Invasión rusa

Ucrania recupera la iniciativa frente a Rusia gracias a los drones

Ucrania acumula avances militares, golpea la retaguardia rusa y alimenta la percepción de que el Kremlin ya no tiene garantizada la victoria

Ucrania
Militares de la 13.ª Brigada «Khartiia» de la Guardia Nacional de Ucrania en Járkiv
Efe

Las sirenas siguen sonando en Kyiv desde febrero de 2022, pero algo ha cambiado en el ambiente. Después de más de cuatro años de guerra, cuando muchos analistas daban por hecho que Rusia acabaría imponiendo su superioridad militar -especialmente tras la retirada de la ayuda militar estadounidense a Kyiv- Ucrania está sorprendiendo en el campo de batalla, donde ha retomado la iniciativa y está logrando logros que parecían impensables.

La transformación no se aprecia tanto en los mapas, donde las líneas del frente son muy estáticas, pero si en la profundidad de los ataques y las nuevas técnicas de combate puestas en práctica. Cientos de kilómetros detrás de las líneas rusas, refinerías arden, aeródromos son alcanzados y centros logísticos quedan inutilizados por enjambres de drones fabricados en territorio ucraniano. Mientras la atención mediática internacional sigue centrada en el devenir del conflicto entre Estados Unidos e Irán, la guerra que más vidas se ha cobrado en Europa desde el fin de la Segunda Guerra Mundial está tomando un nuevo rumbo. 

FOTODELDÍA LEÓPOLIS (UCRANIA), 21/05/2026.- Estudiantes ucranianos de entre 15 y 17 años adquieren habilidades básicas en el manejo de armas bajo la supervisión de instructores con experiencia en combate este jueves, en una escuela de Leópolis (Ucrania). A medida que la invasión rusa se acerca a su 52º mes, las escuelas secundarias ucranianas están pasando de las clases teóricas a la preparación militar práctica, con instructores con experiencia en combate que enseñan a los adolescentes habilidades básicas de combate y supervivencia. Más de 13.000 estudiantes de entre 15 y 17 años asisten a clases en más de una docena de centros especiales establecidos por las autoridades locales en Leópolis. El modelo de esta ciudad del oeste de Ucrania se está extendiendo ahora a todo el país, mientras el Estado prepara a una generación que podría enfrentarse a más años de conflicto. EFE/ Rostyslav Averchuk
Estudiantes ucranianos de entre 15 y 17 años adquieren habilidades básicas en el manejo de armas.
EFE/ Rostyslav Averchuk

Según el Financial Times, Ucrania ha conseguido compensar parcialmente la reducción de la ayuda estadounidense mediante una combinación de innovación tecnológica, producción masiva de drones y una creciente autosuficiencia militar. La industria de defensa ucraniana produce actualmente miles de aparatos no tripulados que han alterado la dinámica del campo de batalla. De hecho, los Emiratos Árabes Unidos se interesaron por la tecnología ucraniana para repeler los ataques con misiles y drones desde Irán durante la guerra en Oriente Medio.

El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, aseguró recientemente que “este mes se han producido cambios en la dinámica a nuestro favor” y afirmó que las fuerzas ucranianas están “manteniendo más posiciones e infligiendo más daños” a Rusia. La principal ventaja de Kyiv ya no reside en grandes ofensivas mecanizadas, sino en la denominada “guerra de drones”.

Reunión con el Jefe del Servicio Estatal de Fronteras de Ucrania-Valeriy Vavrynyuk
Ministerio de Defensa

El Financial Times apunta que Ucrania ha creado una “zona de muerte” de hasta 20 kilómetros de profundidad a lo largo del frente, donde los drones de visión en primera persona (FPV) dificultan enormemente los avances rusos. Al mismo tiempo, los ataques de largo alcance alcanzan depósitos de combustible, sistemas antiaéreos y centros de mando en territorio controlado por Moscú.

