Harvey Weinstein, 15 años de prisión para el hombre que convirtió Hollywood en su reino

El hombre que durante décadas fue una apisonadora en Hollywood ha terminado sentado ante un juez para escuchar cómo se desmorona el legado que construyó

Harvey Weinstein.
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Durante años, Harvey Weinstein fue una de las personas más poderosas de Hollywood. Decidía qué películas llegaban a los Oscar, qué actores podrían convertirse en estrellas o qué proyectos independientes tenían espacio en la conversación cultural. Su nombre aparece detrás de algunas de las películas más prestigiosas de las últimas décadas y su habilidad para hacer campaña ante los miembros de la Academia transformó para siempre la temporada de premios. Este miércoles, 23 de septiembre, un juez de Nueva York le ha condenado a 15 años de prisión por agredir sexualmente en 2006 a Miriam “Mimi” Haley, entonces asistente de producción televisiva.

El hombre que durante décadas fue una apisonadora en Hollywood ha terminado sentado ante un juez para escuchar cómo se desmorona el legado que construyó. “Lo tenías todo”, le dijo el juez Curtis Farber antes de imponer la pena. “Tu legado podría haberse cimentado en la grandeza. Pero lo tiraste por la borda al agredir a Miriam Haley”.

La sentencia pone otro punto y aparte en una historia judicial que comenzó mucho antes de que Weinstein fuera detenido. Una larga trayectoria de condenas, recursos, anulaciones y nuevos juicios. También confirma algo que durante años pareció imposible en Hollywood, hablar de los secretos y la forma de actuar de los grandes ejecutivos de la industria. Weinstein acumuló tal poder alrededor como productor que su nombre se escondía cuando las mujeres lo denunciaban.

Haley habló antes que Weinstein. En el tribunal describió los efectos que la agresión ha tenido sobre su vida y explicó que los años posteriores estuvieron marcados por el acoso y la humillación pública. Dijo que haber sido agredida sexualmente por Weinstein había tenido un efecto devastador en su vida y calificó la experiencia de denunciarlo como una “cadena perpetua”.

New York (USA), 30/05/2025.- Former US film producer Harvey Weinstein appears in court for his ongoing retrial at the Manhattan Criminal Court in New York, New York, USA, 30 May 2025. Weinstein was convicted of first-degree criminal sexual act and third-degree rape in 2020 and sentenced to 23 years in prison, but the conviction was overturned on appeal in April 2024, and he is now being retried on the charges. (Nueva York) EFE/EPA/JEFFERSON SIEGEL / POOL

Weinstein, de 74 años, pidió después la palabra. “No soy una persona perfecta”, dijo ante el juez. “Vivo con muchos arrepentimientos y me disculpo sinceramente por mis acciones”. También afirmó que siente remordimiento por el dolor causado a Haley, aunque reiteró su inocencia respecto a otros hechos por los que ha sido acusado.

La Fiscalía había solicitado una pena de 20 años y cinco años de supervisión posterior a su salida de prisión. La defensa había pedido nueve años y había argumentado que su estado de salud debía ser tenido en cuenta. Weinstein padece, entre otras dolencias, cáncer de sangre y una enfermedad cardiaca. El juez terminó fijando la condena en 15 años. Weinstein ya había sido condenado en Nueva York en 2020 a 23 años de prisión por agredir sexualmente a Haley y violar a la actriz aspirante Jessica Mann. Aquella condena fue anulada en 2024 por el Tribunal de Apelaciones de Nueva York, que consideró que el juicio había quedado perjudicado por la admisión de testimonios de mujeres cuyas acusaciones no formaban parte de los cargos que se juzgaban. La decisión obligó a repetir el proceso.

En el nuevo juicio, celebrado en 2025, Weinstein volvió a ser declarado culpable de un delito sexual contra Haley. El jurado lo absolvió de otro cargo relacionado con la modelo Kaja Sokola y no consiguió alcanzar un veredicto sobre la acusación de violación presentada por Mann. Este año, un tercer juicio sobre el cargo de Mann terminó también sin veredicto. Después, la Fiscalía decidió no continuar con un cuarto proceso, una decisión relacionada con la negativa de Mann a afrontar otra vez un juicio que, según explicó, no podía soportar.

La condena de este miércoles corresponde, por tanto, a un caso concreto. Pero la dimensión de Weinstein excede ampliamente el expediente de Haley.

