Mira Sorvino, después del MeToo: “A los depredadores sexuales poderosos se les ha acabado la impunidad”

La actriz, que denunció a Harvey Weinstein y descubrió después que su negativa a sus avances había perjudicado su carrera, reivindica en Málaga los cambios provocados por el movimiento: "Ahora existe una mayor exigencia de responsabilidades y más solidaridad"

Mira Sorvino, nueve años después del MeToo: "A los depredadores sexuales poderosos se les ha acabado la impunidad"
Mira Sorvino, nueve años después del MeToo: "A los depredadores sexuales poderosos se les ha acabado la impunidad"

Mira Sorvino tenía un Oscar, un Globo de Oro y una carrera que, a mediados de los años noventa, parecía destinada a colocarla entre las grandes actrices de su generación. Había ganado ambos premios por Poderosa Afrodita, de Woody Allen, en 1996; después llegarían Romy y Michele y Mimic, de Guillermo del Toro, o Summer of Sam, de Spike Lee. Sin embargo, durante años tuvo la impresión de que algo había sucedido. Determinadas oportunidades dejaron de llegar y su nombre fue perdiendo el lugar que había conquistado en Hollywood. En 2017 descubrió que sus sospechas tenían fundamento.

Nueve años después del estallido del MeToo, Mira Sorvino ha regresado sobre aquella historia desde Málaga. La actriz ha participado en la segunda edición de la San Diego Comic-Con Málaga, donde ha recibido una Biznaga de Honor del Festival de Málaga por su trayectoria. Allí ha hecho balance de uno de los movimientos que más profundamente han alterado la industria audiovisual contemporánea y del que ella fue una de sus voces fundamentales.

“Creo que se ha acabado con la impunidad con la que algunos depredadores poderosos solían actuar”, ha afirmado la intérprete. Sorvino evita, sin embargo, presentar el MeToo como una batalla definitivamente ganada. “¿Sigue existiendo ese comportamiento depredador en algunos lugares? Probablemente sí, porque los seres humanos son capaces de hacer cosas malas. Pero creo que ahora existe una mayor exigencia de responsabilidades y más solidaridad”. Y añade una precisión importante: “No solo entre mujeres, porque los hombres también son víctimas y supervivientes. Creo que hemos avanzado, al menos en cierta medida”.

El director del Festival de Málaga, Juan Antonio Vigar, entrega una Biznaga de Honor a la actriz Mira Sorvino en el marco de la San Diego Comic Con Málaga
El director del Festival de Málaga, Juan Antonio Vigar, entrega una Biznaga de Honor a la actriz Mira Sorvino en el marco de la San Diego Comic Con Málaga
Europa Press

El precio de decir que no

La historia de Mira Sorvino explica por qué sus palabras tienen un significado particular. En octubre de 2017 fue una de las mujeres que hablaron con Ronan Farrow para la investigación de The New Yorker sobre Harvey Weinstein. Trece mujeres describieron episodios de presunto acoso o agresión sexual atribuidos al entonces todopoderoso productor, y tres de ellas denunciaron violaciones. Sorvino contó que Weinstein la había acosado sexualmente y había intentado presionarla para mantener una relación física.

La actriz lo rechazó. Durante mucho tiempo sospechó que aquella negativa había tenido consecuencias profesionales, pero no podía demostrarlo. Hasta que Peter Jackson habló.

En diciembre de 2017, el director de El señor de los anillos reveló que, cuando preparaba la trilogía, Miramax le había desaconsejado contratar tanto a Mira Sorvino como a Ashley Judd. Según Jackson, desde la compañía de los hermanos Weinstein le transmitieron que ambas eran una “pesadilla” profesional y que debía evitarlas. El cineasta reconoció que creyó aquella información y las descartó como posibles integrantes del reparto. Años después llegó a la conclusión de que probablemente había sido víctima de una campaña destinada a desacreditarlas.

Mira Sorvino reaccionó entonces públicamente: se echó a llorar al descubrir, según explicó, la confirmación de algo que llevaba años sospechando, que Weinstein había contribuido a descarrilar su carrera. El representante del productor negó que Weinstein hubiera influido en las decisiones de casting.

