La guerra en Ucrania vuelve a elevar la tensión en el este de Europa después de una nueva ofensiva aérea rusa contra Kiev y otras regiones del país. El ataque de esta madrugada ha dejado al menos dos muertos y diez heridos en la capital, mientras Polonia ha activado de forma preventiva su aviación militar y sus sistemas de defensa aérea ante la proximidad de los bombardeos a su frontera.
La ofensiva llega inmediatamente después de una breve pausa coincidiendo con la visita a Moscú y Kiev de Steve Witkoff y Jared Kushner, enviados de la Administración de Donald Trump para intentar reactivar las negociaciones. Las conversaciones no han desembocado por ahora en un acuerdo y los ataques sobre Ucrania se han reanudado con una operación de gran intensidad.
Rusia lanza misiles y más de 160 drones contra Ucrania
La Fuerza Aérea de Ucrania ha informado de una ofensiva combinada en la que Rusia utilizó distintos tipos de misiles y un total de 166 drones. Las defensas ucranianas aseguran haber derribado o neutralizado 142 aeronaves no tripuladas, 31 misiles de crucero y dos proyectiles balísticos o antibuque.
Pese al funcionamiento de las defensas, se registraron impactos en 29 localizaciones del país. Kiev volvió a convertirse en uno de los principales objetivos. La capital sufrió daños en edificios residenciales, almacenes, instalaciones sanitarias y un centro educativo, además de varios incendios provocados por los ataques y la caída de restos de los proyectiles interceptados.
El balance comunicado durante la mañana sitúa en dos las personas fallecidas y en diez las heridas en Kiev. Cinco de los afectados han tenido que ser hospitalizados y dos se encontraban en estado grave, según las autoridades locales.
La ofensiva sobre Ucrania también alcanzó otras regiones. Odesa volvió a ser objeto de ataques y se produjeron daños en diferentes puntos del país, en una operación que evidencia la capacidad rusa para combinar drones con misiles de distintas características y tratar de saturar las defensas antiaéreas.
Polonia moviliza sus cazas y activa las defensas

La dimensión del ataque llevó a Polonia, país miembro de la OTAN y fronterizo con Ucrania, a activar durante la madrugada sus protocolos de seguridad. El Mando Operativo de las Fuerzas Armadas polacas puso en marcha operaciones de aviación militar dentro de su propio espacio aéreo ante la actividad de la aviación rusa de largo alcance.
Las autoridades polacas también elevaron el nivel de preparación de los sistemas terrestres de defensa aérea y de reconocimiento por radar. Varsovia recalcó que las medidas tenían carácter preventivo y estaban destinadas a proteger especialmente las regiones próximas a las zonas ucranianas sometidas a ataques.
El operativo llegó a afectar temporalmente al tráfico aéreo del aeropuerto de Lublin. Paralelamente, el Centro Gubernamental de Seguridad polaco activó su sistema RCB y envió una alerta a ciudadanos de diferentes zonas de los voivodatos de Lublin y Podkarpackie.
El mensaje advertía de un ataque ruso en territorio de Ucrania y comunicaba que la aviación polaca estaba operando en el espacio aéreo nacional. Poco después, a las 06:58 horas, las autoridades emitieron un nuevo aviso informando de que el ataque había finalizado y de que ya no existía amenaza para el territorio de Polonia.
Una escalada en pleno intento de reactivar las negociaciones
El momento elegido para la nueva oleada vuelve a colocar bajo presión los esfuerzos diplomáticos para detener la guerra en Ucrania. Witkoff y Kushner habían mantenido durante los últimos días reuniones primero en Moscú con Vladimir Putin y posteriormente en Kiev con Volodímir Zelenski.
La delegación estadounidense salió de los encuentros con expectativas de poder organizar nuevas conversaciones trilaterales. Sin embargo, no se anunció ningún avance decisivo y las posiciones de Rusia y Ucrania continúan separadas en cuestiones esenciales para cualquier acuerdo de paz.
El Kremlin ha asegurado posteriormente que no descarta una nueva ronda de contactos entre Rusia, Ucrania y Estados Unidos, aunque considera todavía prematuro establecer una fecha o un lugar. La reanudación inmediata de los bombardeos vuelve a demostrar la distancia existente entre el movimiento diplomático y la realidad sobre el terreno.
La frontera oriental de la OTAN vuelve a estar en alerta

La reacción polaca añade además una dimensión internacional al episodio. Varsovia ha activado en repetidas ocasiones su aviación cuando Rusia desarrolla ataques masivos en el oeste de Ucrania, especialmente por el riesgo de que misiles o drones se aproximen o entren accidentalmente en territorio aliado.
En esta ocasión no se ha informado de una violación del espacio aéreo polaco, y las autoridades dejaron claro que las maniobras respondieron a criterios de prevención. Aun así, la movilización de cazas y sistemas antiaéreos vuelve a evidenciar hasta qué punto cada gran ofensiva rusa cerca de las fronteras occidentales de Ucrania tiene ya consecuencias de seguridad más allá del propio país.
El ataque de este martes deja así una imagen difícilmente compatible con una desescalada inmediata: misiles y drones sobre Kiev, nuevas víctimas civiles, defensas ucranianas trabajando al límite y cazas de un país de la OTAN movilizados al otro lado de la frontera. Mientras Washington intenta recuperar la vía diplomática, la guerra en Ucrania continúa elevando la presión militar.

