BALONCESTO

Isabel Fernández: “El equipo fue capaz de competir de tú a tú con EE UU durante 38 minutos”

La selección femenina sub-17 quedó subcampeona del mundo frente a EEUU en un reñido encuentro que acabó 82-73 para las norteamericanas

La medalla de plata lograda por la selección española femenina sub-17 en el Mundial de la República Checa deja un sabor agridulce. Por un lado, España volvió a demostrar que su cantera continúa siendo una de las mejores del mundo. Por otro, la sensación compartida por el cuerpo técnico es que el oro estuvo mucho más cerca de lo que refleja el marcador final. Estados Unidos acabó imponiéndose por 82-73, pero las españolas ofrecieron una actuación que confirmó el enorme crecimiento del baloncesto femenino nacional.

“Fue un resultado totalmente condicionado, primero por los problemas de lesiones, antes y durante el torneo y por la cuestionable actuación arbitral en la final, porque el equipo fue capaz de competir de tú a tú a Estados Unidos durante 38 minutos”, expresaba la seleccionadora, Isabel Fernández “Moses”. Destacaba, además, el alto nivel competitivo de sus jugadoras pese a las numerosas dificultades que atravesó el equipo durante el campeonato.

La entrenadora vitoriana considera que la final se decidió por pequeños detalles y lamentó que España no pudiera afrontarla en plenitud de condiciones. Las lesiones de Claudia Lostal antes del torneo y las de Ona Ballesté y Sandra Dávila durante la competición limitaron las rotaciones del equipo.

El recorrido de España hasta la final fue prácticamente impecable. El combinado nacional llegó al campeonato como vigente campeón de Europa y volvió a demostrar una identidad muy definida. El punto culminante llegó en las semifinales, cuando las españolas derrotaron a Australia por 51-58, eliminando a una de las grandes favoritas al título y ganándose el derecho a disputar la final frente a Estados Unidos.

Una generación llamada a marcar el futuro

Más allá del subcampeonato, el Mundial volvió a confirmar el excelente estado de salud del baloncesto femenino español. Isabel Fernández no ocultó el orgullo que siente por una generación que ha demostrado una personalidad extraordinaria durante toda la competición. “Al iniciar la concentración les dije que seríamos campeonas del mundo y, si no se hubieran dado algunas circunstancias, habríamos estado muy cerca de cumplirlo porque cada vez estamos más cerca y la hegemonía de Estados Unidos se va a acabar“.

Las palabras de la seleccionadora reflejan la confianza que existe dentro del programa de formación de la Federación Española de Baloncesto. Durante muchos años, Estados Unidos ha dominado con autoridad las categorías inferiores, pero España ha reducido progresivamente la distancia gracias a un modelo de trabajo que continúa produciendo generaciones de enorme talento. 

Isabel Fernández quiso destacar especialmente el carácter humano del grupo, una de las claves que explica el gran rendimiento mostrado durante el campeonato. “La generación de 2009-2010 tiene una capacidad de resiliencia, sin egos y con un gran ambiente de grupo y de trabajo, además de ver en sus ojos ese brillo por el baloncesto que no siempre se ve”.

Ese espíritu colectivo permitió al equipo superar cada obstáculo que apareció durante el torneo. Pese a las bajas y a la exigencia de un campeonato de máximo nivel, España nunca perdió su identidad y llegó a la final convencida de que podía discutir el título a la gran potencia mundial.

Isabel Hernández el gran nombre propio

Si hubo un nombre dentro de la selección española fue el de Isabel Hernández. La exterior firmó un torneo sobresaliente y fue incluida en el Mejor Quinteto del Mundial, un reconocimiento reservado a las jugadoras más destacadas de toda la competición. Su regularidad durante las diferentes fases del campeonato la convirtió en una de las principales referencias ofensivas de España. Isabel Hernández asumió responsabilidades en los momentos de máxima presión, lideró al equipo en varios encuentros decisivos y confirmó por qué está considerada una de las grandes promesas del baloncesto español.

Para la seleccionadora, el éxito de esta generación no es fruto de la casualidad, sino del trabajo realizado desde la base en el baloncesto español. “La selección absoluta tiene las espaldas perfectamente cubiertas con las jugadoras que están llegando y las que están por llegar”. Isabel Fernández atribuye ese crecimiento a “una estructura de trabajo desde la base en los clubes, con gran capacidad de captación y trabajando el rendimiento desde muy temprano“, un modelo que continúa dando resultados año tras año.

La medalla de plata no ha dejado la satisfacción de un título, pero sí una certeza y es que España volvió a mirar a Estados Unidos a los ojos. Compitió de igual a igual durante casi todo el encuentro contra la mayor potencia del baloncesto mundial y confirmó que el relevo generacional está asegurado. Si esta generación mantiene la progresión mostrada en la República Checa, el oro mundial ya no parece un sueño lejano, sino un objetivo cada vez más real.