Arthur Aidala, abogado del productor de cine Harvey Weinstein
Arthur Aidala, abogado del productor de cine Harvey Weinstein, durante una rueda de prensa a la afueras del tribunal de Manhattan en Nueva York

Durante los años de Miramax y posteriormente de The Weinstein Company, Weinstein se convirtió en uno de los productores más influyentes del cine estadounidense. Junto a su hermano Bob, construyó una compañía que llevó al gran público películas independientes y convirtió títulos como Pulp Fiction, The English Patient, Good Will Hunting o Shakespeare in Love en fenómenos culturales. Su verdadera especialidad empresarial, además de producir y distribuir películas, fue entender que los Oscar podían convertirse en una campaña política.

Su visión publicitaria cambió la escala de los Oscars y con ello su agresividad. Miramax fue pionera en organizar proyecciones privadas para miembros de la Academia, desplegar equipos específicos para la temporada de premios y convertir la promoción de una película en una operación sostenida durante meses. La campaña de Shakespeare in Love, que terminó derrotando a Saving Private Ryan en la categoría de mejor película en 1999, se convirtió en uno de los ejemplos más contundentes de aquella nueva forma de competir ante los académicos.

Weinstein sabía llamar a una puerta y, sobre todo, sabía que tenía suficiente poder para decidir quién podía pasar por ella. Esa capacidad de influencia se extendía mucho más allá de las votaciones de la Academia. Actrices, actores, asistentes, productores, guionistas y miembros de equipos de rodaje pasaron por su órbita profesional. Durante años, las denuncias contra él describieron un sistema en el que las oportunidades laborales quedaban vinculadas a su voluntad y en el que el miedo a enfrentarse a uno de los hombres más poderosos de la industria contribuía al silencio.

Cuando las primeras grandes investigaciones periodísticas aparecieron en 2017, el edificio comenzó a caer. Más de 80 mujeres han denunciado públicamente a Weinstein por conductas sexuales indebidas o agresiones, y las acusaciones contra él se convirtieron en uno de los principales catalizadores del movimiento #MeToo.

Fotografía de archivo fechada el 24 de febrero de 2020, del exproductor de Hollywood Harvey Weinstein
Fotografía de archivo fechada el 24 de febrero de 2020, del exproductor de Hollywood Harvey Weinstein
Efe

El nombre de Weinstein ha quedado asociado para siempre a una transformación de Hollywood. Lo que durante años había sido presentado como una sucesión de rumores, advertencias privadas, conversaciones mantenidas en los pasillos de los estudios o corrillos secretos en las agencias de talento empezó a ser contado públicamente por mujeres con nombre y apellido. El relato colectivo modificó la conversación sobre el abuso de poder en una industria acostumbrada a proteger a sus figuras más poderosas.

Weinstein también afronta las consecuencias de un caso separado en California. En 2022 fue condenado en Los Ángeles por violación y agresiones sexuales relacionadas con una mujer italiana a la que atacó en una habitación de hotel durante un festival de cine. La condena fue confirmada este año por un tribunal de apelaciones de California, aunque los jueces anularon la pena de 16 años y ordenaron que fuera sentenciado de nuevo. La razón fue que la pena original había tenido en cuenta como factor agravante unas condenas de Nueva York que posteriormente fueron anuladas.

Eso significa que los 15 años impuestos ahora en Manhattan no cierran necesariamente su recorrido penitenciario. Weinstein seguirá enfrentándose a la justicia de California, donde está pendiente una nueva sentencia. El juez Farber señaló este miércoles que corresponderá a California decidir cómo se relacionarán las penas de ambos estados.

La imagen que queda ya no es la del productor que celebraba victorias en la noche de los Oscar ni la del hombre que podía cambiar el destino de una película desde un despacho de Miramax. Es la de un condenado criminal que ha pasado años enfrentándose a acusaciones de decenas de mujeres y que este miércoles ha escuchado una sentencia de prisión de 15 años por violación.

El tribunal ha sido el escenario de su caída, aunque para Haley, las consecuencias de aquella agresión la acompañarán mientras viva. Hollywood sigue su camino. Hollywood ya piensa en su nueva campaña de los Oscar sin mirar atrás. El caso Weinstein es una muestra de la leyenda de una industria que ha visto cómo el poder también tiene sus límites.

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