La historia de la WNBA sumó un nuevo capítulo durante el All-Star Weekend de Chicago. Azzi Fudd, en su temporada de debut con las Dallas Wings, se convirtió en la primera rookie en ganar el concurso de triples de la liga. Este hito confirma lo que muchos expertos llevaban años anunciando, la escolta estadounidense está llamada a convertirse en una de las grandes estrellas del baloncesto mundial. Con una exhibición de precisión y sangre fría, Azzi Fudd no solo levantó el trofeo, sino que dejó claro que su extraordinario lanzamiento exterior también puede marcar una época en el baloncesto profesional.
La jugadora de Dallas firmó una espectacular final en la que alcanzó 30 puntos, una de las mejores marcas registradas en la historia del concurso y suficiente para superar al resto de participantes. Su victoria adquiere todavía más valor al tratarse de su primera temporada en la liga, ya que hasta ahora ninguna novata había logrado imponerse en una competición tradicionalmente dominada por algunas de las mejores tiradoras de la WNBA.
El éxito en el concurso de triples llega, además, en medio de una campaña que está superando las expectativas. Elegida con el número uno del Draft de 2026 por las Dallas Wings, Azzi Fudd ha demostrado desde sus primeros partidos que posee el talento necesario para liderar una franquicia con aspiraciones de futuro. Su capacidad para generar puntos desde el perímetro y su madurez en la toma de decisiones la han convertido en una pieza imprescindible dentro del proyecto texano.
De fenómeno universitario a número 1 del draft
La trayectoria de Azzi Fudd parecía escrita para el éxito desde mucho antes de llegar a la WNBA. Considerada una niña prodigio del baloncesto estadounidense, fue la primera jugadora de segundo curso de instituto en conquistar el prestigioso premio Gatorade National Player of the Year, reservado para las mayores promesas del país. Aquella distinción confirmó que estaba ante una generación diferente.
Su siguiente destino fue la Universidad de Connecticut (UConn), una de las grandes fábricas de talento del baloncesto femenino. Allí compartió vestuario con Paige Bueckers y, pese a sufrir varias lesiones de rodilla que frenaron su progresión durante dos temporadas, nunca dejó de ser considerada una de las mejores tiradoras del panorama universitario.
El punto de inflexión llegó en la temporada 2025-26. Ya completamente recuperada, lideró a las Huskies hacia el título de la NCAA y fue elegida Most Outstanding Player de la Final Four, consolidando una campaña brillante que terminó con su elección como número uno del Draft de la WNBA. Ese recorrido explica la enorme expectación que generó su llegada a Dallas. Las Wings no solo incorporaban a una excelente anotadora, sino a una jugadora con capacidad para cambiar el rumbo de una franquicia.
Una rookie que cambia partidos
Azzi Fudd ha respondido con altura desde el primer día. En su temporada de debut está firmando unos promedios cercanos a 16 puntos, 3 rebotes y 2 asistencias por encuentro, consolidándose como una de las máximas anotadoras entre las novatas de la competición y una seria candidata al premio de Rookie del Año. Su porcentaje de acierto desde la línea de tres puntos también la sitúa entre las mejores especialistas de toda la liga, una cualidad que quedó plenamente reflejada en el concurso de triples del All-Star.
Su impacto va mucho más allá de los números. Dallas Wings ha encontrado en ella una referencia ofensiva capaz de abrir espacios para sus compañeras, castigar cualquier ayuda defensiva y asumir lanzamientos decisivos en los finales igualados. Su entendimiento con el resto del perímetro ha permitido a las Wings dar un salto de calidad en ataque, convirtiéndolas en un equipo mucho más peligroso desde el exterior.
Pero quizá lo más llamativo sea la naturalidad con la que ha asumido el protagonismo. A sus 23 años juega con la serenidad de una veterana y con la confianza de quien lleva toda una vida preparando este momento. La victoria en el concurso de triples no deja de ser una consecuencia lógica de un talento que siempre ha tenido el lanzamiento como su mayor virtud.
Convertirse en la primera rookie en conquistar este concurso es un récord que ya nadie podrá borrar. Sin embargo, todo apunta a que será solo el primero de muchos. Azzi Fudd ha llegado a la WNBA para quedarse y, si mantiene la progresión mostrada en sus primeros meses como profesional, su nombre puede terminar formando parte de la élite histórica de la competición.

