La ciudad de Oleshky, bajo ocupación del Ejército ruso desde el inicio de la invasión de 2022, está agonizando. Esta urbe ucraniana, en la región de Jersón, está sufriendo un sitio letal desde el pasado mes de mayo. “Dos personas murieron la última noche”, contó Halia (nombre ficticio) a la BBC, desde un lugar bajo constantes bombardeos y sin acceso a agua o comida.
Entre los lugareños, incluso han puesto nombre a la “Sopa de Oleshky”, un improvisado caldo que cocinan con los restos de comida disponibles. “Hoy tenemos un manjar en especial en nuestro caldo. Mi madre cambió 2,5 kilogramos de azúcar por 10 huevos”, explicó un vecino. Entre la población se ha extendido una economía de supervivencia. “La situación es crítica, esto ya es una hambruna”, denunció a Tetiana Hasanenko, directora de la administración militar de la ciudad.

Oleshky, ubicada en la ribera oriental del río Dnipro, sufrió una catástrofe añadida. En junio de 2023, la ciudad quedó casi completamente inundada después de una explosión en la central eléctrica de Kakhovka y la rotura de la presa. Los almacenes subterráneos, donde muchos vecinos acumularon provisiones para subsistir, quedaron totalmente inundados. Hoy en día, la ciudad es uno de los puntos más calientes, que separa las posiciones de las tropas rusas y ucranianas.
Sin gas ni electricidad
El panorama empeoró especialmente en invierno para los cerca de 6.000 residentes que permanecieron en la ciudad (antes habían 24.000), pese a vivir ya más de cuatro años de guerra. En Oleshky, la gente se acostumbró a vivir sin electricidad ni gas natural, y debían buscar agua en los pozos. Ante la inminente llegada de un nuevo invierno, ahora la complicación añadida es lograr algo de comer.

Los dos muertos que denunció Halia estaban intentando traer bolsas de comida desde Radensk, una localidad ubicada a 23 kilómetros. Su crimen fue no llegar a tiempo a casa antes del toque de queda impuesto por las fuerzas de ocupación rusas. Un dron acabó con sus vidas. El 20 de septiembre, otro incidente similar mató a otras dos personas.
Los 200 niños de Oleshky
Los peores parados del sitio sobre Oleshky son los niños. Se estima que todavía permanecen unos 200 en la ciudad. La malnutrición, la escasez de servicios médicos y la inexistencia de escuelas operativas está “degradando” a la poca infancia que persiste en el lugar. Se estima que solo hay un hospital que funciona parcialmente, disponible para amputaciones críticas.

Las autoridades ucranianas denuncian que han intentado enviar suministros a la ciudad en los últimos meses, pero no han tenido éxito. Halyna (nombre ficticio) explicó a Deutsche Welle que “todavía no he comido nada” cuando ya pasaba la hora del almuerzo. Y agregó: “Mi mejor opción para hoy es un pan plano hecho de agua y harina, ya que todavía queda un poco. Le unto puré de manzana y me preparo un té sin azúcar. Eso es todo”.

La poca libertad que tienen los residentes de Oleshky existe entre las 7 y 9 de la mañana, donde la gente se reúne en la plaza del mercado para vender o intercambiar productos de sus despensas o jardines. “Hoy había algunos calabacines a 10 euros el kilo”, contó Halyna. Los sacos de harina se venden también a precios astronómicos.
Antes solían circular minibuses desde Oleshky hasta Skadovsk (situada a una hora hacia el sur) y, desde allí, continuaban hacia Crimea o Rusia. También transportaban alimentos a Oleshky para su venta. Tras sufrir ataques con drones, se empezaron a utilizar ambulancias como sustituto. “Pero desde hace mes y medio no circula ninguna ambulancia, ya que uno de los conductores murió durante un trayecto”, informó Halyna.
El “bloqueo total” ruso
Desde el Kremlin, acusan a Kyiv por la falta de suministros. Las autoridades rusas reconocen que la ciudad sufre “una situación crítica por problemas de suministros de comida y medicinas”, y consideran que “el Ejército ruso está trabajando para resolver los problemas”. No obstante, el ministro de exteriores ucraniano Andrii Sybiha denuncia un “bloqueo total” impuesto por Rusia, por lo que exigió en la reciente Asamblea General de la ONU ejercer presión a Moscú para permitir la entrada de ayuda humanitaria.

Se estima que la última entrada de suministros fue en mayo. Desde entonces, la mayoría de los residentes apenas come una vez al día. Entre las improvisadas recetas de sopa, también se incluyen hierbajos de los jardines que crecieron durante el verano. En los chats locales de Telegram, se discute qué tipo de hojas son comestibles. Si bien algunos residentes se han arriesgado a salir de la ciudad a pie por carreteras minadas en busca de suministros, ahora se considera que el peligro es excesivo.
Un excel de fallecidos
Ksenia Arkhipova, que logró escapar de la ciudad en el verano de 2022, se dedica ahora a intentar enviar comida y medicinas o organizar evacuaciones desde Olehsky. “He estado elaborando una hoja de cálculo con todas las personas fallecidas a medida que me entero, incluyendo sus nombres y fechas de nacimiento; ya llevo unas 1.200 personas”, denunció a la BBC. Sus padres fueron asesinados por soldados rusos en su propia casa.

Para intentar solucionar la crisis humanitaria, las autoridades ucranianas exigen establecer un “corredor verde” que permita las extracciones de civiles. “358 personas necesitas evacuación urgente, pero sus 6.000 residentes deben salir porque el poblado se ha convertido en una trampa mortal”, denunció Dmytro Lubinets, un funcionario local. Los debates sobre la evacuación empezaron en la primavera, pero la operación sigue estancada porque “los rusos no han mostrado voluntad”, concluyó Lubinets.







