La cuenta atrás para el Campeonato de Europa de Birmingham ya ha comenzado. Una de las grandes bazas del equipo español vuelve a ser Blanca Hervás. La madrileña, convertida en una de las figuras más reconocibles de la nueva generación del atletismo nacional, llega a la gran cita continental en el mejor momento de su carrera y con el objetivo de consolidar el crecimiento de una selección española que aspira a situarse entre las grandes potencias europeas.
A sus 23 años, Blanca Hervás se ha convertido en un símbolo de la transformación que vive el atletismo español en las pruebas de velocidad y, especialmente, en los relevos. Su progresión durante las dos últimas temporadas ha sido constante hasta situarla como una de las referencias del 400 metros y una pieza imprescindible en los equipos de relevos femeninos y mixtos.
El mejor momento de su carrera
Los últimos campeonatos internacionales reflejan la evolución de la madrileña. En los Juegos Olímpicos de París 2024 formó parte del relevo español 4×400, experiencia que supuso un paso más en su crecimiento competitivo. Posteriormente, en 2025, fue una de las integrantes del equipo español que conquistó el oro en el relevo femenino 4×400 de los World Relays, un éxito que confirmó el salto de calidad del proyecto español.
La temporada 2026 ha reforzado aún más su candidatura como una de las atletas españolas más fiables. En el Mundial en pista cubierta de Torun logró la medalla de plata en el relevo mixto 4×400 y el bronce en el relevo femenino, además de finalizar sexta en la prueba individual de 400 metros con una marca personal bajo techo de 51.43 segundos. A ello se suma la plata obtenida en los World Relays de Botsuana, donde España volvió a demostrar que sus equipos de relevos son capaces de competir al máximo nivel internacional.
Si hay un aspecto que define la carrera de Blanca Hervás es su estrecha relación con los relevos. La atleta nunca ha ocultado que buena parte de su crecimiento deportivo y personal está ligado a las pruebas colectivas. Durante un encuentro organizado por Europa Press, la velocista explicó que “el relevo me lo ha dado todo” y añadió que esa disciplina le permitió recuperar la confianza y aprender a competir gracias al apoyo de sus compañeras.
Esa conexión emocional con el relevo explica también por qué mira con tanta ilusión al futuro olímpico. Pensando en Los Ángeles 2028, Hervás reconoció que “llegar a la final del relevo 4×400 en Los Ángeles sería increíble”, una declaración que refleja la ambición de una generación que ya no se conforma únicamente con participar.
Birmingham una nueva oportunidad
El Europeo de Birmingham aparece ahora como el siguiente gran desafío. España llega con la intención de ampliar el extraordinario momento que atraviesa su atletismo y con la convicción de que las pruebas de 400 metros y los relevos pueden volver a proporcionar alegrías. En ese contexto, Blanca Hervás será una de las líderes de la expedición nacional. Su experiencia internacional, su capacidad para rendir en grandes escenarios y su papel dentro de los relevos convierten a la madrileña en una de las atletas llamadas a marcar diferencias en un campeonato donde España aspira a seguir creciendo y a confirmar que la velocidad nacional vive una de las etapas más brillantes de su historia reciente.
Más allá de las marcas y las medallas, Blanca Hervás representa el cambio de paradigma del atletismo español. Su irrupción coincide con el crecimiento de figuras como Paula Sevilla, Daniela Fra, Ana Prieto o Rocío Arroyo, integrantes de una generación que ha situado a España entre los países más competitivos del continente en los 400 metros y los relevos.
Su historia también conecta con muchos jóvenes atletas. Nacida en Madrid y formada desde niña en las pistas de Majadahonda, desarrolló parte de su carrera académica en Estados Unidos antes de regresar a España para continuar su progresión deportiva. La propia atleta ha destacado en varias ocasiones la importancia de aquella experiencia, asegurando que le ayudó a crecer como corredora y como persona.
Tras compaginar durante un tiempo los entrenamientos con una actividad profesional fuera del deporte, decidió apostar definitivamente por el atletismo de élite, una decisión que ha coincidido con los mejores resultados de su trayectoria.

