El jueves, el estreno mundial del drama postapocalíptico La constelación del perro fue escenario de un momento de moda que desafió la propia definición de calzado. Mientras la película propone un viaje a través de un mundo brutal y aislado, la actriz Margaret Qualley decidió adentrarse en terreno inexplorado sobre la alfombra roja. Lució un vestido negro con escote en V, flecos y mangas casquillo, pero el accesorio más sorprendente fue lo que algunos críticos han bautizado como los «medios zapatos» de Chanel.
El polémico calzado se reduce a una pequeña pieza bajo el talón y dos cordones alrededor del tobillo, dejando los dedos y buena parte del pie completamente expuestos. Con las uñas de manos y pies pintadas de negro, el efecto daba la impresión de que Qualley caminaba por la alfombra roja prácticamente descalza.
Los zapatos ya habían causado revuelo cuando debutaron el 28 de abril como parte de la colección Crucero de Chanel diseñada por Matthieu Blazy. Sobre la pasarela, se combinaron con maxivestidos vaporosos y accesorios de inspiración marina. El diseño parecía concebido para un escenario idílico muy concreto: una playa en la que poder sentir la arena bajo los pies sin renunciar por completo a la idea de llevar zapatos. Sin embargo, las calles de Londres quedan lejos de la costa atlántica francesa y la decisión de Qualley de llevarlos a un estreno demostró hasta dónde podía trasladarse el experimento fuera de la pasarela.
La elección de Qualley demuestra además su estrecha relación con la casa francesa. La actriz, de 31 años, mantiene desde hace años una vinculación con Chanel y ha participado en sus desfiles de alta costura en 2021 y 2024. También eligió la firma para su boda en 2023 con el músico Jack Antonoff. Esa relación consolidada la convertía en la candidata ideal para llevar un diseño extremo desde la pasarela hasta una alfombra roja sometida a todas las miradas.
Qualley equilibró la radicalidad del calzado con un estilismo de glamour clásico. Prescindió prácticamente de las joyas, salvo por un sencillo anillo, y llevó el cabello suelto con ondas, acompañado de un intenso delineado de ojos y labios en tono terracota.
Como cabía esperar, un diseño tan polarizante no tardó en llamar la atención en internet. Aunque Qualley consiguió defenderlo fuera de la pasarela, los zapatos se convirtieron rápidamente en objeto de sátira. La ilustradora de moda y creadora digital Angelica Hicks, conocida por sus parodias de estilismos de lujo, se burló de su minimalismo extremo atándose mascarillas quirúrgicas negras alrededor de los pies para imitar los cordones de Chanel.
En última instancia, los zapatos sin suela de Chanel condensan una de las grandes paradojas del lujo contemporáneo: eliminar casi por completo aquello que define a un objeto para aumentar su poder como gesto de moda. Un zapato que prescinde de la suela y convierte la ausencia en su principal reclamo.
Al llevarlos de la pasarela al asfalto londinense, Margaret Qualley hizo algo más que lucir una extravagancia de Chanel. Convirtió la sensación de ir descalza en un objeto de lujo y demostró que, en la moda, a veces basta con quitar casi todo para conseguir que todos miren.

