Islandia, país con primera ministra y presidenta mujeres, busca acelerar su adhesión a la Unión Europea. Bajo el impulso de la premier Kristrún Frostadótir, el país que ya había iniciado un proceso formal de adhesión a Bruselas está acelerando su intento a unirse a la UE, ante el temor que desata la nueva doctrina geopolítica de la administración Trump.
Según avanzó el medio Político, el país nórdico estaría valorando adelantar a este mes de agosto la votación para reiniciar el proceso de membresía a la UE, cuando el referéndum estaba convocado inicialmente para 2027. El alejamiento de Washington, que pone en entredicho la operativa de la OTAN y la concepción de seguridad en el viejo continente, ha acrecentado el interés de otros países a unirse a la UE. Bruselas ya trabaja en un plan para otorgar membresía parcial a Ucrania, y el proceso de adhesión para Montenegro también se está acelerando.
El movimiento en Reykjavik también se precipitó por la imposición de aranceles desde Washington, así como por las repetidas amenazas de Trump de anexionarse Groenlandia. Islandia, país mucho más pequeño y cercano a la gran isla atlántica que el presidente sueña con anexionarse, podría fácilmente convertirse en el próximo capricho del trumpismo.

Islandia solicitó su ingreso en la UE en 2009, abrió negociaciones en 2010 y las suspendió en 2013. En 2015, el gobierno pidió que el país dejara de ser considerado oficialmente candidato, aunque jurídicamente nunca se cerró del todo la puerta. Tras años de relación ambigua, la invasión rusa de Ucrania en 2022 reavivó el debate para retomar las negociaciones.
Tras la victoria de la actual premier socialdemócrata Kristrún Frostadóttir, el interés por acercarse a la UE se acrecentó. La coalición que lidera se comprometió a convocar un referéndum -inicialmente no vinculante- para valorar la adhesión a los 27 países miembros de la UE.
Encuestas recientes muestran a la sociedad islandesa dividida: en otoño de 2024 un sondeo daba alrededor de 45% a favor de entrar, 36% en contra y un segmento notable de indecisos. En paralelo, más del 50% apoya adoptar el euro y cerca del 60% apoya, como mínimo, celebrar un referéndum sobre la cuestión. Reykjavik se siente cada vez más vulnerable, y busca unirse a una Europa que debate incrementar el gasto militar, fomentar proyectos comunes de defensa y reducir la dependencia de seguridad de Washington.

“El debate sobre la ampliación está cambiando”, declaró la comisaria de Ampliación de la UE, Marta Kos, quien se reunió con la ministra de Asuntos Exteriores de Islandia, Þorgerður Katrín Gunnarsdóttir, el mes pasado en Bruselas. Y agregó: “se trata cada vez más de seguridad, de pertenencia y de preservar nuestra capacidad de actuar en un mundo de esferas de influencia en pugna. Esto concierne a todos los europeos”.
En la misma línea se pronunció la presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, tras reunirse con la premier islandesa el pasado mes. “La alianza ofrece estabilidad y predictibilidad en un mundo volátil”, consideró. La presidenta de la CE visitará Islandia el próximo mes de marzo. Bruselas presta atención a la importancia estratégica de la isla desde antes que Trump retomara el poder.

El hecho de que Trump nombrara a Islandia en cuatro ocasiones durante el último Foro de Davos, o que Billy Long, nominado por el presidente estadounidense para ser embajador en la isla, considerara que Islandia sería el “estado 52 de EE.UU.”, acrecentó el nerviosismo en Reykjavik. El pequeño país, que no tiene ejército, es dependiente en materia de seguridad de la OTAN y un acuerdo bilateral de defensa firmado con Washington en 1951.
El principal escollo a resolver ante la eventual adhesión de Islandia a la UE son los derechos sobre la pesca. Por otro lado, Islandia es miembro del Espacio Económico Europeo y parte del área de libre circulación de Schengen, y como tal ya cuenta con muchas de las leyes de la UE en su regulación. Actualmente, el interés islandés se centra más en la seguridad que en los beneficios económicos, ya que cuenta con el quinto PIB más elevado del mundo.

