REAL MADRID

El calvario de Athenea con la clavícula: la sombra del quirófano para frenar una lesión recurrente

La jugadora del Real Madrid se rompe la clavícula en el primer partido de pretemporada. Es exactamente la misma lesión que sufrió el año pasado

Alexia Putellas celebra el gol de Athenea del Castillo ante Italia.
Real Federación Española

El destino a veces es caprichoso con los deportistas de élite. Cuando Athenea del Castillo saltó al césped para disputar el primer partido de la pretemporada con el Real Madrid, el objetivo era empezar a acumular kilómetros en las piernas. Sin embargo, una mala caída la obligó a abandonar el terreno de juego con un diagnóstico demoledor: fractura de clavícula.

Lo verdaderamente dramático de este parte médico no es el tiempo de baja, sin que es exactamente la misma lesión que ya la obligó a frenar en seco la temporada pasada. Un déjà vu doloroso que convierte un simple revés de pretemporada en una cuestión de máxima trascendencia médica y deportiva para el club blanco.

Misma clavícula, un año después

Romperse la clavícula por primera vez es un accidente del oficio; volver a fracturársela un año después enciende todas las alarmas estructurales. El hueso, que ya tuvo que soldar en el pasado, ha demostrado no soportar el altísimo nivel de impacto y exigencia que requiere el fútbol profesional.

Para la jugadora, el golpe psicológico es casi tan grande como el físico. La cántabra se despide de la pretemporada, la parte de la temporada del año donde se construye la base del equipo. Volver a empezar de cero, enfrentándose de nuevo a la inmovilización y a la pérdida de tono muscular, es el proceso que deberá repetir la jugadora blanca.

Ante una fractura recurrente en la misma zona, el debate sobre el tratamiento se vuelve trascendental. Cuando ocurre por primera vez, los médicos a veces optan por tratamientos conservadores. Sin embargo, al tratarse de una recaída, la opción del quirófano gana un peso casi definitivo.

Athenea ya se ha operado de su lesión. La jugadora ha querido mandar un mensaje a todas las madridistas. Ha usado su cuenta de Instagram para hacerlo. La cántabra ha compartido sus sentimientos en un texto muy sincero. Su tristeza es evidente. Ella misma ha escrito: “Con más dolor emocional que físico por no poder ayudar al equipo dentro del campo, ahora solo pienso en recuperarme y volver lo antes posible”. El golpe es muy duro este año. Ella iba a ser una líder clave. “Arrancaba con la máxima ilusión y, a la vez, con la responsabilidad de ser la primera capitana del equipo”, ha confesado. Ahora, Athenea solo piensa en animar a sus compañeras desde fuera. Su camino para volver a jugar empieza hoy.

Un freno para el desborde del Real Madrid

La trascendencia de esta lesión va mucho más allá de los despachos médicos; impacta de lleno en la pizarra de Valdebebas. Athenea es pura electricidad. Su juego se basa en la explosividad, el desborde, el choque y los cambios de dirección a máxima velocidad.

Para ejecutar todo ese repertorio, el tren superior es un motor indispensable. Los brazos equilibran el cuerpo en cada esprint y actúan como escudo en los duelos cuerpo a cuerpo con las defensas rivales. Una clavícula frágil es incompatible con el estilo de juego de la cántabra. Por ello, la prioridad absoluta ahora no es fijar una fecha de retorno, sino garantizar que, tras la rehabilitación, Athenea pueda volver a chocar, caer y levantarse sin el miedo a recaer en la lesión.

La mirada puesta en el Mundial: prohibido correr riesgos

Hay otro factor muy importante en esta lesión. El próximo verano se juega el Mundial de 2027. España defenderá su título de campeona del mundo. Athenea es una jugadora vital para la Selección española. Por eso, esta recuperación médica tiene que ser perfecta. El gran peligro es querer volver demasiado pronto al campo. Athenea podría llegar al Mundial con dolores o molestias graves. O peor aún, podría romperse la zona por tercera vez.