La ralentización rusa no sólo mina la moral -y el enorme coste humano- entre sus soldados, sino que paraliza los avances en territorio ocupado. Organizaciones independientes que monitorean el desarrollo de la guerra coinciden en que las ganancias territoriales rusas se han reducido notablemente durante los últimos meses. Según Black Bird Group, en abril Rusia apenas avanzó 94 kilómetros cuadrados, una de las cifras más bajas de los dos últimos años.

Ucrania
Equipos de rescate ucranianos trabajan en el lugar donde un dron ruso ha impactado contra un edificio residencial en Járkiv
Efe

En Kiev existe además la percepción de que Moscú está empezando a pagar el coste de una guerra de desgaste que esperaba ganar mucho antes. El general Andriy Biletsky, comandante del Tercer Cuerpo de Ejército ucraniano, considera que el conflicto se aproxima a un momento decisivo. En declaraciones a la agencia Reuters afirmó que “los próximos seis meses son los más críticos” y sostuvo que Rusia está mostrando signos de agotamiento. “Necesitamos mejorar nuestras posiciones y hablar con los rusos desde una posición de fuerza, no de debilidad”, señaló.

Biletsky cree que Ucrania dispone de una ventana de oportunidad para recuperar la iniciativa estratégica y llegar a futuras negociaciones en mejores condiciones. Reuters señala además que las fuerzas ucranianas habrían recuperado cerca de 600 kilómetros cuadrados de territorio durante 2026, aunque esa cifra no ha podido ser verificada de forma independiente. Tras varios intentos fracasados de negociación con mediación de la Casa Blanca, la vía diplomática para frenar el conflicto sigue encallada.

El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski
EFE

Otro elemento que refuerza el optimismo de Kyiv es el creciente desgaste humano de las fuerzas rusas. Según datos manejados por el Ministerio de Defensa ucraniano, Rusia estaría perdiendo más efectivos de los que consigue reclutar desde hace varios meses. Aunque las cifras son imposibles de verificar plenamente y ambas partes mantienen un fuerte control sobre la información relativa a bajas, distintos analistas coinciden en que el ejército ruso afronta problemas crecientes para sostener el ritmo de sus ofensivas. A principios de 2026, varias fuentes apuntaron hasta 1,2 millones de soldados rusos muertos o heridos en combate en los cuatro años de conflicto. 

Sin embargo, el optimismo ucraniano convive con la advertencia de algunos analistas occidentales, que insisten en que sería un error interpretar estos avances como una señal de debilidad estructural de Rusia. Peter Dickinson, editor de UkraineAlert, cree que “el fracaso de Rusia para alcanzar sus objetivos iniciales refleja la fortaleza de Ucrania, no la debilidad de Rusia”. El informe recuerda que el ejército ruso es hoy más grande que en 2022, ha adaptado sus tácticas a la guerra moderna y se ha convertido en una de las principales potencias mundiales en el empleo de drones.

Miembros del Servicio Estatal de Guardia de Fronteras de Ucrania vigilan un paso fronterizo con Bielorrusia
EFE/EPA/MARIA SENOVILLA

Desde el Atlantic Council se alerta de que Moscú ha transformado su economía en una economía de guerra y mantiene una capacidad industrial que sigue superando ampliamente a la de muchos países europeos. Además, continúa lanzando ataques masivos contra infraestructuras energéticas ucranianas y conserva ventajas cuantitativas en efectivos y recursos. En abril, un ataque masivo con drones y misiles dejó decenas de muertos y heridos en varias localidades de Ucrania. 

Ucrania atraviesa uno de sus momentos más sólidos desde el inicio de la invasión rusa, pero a costa de mantener movilizados en el frente a miles de soldados y seguir sufriendo víctimas y daños a infraestructuras clave. Gracias a los drones, la moral de las tropas se ha fortalecido, aunque en el frente sigue contando con menos reservas de efectivos y munición para combatir. La incógnita ya no es si Ucrania puede resistir,  sino si será capaz de transformar esta ventaja táctica en una posición estratégica capaz de empujar sus demandas en la próxima ronda de contactos diplomáticos con Rusia.