Durante décadas, las retransmisiones de fútbol estuvieron asociadas casi exclusivamente a un público masculino. Sin embargo, esa realidad hace tiempo esta tendencia comenzó a cambiar. Las grandes citas de la Selección española han ampliado su audiencia hasta convertirse en un fenómeno transversal, capaz de atraer a espectadores con perfiles muy diversos y de romper uno de los estereotipos más arraigados del deporte rey.
7 de cada 10 mujeres eligieron a la Roja
El España-Francia en en que la Roja se jugaba pasar a la final del Mundial 2026 volvió a confirmar esa evolución. El encuentro dejó un dato que resume el cambio de tendencia: de las mujeres que veían la televisión durante el partido, el 74,1% de ellas eligieron ver el encuentro de la Roja, tal como revela el estudio de Barlovento Comunicación.
“La mujer se ha ido incorporando a estas retransmisiones en los últimos años, ahora es completamente normal que los datos reflejen este interés”, nos desarrolla Ricardo Vaca Berdayés, presidente y fundador de la consultora que lleva más de dos décadas analizando las audiencias españolas. “Como es lógico, los datos de la final prevén superar a los del España Francia”, añade.
Casi cinco millones de espectadoras
En los cuartos de final, frente a Bélgica 4,7 millones de mujeres siguieron la retransmisión en La 1. Es el reflejo de una transformación en la forma de ver fútbol, donde las grandes competiciones internacionales ya forman parte del ocio compartido en millones de hogares.
La presencia femenina frente al televisor ha ido ganando peso durante los últimos años. La mayor visibilidad del fútbol, el crecimiento del deporte femenino, la facilidad para acceder a las retransmisiones y el carácter cada vez más familiar de los encuentros de la Selección han contribuido a ampliar el interés por estas citas, especialmente cuando hay una clasificación o un título en juego.
Los datos de Dos30′ reflejan esa realidad con claridad. La retransmisión reunió a 4.738.000 mujeres de media, que representaron el 46,9% de la audiencia total y alcanzaron una cuota de pantalla del 63,7%, un porcentaje que muy pocos programas consiguen alcanzar en la televisión española.
Aunque el seguimiento masculino fue ligeramente superior (5,36 millones de espectadores), la diferencia entre ambos públicos resulta mucho menor que hace apenas unos años. Hoy, los partidos de la Selección generan interés entre perfiles muy distintos y se alejan de la imagen de un contenido dirigido exclusivamente al aficionado ‘tradicional‘ al fútbol.

Somos más pero vemos diferente
Para analizar estos datos hay que tener en cuenta dos factores importantes. “Somos una población cercana a los 50 millones”, comenta Ricardo Vaca, y que por lo tanto aumenta las cifras, que sin embargo se ven más fragmentadas debido a que “ahora se puede ver en distintas cadenas, plataformas, se reúne la afición en plazas, pantallas gigantes”, algo que por lógica hace que del último Mundial que España ganó en Sudáfrica 2010 hayamos pasado de un consumo del 81,6% al 65,6% de este verano mundialista.
Un cambio que va más allá de las cifras
La evolución de las audiencias, sin duda, refleja también un cambio social. Ver un partido de la Selección se ha convertido en una experiencia compartida en muchos hogares, donde el fútbol deja de ser un interés individual para transformarse en un acontecimiento colectivo. Ya no resulta extraño que familias enteras, grupos de amigos o personas que apenas siguen la competición doméstica se reúnan frente al televisor cuando España disputa un partido decisivo.
Las grandes competiciones internacionales han contribuido a consolidar ese fenómeno. A diferencia de los encuentros ligueros, que suelen atraer a un público más especializado, los partidos del combinado nacional despiertan un interés mucho más amplio porque representan una cita puntual, con un fuerte componente emocional y una repercusión que trasciende lo estrictamente deportivo.

Mucho más que un partido
Los datos reflejan una transformación que se viene consolidando desde hace años. Los encuentros de la Selección han dejado de ser un contenido reservado para quienes siguen el fútbol cada fin de semana y se han convertido en una cita compartida por hogares enteros.
El seguimiento a la Selección durante esta Copa del Mundo está volviendo a demostrarlo. En la actualidad, el consumo audiovisual se reparte entre diferentes plataformas digitales e, incluso, en redes sociales, muy pocos eventos siguen teniendo la capacidad de reunir a millones de personas delante de una misma pantalla. España continúa siendo una de esas excepciones.

