Catalina Martínez, directiva en Inconcert: “La ingeniería no es cuestión de género sino de oportunidades”

Lidera el equipo de Servicios Profesionales dice que siguió lo que le gustaba "sin pararme a pensar en los estereotipos" y subraya que la IA no es el reto sino gestionar el cambio que exige,

Catalina Martinez Saldarriaga. PMO y líder-del equipo de Servicios-Profesionales
Catalina Martinez Saldarriaga. PMO y líder-del equipo de Servicios-Profesionales
Cedida.

Desde niña quiso entender qué había detrás de cada mecanismo y convertir la curiosidad en método. Esa inclinación natural por resolver problemas complejos la llevó a una ingeniería que nunca vivió como una barrera, sino como un reto. Hoy, Catalina Martínez, desde su posición directiva en Inconcert -empresa que usa la IA y automatización para que la atención sea más rápida humana y más eficiente -, defiende que la innovación solo avanza cuando negocio y tecnología se entienden, y que la empatía es tan decisiva como cualquier avance técnico.

¿Qué encontró en la ingeniería que no encontraba en ninguna otra disciplina?

Siempre me han gustado los retos intelectuales, me gustaba la idea de enfrentarme a problemas complejos y buscarles una vuelta de tuerca. Me atraía profundamente la posibilidad de entrar en un entorno dinámico, de esos en los que si te despistas un segundo te quedas atrás, porque el aprendizaje nunca se detiene. Sabía que era un sector tradicionalmente masculino pero, lejos de echarme para atrás, lo vi como una oportunidad. Sentía que podía aportar mi granito de arena, no solo desde la parte técnica pura y dura, sino desde una forma diferente de entender los problemas, empatizar con ellos y buscar soluciones más completas.

¿Qué hacía de niña que hoy reconoce como el germen de su carrera?

De pequeña era la típica niña curiosa que quería saber cómo funcionaba todo. Me llamaba la atención el “behind the scenes” de las cosas cotidianas y me gustaba pasar tiempo con retos lógicos o matemáticas. Para mí no eran una obligación, sino una especie de juego. Esa curiosidad natural fue la que me guió hacia la ingeniería de forma muy orgánica. Seguí lo que me gustaba sin pararme a pensar en los estereotipos. Al final, cuando algo te apasiona, vas a por ello.

Una mujer utiliza la tecnología sin cables
Freepik

Si pudiera cambiar mañana un solo factor para acelerar la igualdad en STEM, ¿cuál sería?

Creo que hoy vivimos en una sociedad donde las mujeres tenemos una libertad mucho mayor para elegir nuestro camino. Aunque la brecha sigue existiendo, cada vez es más pequeña porque muchos de los prejuicios y estereotipos que antes condicionaban esas decisiones están perdiendo fuerza. Lo fundamental es seguir ofreciendo referentes, información y oportunidades para que cada persona elija libremente lo que realmente le apasiona. Por otro lado, a nivel corporativo, tenemos que seguir construyendo entornos inclusivos y flexibles. En este sentido, me siento muy afortunada en Inconcert porque se cuida y se promueve el liderazgo femenino de una forma muy natural, simplemente valorando el talento y dándonos las herramientas y el espacio para crecer y aportar. Tener ese respaldo dentro de tu empresa marca la diferencia, y es el tipo de cultura corporativa que ojalá acabe siendo la norma en el sector y no la excepción.

“La tecnología es solo la herramienta; lo valioso es la cabeza que la maneja”

¿Qué le diría a alguien que cree que ya es tarde para entrar en tecnología?

Pues te diría que hoy en día la tecnología es mucho más accesible gracias al avance de la Inteligencia Artificial y las herramientas no-code o low-code. Ya no hace falta ser un programador experto que domina lenguajes complejísimos para trabajar en este sector. Lo que de verdad importa ahora es la capacidad de adaptación, las ganas de reciclarse profesionalmente y el pensamiento crítico. De hecho, con la transformación enorme que está acompañando a la implantación de agentes IA a las compañías, el sector tecnológico actual está incorporando perfiles muy diversos, necesitamos comunicadores, gestores… profesionales que aporten otras miradas. Al final, la tecnología es solo la herramienta, lo valioso es la cabeza que la maneja.

¿Qué ha aprendido liderando ingenieros que no aparece en ningún manual?

Hoy en día, para llevar el timón en un entorno tan cambiante, te diría que la adaptabilidad y la visión estratégica son fundamentales. Tienes que saber hacia dónde va el barco, pero estar preparada para cambiar el rumbo si el mercado se mueve. Sin embargo, si tengo que quedarme con una habilidad concreta, elijo la empatía y la comunicación. Un buen líder, ya sea en este sector o en cualquier otro, tiene que saber trasladar los mensajes y ser un punto de conexión con los empleados. En mi caso, tengo que sentarme con los equipos de ingeniería, entender su realidad, y luego traducir todo eso a los objetivos de negocio y a lo que el cliente final necesita. Si no hay una comunicación fluida, por muy buena que sea la tecnología, el proyecto se cae.

Representación de la Inteligencia Artificial.
Copilot.

¿Qué hace para que un equipo se atreva a innovar?

