Los sueños existen, y Marina Bassols lo está viviendo en París. La tenista catalana firmó este sábado su primera victoria en un torneo de Grand Slam al superar a la colombiana Emiliana Arango en la primera ronda de Roland Garros 2026. El resultado fue contundente, 6-3 y 6-4, con una Bassols que ha demostrado que está lista para los grandes circuitos.
¡𝑷𝒓𝒊𝒎𝒆𝒓𝒂 𝒗𝒊𝒄𝒕𝒐𝒓𝒊𝒂 𝒅𝒆 𝑴𝒂𝒓𝒊𝒏𝒂 𝑩𝒂𝒔𝒔𝒐𝒍𝒔 𝒆𝒏 𝒖𝒏 𝑮𝒓𝒂𝒏𝒅 𝑺𝒍𝒂𝒎! 💪💪
¡Enorme, @mbassolsribera! ¡A por más! 👏👏#RolandGarros @RFETenis pic.twitter.com/wQQMCbrQuf
— Comité Olímpico Español (@COE_es) May 25, 2026
La española regresaba al cuadro principal de un Grand Slam casi dos años después, y lo hacía por la puerta grande. No fue un camino fácil llegar hasta aquí. Tuvo que pasar por la fase previa, donde superó a Aliaksandra Sasnovich en un partido muy disputado, y todo ello después de atravesar tiempos difíciles marcados por lesiones y acoso en redes sociales.
Nacida en Blanes (Girona) hace 26 años, Bassols es una tenista que ha tenido que pelear cada paso de su carrera. Su mejor momento llegó cuando rozó el top 100 mundial, pero las lesiones y las dificultades económicas la obligaron a reconstruirse desde abajo.
Declaraciones tras el partido
Tras el partido, la propia Marina habló con humildad y emoción. Atribuyó el triunfo a “la adrenalina, la ilusión y las ganas. Me han mantenido concentrada y por eso estoy súper contenta. Todavía estoy asimilándolo”, reconoció.
Ver esta publicación en Instagram
Sus palabras reflejaban algo más que la alegría de una victoria deportiva. La jugadora confesó que a principios de año tuvo que recortar la retribución de su equipo por problemas económicos, y que hace unas semanas lanzó un llamamiento público en redes sociales pidiendo patrocinadores porque tenía dificultades para costear los gastos de los torneos. “De momento no tengo ninguna ayuda extra y hay muchos gastos. Si voy ganando y subiendo en el ranking será más fácil que la gente confíe en mí. Ahora estoy en un momento en el que lo necesito”, admitió con una sinceridad que le valió el apoyo inmediato de miles de aficionados.
Ese contexto hace que esta victoria tenga un sabor especial. No es solo un resultado en un marcador, es la recompensa a meses de esfuerzo, apretarse el cinturón y no rendirse. La propia Bassols lo resumió así, “Cada partido es un momento único y no sé si lo volveré a vivir, espero que sí. Todo esto me recuerda a las dificultades que he tenido que superar, con cinco o seis lesiones en el último año y medio. Ahora tengo que confiar en mí y mirar para adelante.”
Una victoria que sabe diferente
El premio a esa determinación es enorme. En la segunda ronda, Bassols se medirá a Mirra Andreeva, número 8 del mundo, una de las grandes promesas del tenis femenino con tan solo 19 años. El partido le dará además la oportunidad de jugar en una de las pistas principales de Roland Garros, algo que ella misma reconoció como una motivación extra.
Marina Bassols llega a este momento en buena dinámica, con recientes semifinales en el WTA 125K de La Bisbal y finales en Portoroz y en el WTA 125 de Madrid. La racha demuestra que Bassols no es una sorpresa puntual, sino una tenista que ha construido su regreso con trabajo y paciencia.
Marina Bassols ya está en los libros de historia de Roland Garros. Lo que venga después será un regalo. Pero este sábado, en la tierra batida de París, se escribió el capítulo más importante de su carrera.

