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Imán de Jordania, 30 años y tres hijas: la princesa que ha elegido crecer lejos del foco

Con un perfil público mucho más discreto que el de otros miembros de la familia real hachemita, la hija de Abdalá II y Rania estrena década tras convertirse en madre de tres niñas en apenas año y medio

Imán de Jordania, 30 años y tres hijas: la princesa que ha elegido crecer lejos del foco.
Imán de Jordania, 30 años y tres hijas: la princesa que ha elegido crecer lejos del foco.
Montaje: kiloycuarto

La princesa Iman bint Abdullah II cumplió 30 años el pasado domingo 27 de septiembre, entrando en una nueva década en plena transformación de su vida familiar. La reina Rania celebró la fecha con un mensaje especialmente afectuoso: recordó que su hija es ya madre de tres niñas, aunque para ella seguirá siendo siempre su «pequeña». La felicitación resume bien el momento actual de una princesa cuya presencia pública ha sido tradicionalmente mucho más discreta que la de otros miembros de la familia real jordana.

Nacida en Ammán en 1996, Iman es la segunda de los cuatro hijos del rey Abdalá II y la reina Rania y la mayor de sus dos hijas. Creció junto a su hermano mayor, el príncipe heredero Hussein, y sus hermanos menores, la princesa Salma y el príncipe Hashem. Tras graduarse en la International Academy Amman, comenzó sus estudios universitarios en Georgetown, en Washington, antes de trasladarse a Parsons School of Design, en Nueva York, donde obtuvo un grado en Administración de Empresas.

Su perfil institucional, sin embargo, ha permanecido bastante más limitado que el de su hermano Hussein, cuya condición de heredero implica una agenda pública y representativa propia. Iman aparece principalmente en grandes acontecimientos familiares, celebraciones oficiales y algunas citas culturales, sin haber desarrollado hasta ahora una agenda pública comparable a la de su madre.

El momento en el que salió de forma más evidente de ese segundo plano llegó en marzo de 2023. El día 12 se casó con Jameel Alexander Thermiotis, financiero nacido en Caracas y procedente de una familia de origen griego, en Beit Al Urdun, la residencia privada de los reyes. Días antes, la reina Rania había organizado en el palacio Al Husseiniya una tradicional fiesta de henna en honor de su hija, con miembros de la familia real y mujeres procedentes de distintas gobernaciones del país.

Las imágenes de la boda situaron durante unos días a Iman en el centro de la atención internacional. Sin embargo, tras el enlace, sus apariciones volvieron a ser esporádicas y asociadas principalmente a acontecimientos familiares y oficiales.

La gran transformación de los últimos meses ha sido la maternidad. El 16 de febrero de 2025, Iman y Jameel dieron la bienvenida a su primera hija, Amina, nacida en el Hospital Prince Hashem bin Abdullah II de Áqaba. Apenas dieciocho meses después, el 14 de agosto de 2026, la Corte Real Hachemita anunció el nacimiento de otras dos niñas gemelas.

Pocos días después, Rania desveló públicamente sus nombres: Talia y Rania. Una de las recién nacidas comparte así nombre con su abuela materna. Con su llegada, Amina se convirtió en hermana mayor y la princesa Iman, todavía con 29 años, pasó a ser madre de tres niñas en apenas año y medio.

Su 30 cumpleaños llega, por tanto, en un momento muy distinto de aquel en el que protagonizó su boda tres años atrás. Mientras otros miembros de la familia real desempeñan funciones institucionales mucho más visibles, Iman continúa apareciendo de manera selectiva. Esta misma semana, por ejemplo, acompañó a su madre y a otros miembros de la familia real durante la inauguración de la cuarta edición de Amman Design Week, que la reina Rania fundó en 2016.

Esa menor exposición no significa que Iman permanezca completamente apartada de la vida pública, pero sí dibuja una trayectoria diferente dentro de una familia extraordinariamente conocida fuera de Jordania. Sus grandes hitos públicos de los últimos años —el compromiso, la boda y el nacimiento de sus hijas— han estado ligados principalmente a su vida personal y familiar.

A los 30 años y con tres hijas pequeñas, Iman de Jordania entra así en una nueva etapa manteniendo el perfil discreto que ha caracterizado buena parte de su vida adulta: integrante del núcleo de la familia hachemita, presente en sus grandes acontecimientos, pero sin una agenda institucional propia que la obligue a ocupar permanentemente el primer plano.

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