Fotografía de archivo fechada el 24 de febrero de 2020, del exproductor de Hollywood Harvey Weinstein
Fotografía de archivo fechada el 24 de febrero de 2020, del exproductor de Hollywood Harvey Weinstein
Efe

El episodio permite entender una dimensión del MeToo que puede quedar oscurecida cuando se reduce el movimiento a una sucesión de denuncias y cancelaciones. El poder de determinados hombres de Hollywood no residía únicamente en la posibilidad de acosar a una mujer dentro de una habitación. También estaba en lo que podía suceder cuando ella salía de esa habitación y decía que no.

Una llamada, una advertencia sobre una actriz supuestamente “difícil”, una conversación entre productores podían tener consecuencias que la afectada ni siquiera llegaría a conocer. La víctima podía perder un trabajo sin saber que había sido candidata a él. La capacidad de represalia formaba parte de la misma estructura de poder que hacía posible el abuso.

“Mi carrera estaba siendo bloqueada por un monstruo”

Por eso Sorvino habla ahora también de una “segunda oportunidad”. Tras el MeToo sintió, explica, que el público comenzó a mirarla de otra manera y a hacerse una pregunta distinta sobre los años en los que su presencia en las grandes producciones se había reducido. Quizá esa sea la razón por la que no la hemos visto tanto durante veinte años: “Mi carrera estaba siendo bloqueada por un monstruo”, ha resumido en Málaga al recordar cómo cambió la percepción sobre su trayectoria.

Su caso obliga además a plantear una cuestión incómoda cuando han pasado casi diez años desde 2017. Durante los últimos años ha crecido el debate en Hollywood acerca de las segundas oportunidades de los hombres señalados durante el MeToo, de la duración de su ostracismo profesional y de las posibilidades de regresar a la industria. Mucho menos espacio ocupa otra pregunta: cómo se restituyen las carreras de las mujeres que perdieron oportunidades precisamente por resistirse a hombres poderosos.

Sorvino no dejó de trabajar, pero su trayectoria ofrece un ejemplo especialmente elocuente porque existe el testimonio de un director que reconoció haberla descartado a partir de informaciones que recibió de Miramax. Nunca podrá saberse qué habría ocurrido con su carrera si aquellas conversaciones no hubieran existido.

Ahora, la actriz regresa también a uno de los personajes que marcaron la etapa de mayor popularidad de su carrera. Sorvino y Lisa Kudrow han vuelto a interpretar a Romy y Michele en la continuación de la comedia de culto de 1997. Ambas ejercen además como productoras ejecutivas. Según ha explicado en Málaga, la nueva historia conserva el carácter “divertido y peculiar” de las protagonistas y vuelve a situar en el centro su amistad, junto a su búsqueda del amor, las circunstancias que las separan y la forma en que vuelven a encontrarse. La película se estrenará en Hulu en Estados Unidos y en Disney+ internacionalmente.

Mira Sorvino y Lisa Kudrow han vuelto a interpretar a Romy y Michele
Mira Sorvino y Lisa Kudrow han vuelto a interpretar a Romy y Michele

Su presencia en la Comic-Con ha servido así para celebrar una carrera de más de tres décadas que atraviesa la comedia, el drama, el thriller y la ciencia ficción. El Festival de Málaga le ha concedido la Biznaga de Honor precisamente como reconocimiento a esa trayectoria.

La Biznaga de Honor recibida en Málaga reconoce una trayectoria de más de tres décadas que continuó después de aquellas experiencias, aunque Sorvino ha explicado en distintas ocasiones que las represalias afectaron a las oportunidades profesionales que recibió. El testimonio de Peter Jackson aportó en 2017 uno de los pocos ejemplos conocidos de cómo podía funcionar ese mecanismo dentro de la industria: un director descartaba a una actriz siguiendo las recomendaciones de una compañía sin conocer el conflicto que existía detrás.

Sorvino considera que el escenario ha cambiado desde entonces, aunque evita dar por resuelto el problema. En Málaga ha señalado como principales avances una mayor rendición de cuentas y la solidaridad con quienes denuncian estas conductas, incluidas las víctimas masculinas. Nueve años después de que su testimonio contra Harvey Weinstein se hiciera público, la actriz continúa vinculada además a iniciativas contra la violencia sexual y utiliza su propia experiencia para reclamar mecanismos que permitan denunciar abusos sin que hacerlo suponga poner en riesgo una carrera profesional.