Un pequeño tatuaje de una flor en la pierna ha llevado hasta la Justicia europea una de las normas de acceso a la Policía italiana.
El caso se remonta a 2024. Una mujer identificada durante el procedimiento por las iniciales HG aspiraba a ingresar en la Policía de Estado italiana, pero quedó fuera del concurso después de que se detectara un tatuaje de pequeñas dimensiones en la parte inferior de su pierna izquierda. La normativa impide acceder al cuerpo a los candidatos que tengan tatuajes visibles con el uniforme. El problema es que, en su caso, el dibujo quedaría cubierto durante el trabajo ordinario, cuando las agentes pueden llevar pantalones, y únicamente sería visible con la indumentaria femenina prevista para determinados actos oficiales: falda y zapatos de salón.
La diferencia respecto a un candidato masculino ha colocado la normativa italiana bajo la lupa del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE). Un hombre con exactamente el mismo tatuaje y situado en el mismo punto de la pierna podría superar este requisito, puesto que su uniforme cubriría la zona. La candidata, en cambio, quedó excluida antes de poder incorporarse al cuerpo porque la vestimenta ceremonial asignada a las mujeres deja esa parte de la pierna al descubierto.

El problema no es solo el tatuaje
El Tribunal Administrativo Regional del Lacio decidió trasladar la cuestión a la Justicia europea para determinar si esta situación es compatible con las normas comunitarias sobre igualdad de trato entre hombres y mujeres. Este jueves, la abogada general del TJUE Tamara Ćapeta concluyó que la combinación de la prohibición de mostrar tatuajes y la obligación femenina de utilizar falda puede constituir una discriminación directa por razón de sexo.
El Gobierno italiano ha defendido el uniforme ceremonial como una forma de representar valores tradicionales y mantener una imagen reconocible y homogénea del cuerpo policial. La abogada general considera, sin embargo, que estos argumentos no bastan para justificar la diferencia. Los actos ceremoniales representan una parte limitada de las funciones de los agentes y las propias policías italianas ya utilizan pantalones habitualmente durante el servicio operativo.
Además, existe la posibilidad de que las agentes sean autorizadas a utilizar pantalones incluso en determinadas ceremonias. Considerando así que para preservar una tradición en la vestimenta no exige necesariamente cerrar las puertas de la profesión a una candidata.

Otros casos por los tatuajes
Este caso no es novedad en Italia. Las restricciones sobre los tatuajes en los cuerpos policiales han provocado anteriormente recursos judiciales. Uno de los casos más conocidos fue el de Karen Bergami, una joven de Bolonia que no pudo acceder al examen de ingreso en la Academia de Policía por un tatuaje situado en la parte posterior del pie, realizado cuando tenía 16 años y que posteriormente había tratado de eliminar mediante láser.
Bergami consiguió inicialmente ser readmitida en el proceso por decisión del Tribunal Administrativo Regional del Lacio, que también estimó posteriormente su recurso. Sin embargo, el Consejo de Estado revocó aquella decisión. El asunto terminó llegando al Tribunal de Casación, que reconoció que las limitaciones relacionadas con los tatuajes pueden afectar a libertades constitucionales y plantear posibles efectos discriminatorios para las mujeres, aunque declaró inadmisible el recurso.
Ahora será el TJUE quien tenga que pronunciarse sobre el caso de HG. Las conclusiones de la abogada general no son vinculantes, por lo que todavía no existe una sentencia definitiva contra Italia. La decisión de los jueces europeos deberá establecer cómo debe interpretarse la legislación comunitaria sobre igualdad y será después el tribunal italiano el encargado de aplicarla al litigio.

