En una guerra persistente que Europa parece haber olvidado, Vladimir Putin advirtió este viernes a los países europeos que, en caso de optar por enviar tropas a Ucrania, supondrá entre en “guerra con Rusia”. En una comparecencia en India con lideres de los países BRICS, el presidente ruso consideró que su país nunca ha representado una amenaza para los países del viejo continente, a pesar de las continuas estrategias de guerra híbrida empleadas por Moscú.
“No existe tal amenaza, y nunca ha existido. No estamos amenazando a los países europeos, ni vamos a amenazarlos. ¿Por qué lo haríamos? Nadie parece siquiera considerar que no tenemos motivos para ningún conflicto con Europa”, insistió Putin. Según la visión del líder ruso, las “elites globalistas occidentales” fueron responsables por la invasión rusa de Ucrania, por haber ignorado las alertas de Moscú contra la expansión de la OTAN en Europa del Este.
Sobre el terreno, la guerra continua a toda intensidad. Este sábado se reportaron bombardeos rusos en dos gasolineras en Kiev que mataron a dos personas, mientras otros ataques en Dnipropetrovsk y Zaporiya mataron a otras tres personas. También doce ucranianos resultaron heridos, según informó el alcalde de Kiev Vital Klitschko.

“Es un incremento del terrorismo”, consideró el presidente ucraniano Volodimir Zelenski, que en respuesta ordenó ataques con drones sobre la región rusa de Tula y Kursk, en que murieron dos personas. Según canales de Telegram rusos, el ejército ucraniano también golpeó zonas industriales en las ciudades de Tolyatti y Taganrog, mediante el uso de drones de larga distancia.
Los drones se han convertido en la principal arma de ataque del ejército ucraniano. El 9 de septiembre, el ejército ucraniano llevó a cabo el ataque más profundo en territorio ruso desde el inicio de la guerra a gran escala, alcanzando una instalación de gas natural situada a 3.200 kilómetros de la frontera ucraniana. El 1 de septiembre, Zelenski advirtió a las aerolíneas, a las aseguradoras y a los gobiernos extranjeros que el espacio aéreo ruso “estará cerrado de facto” debido a los drones ucranianos.
En el frente de la guerra narrativa, Rusia pretende acrecentar las grietas entre Ucrania y sus aliados occidentales, advirtiéndoles de las consecuencias de seguir mandando armas y recursos económicos a Kiev. El jueves, el gobierno británico sugirió que Rusia está difundiendo una teoría conspirativa, según la cual Ucrania planeaba un ataque de falsa bandera contra el embajador británico en Moscú para fomentar el caos.

El servicio secreto ruso FSB arrestó a un ciudadano ruso, ex guardia de seguridad de la embajada del Reino Unido, a quien acusaron de traición. Según el Kremlin, el arrestado habría aportado información de inteligencia a Kiev para facilitar un ataque sobre el embajador y otros diplomáticos. Londres, uno de los más firmes aliados de Ucrania, evitó hacer comentarios, más allá de apuntar a las habituales estrategias rusas de desinformación para debilitar a los ucranianos y sus aliados.
“Moscú intenta trasladar de antemano la responsabilidad por actos de sabotaje u otras acciones encaminadas a una escalada que la propia Rusia podría estar preparando contra Gran Bretaña”, declaró en un comunicado el Centro para la Lucha contra la Desinformación de Ucrania, un organismo gubernamental. Para Kiev, se trata de una “típica herramienta de propaganda rusa y sus servicios especiales”.

El FSB reveló un video del guardia de seguridad detenido, en que el hombre repetía un mensaje memorizado donde afirmaba haber estado espiando para diplomáticos británicos y aportando información a Dmitro Karpenko, un bloguero ucraniano que entrevista frecuentemente a presos de guerra rusos y difunde videos en las redes sociales.
En un comunicado, el FSB afirmó que Ucrania planeaba atribuir los ataques a Moscú para arrastrar al Reino Unido a un conflicto armado directo con Rusia, “garantizar suministros adicionales de armas y equipo militar de Londres a Ucrania e incrementar la presión de las sanciones sobre Rusia”. Si bien antes las estrategias de desinformación rusa apuntaban esencialmente a Estados Unidos, desde el retorno de Donald Trump al poder el objetivo principal pasó a ser Reino Unido y otros socios europeos de los ucranianos.
Putin ha intentado socavar el apoyo occidental a Ucrania mediante tácticas de intimidación desde el día en que anunció la invasión en febrero de 2022. En un discurso pronunciado a primera hora de aquella jornada, el líder ruso amenazó con utilizar armas nucleares contra cualquier nación que interviniera en favor de Ucrania, advirtiendo a esos países de que se enfrentarían a “unas consecuencias que jamás han experimentado en su historia”.

