilla: que las actrices adapten sus looks al universo visual de la película que promocionan. Lo que comenzó como un guiño creativo se ha convertido en una estrategia de marketing donde cada aparición pública parece una extensión del personaje. Y mientras el Festival de Cannes se prepara para arrancar el próximo 12 de mayo, todo apunta a que volveremos a vivir una nueva exhibición de moda conceptual, referencias cinematográficas y estilismos pensados para viralizarse.

Zendaya en la promoción de 'Dune'.
Zendaya en la promoción de ‘Dune’.

De Zendaya a Margot Robbie, las reinas del fenómeno

Si hay una figura que simboliza esta tendencia, esa es Zendaya. La actriz ha convertido cada press tour en una performance estética perfectamente calculada junto a su estilista Law Roach. Durante la promoción de Dune, Zendaya apareció con armaduras futuristas, siluetas metálicas y referencias espaciales que parecían sacadas directamente del universo de la película. Más tarde, con Challengers, cambió completamente el registro hacia vestidos inspirados en el tenis, prendas deportivas de lujo y estilismos donde las raquetas, las líneas blancas y la estética de club privado dominaban cada fotografía.

Uno de los 'Barbie Looks' de Margot Robbie en su gira promocional.
Uno de los ‘Barbie Looks’ de Margot Robbie en su gira promocional.

Pero quizá el caso más extremo y comentado fue el de Margot Robbie durante la promoción de Barbie. La actriz no solo vistió de rosa: recreó muñecas históricas de Barbie prácticamente look por look. Cada aparición pública se convirtió en un ejercicio de nostalgia, moda y marketing perfectamente sincronizado con internet. El resultado fue demoledor: millones de interacciones, titulares diarios y una conversación constante alrededor de la película incluso fuera del cine.

¿Tendencia brillante o agotamiento estético?

Lo que empezó como una estrategia brillante comienza ahora a generar cierta saturación. Porque la pregunta ya no es si el method dressing funciona —claramente sí—, sino si ha terminado convirtiendo a las actrices en personajes permanentes.

La promoción de Beetlejuice Beetlejuice con Jenna Ortega es otro ejemplo. Durante semanas, la actriz apareció prácticamente vestida como una extensión estética del universo gótico de Tim Burton: negros absolutos, transparencias oscuras, rayas, velos y maquillaje teatral.

Jenna Ortega en la promo de Beetlejuice 2.
Jenna Ortega en la promo de ‘Beetlejuice 2’.

Cannes, el próximo gran escaparate

Cannes se ha convertido en uno de los escenarios perfectos para esta estrategia. El festival francés ya no es únicamente cine de autor y alta costura; también es una competición silenciosa por dominar el relato visual de la temporada.

Con el inicio del festival a la vuelta de la esquina, la industria de la moda y el entretenimiento espera ya cuáles serán las próximas transformaciones virales. Cada estreno importante llegará acompañado de estilismos diseñados para amplificar el universo de las películas. Casas de lujo, estilistas y estudios entienden perfectamente que una imagen potente puede tener casi tanta repercusión como un tráiler.

Heidi Klum en el Festival de Cannes 2025.
Heidi Klum en el Festival de Cannes 2025.

Y ahí está quizá la gran paradoja del method dressing: funciona porque el público lo espera. Las audiencias ya no quieren únicamente ver a una actriz en promoción; quieren asistir a un espectáculo visual continuo donde moda y cine se mezclan hasta desaparecer la frontera entre ambos.

El method dressing ha demostrado ser una herramienta de marketing extraordinariamente eficaz. Pero también plantea una pregunta interesante sobre la identidad de las celebrities actuales. ¿Dónde termina la actriz y empieza la estrategia? ¿Cuánto hay de expresión personal y cuánto de construcción comercial?

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