El toque humano tiene un impacto tremendo, sobre todo a la hora de gestionar equipos. En mi trayectoria he desarrollado una sensibilidad especial para escuchar y entender las distintas posturas, tanto de mis compañeros como de los clientes. Para mí, liderar no es simplemente vigilar que se cumplan los objetivos o rellenar un informe, implica generar confianza, escuchar de verdad y alinear las expectativas de todos. En mi trabajo lo veo clarísimo: detrás de cada entrega hay un equipo de personas que necesitan motivación y claridad. La innovación real no sale de exprimir a la gente, sino de crear un espacio seguro donde cada uno pueda proponer ideas, equivocarse y crecer. Si cuidas al equipo los resultados llegan solos.

“Seguí lo que me gustaba sin pararme a pensar en los estereotipos”

¿Cuál fue el momento en el que sintió más claramente que tenía que demostrar el doble?

A lo largo de mi carrera sí he encontrado algunos retos asociados a trabajar en un sector tradicionalmente masculinizado. En determinadas etapas, por ejemplo, ha sido necesario demostrar con más claridad mi capacidad técnica o de liderazgo para generar el mismo nivel de confianza inicial. Sin embargo, siempre lo he afrontado desde una perspectiva constructiva. He confiado en mi preparación, en mi experiencia y, sobre todo, en los resultados. Con el tiempo, el desempeño consistente y la entrega de valor hablan por sí solos. También ha sido clave para mí mantener una actitud de aprendizaje continuo y adaptabilidad, así como reforzar habilidades como la comunicación, la negociación y la gestión de equipos. Hoy lo veo más como una oportunidad que como una barrera: la oportunidad de abrir camino, de aportar una visión diferente y de contribuir a que cada vez haya más diversidad en el sector, lo que sin duda nos hace más innovadores y completos como industria.

Imagen de archivo de un dron
shutterstock

¿Qué tarea dejaría de hacer mañana mismo gracias a la IA?

En Inconcert estamos viviendo esta transformación muy de cerca porque somos proveedores de soluciones de agentes virtuales basadas en IA agéntica. La gran oportunidad de la IA, sin duda, es que nos libera de las tareas más mecánicas, aburridas y repetitivas, dejando el tiempo para dedicarnos a las tareas que realmente aportan valor. Pero para adaptarnos a este nuevo escenario, hay que cambiar totalmente de mentalidad como proveedores de tecnología. Ya no estamos ante un reto únicamente técnico. La llegada de los agentes IA a las empresas implica cambiar procesos de inicio a fin, crear nuevos… Es una transformación en la que negocio y tecnología deben entenderse y colaborar muy estrechamente y, en este sentido, la empatía, la capacidad de resolución y el saber tratar con las personas es fundamental.

“La ingeniería no es imaginar el futuro: es hacerlo posible”

¿Qué aporta un ingeniero que no puede aportar ningún otro perfil?

Creo que el papel de los ingenieros no es tanto imaginar el futuro sino hacerlo posible. Hablamos mucho de sostenibilidad, transformación digital o productividad, pero detrás de cada uno de esos conceptos hay decisiones técnicas y sistemas que alguien tiene que diseñar, desarrollar y mantener. La ingeniería es el puente entre las aspiraciones de una sociedad y su capacidad real para materializarlas. Por otro lado, cuando hablamos de inclusión solemos pensar en políticas sociales, pero también existe una dimensión tecnológica. En nuestro caso, como desarrolladores de tecnología, tenemos la responsabilidad de diseñar productos e interfaces que tengan en cuenta la diversidad de las personas. La inclusión no debería ser una corrección posterior, sino un criterio de diseño desde el principio.

La inteligencia artificial están revolucionando las empresas en la actualidad
La inteligencia artificial están revolucionando las empresas en la actualidad
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Si pudiera dirigirse a una joven que duda si estudiar una carrera STEM, ¿qué le diría para animarla a dar ese paso?

Le diría que se lance a la piscina sin pensárselo dos veces. Que su perspectiva y voz son totalmente necesarias para diseñar el mundo que viene. La ingeniería te da una estructura mental y unas herramientas brutales para resolver cualquier problema de la vida real. Es una profesión preciosa que te permite, literalmente, construir el futuro. Así que le diría que deje los miedos fuera, porque la tecnología necesita su talento.

Desde su posición en Inconcert, ¿cuál considera que es el principal reto que afrontan hoy las empresas a la hora de incorporar la inteligencia artificial a sus procesos y cómo puede abordarse con éxito?

El verdadero quebradero de cabeza para las empresas no es la tecnología en sí, sino la gestión del cambio y la transformación operativa que acarrea. Muchas veces se quiere empezar la casa por el tejado: se compra la herramienta de IA más cara del mercado, pero no se prepara al equipo que va a usarla ni se piensa con el debido detenimiento cómo encaja en la operativa y el negocio.
Para que funcione, hay que ir paso a paso. Empezar por un proceso, asentarlo y después escalar a otro, pero siempre a partir de una base sólida. En cada avance debe estar implicado tanto el equipo técnico como el que opera el negocio, porque la realidad es que la IA, por sí sola, no resuelve nada. Cuando tecnología y negocio trabajan juntos, los resultados llegan rápido. Pero cuando no lo hacen, se generan expectativas irreales, aparecen frustraciones y se corre el riesgo de demonizar una tecnología que bien implementada puede aportar muchísimo valor. En Inconcert lo vemos cada día: los proyectos que generan un impacto real son aquellos en los que la tecnología se pone al servicio de una necesidad concreta del negocio y ambas partes trabajan alineadas desde el primer momento.