La circulación del virus del Nilo Occidental en Andalucía continúa ampliándose durante las semanas centrales del verano. La Junta ha confirmado dos nuevas infecciones humanas en Villamanrique de la Condesa y Coria del Río, elevando a 16 el número de casos diagnosticados esta temporada.
Los últimos pacientes, un hombre y una mujer, presentan cuadros leves. Sus infecciones han sido verificadas por el laboratorio de referencia del Hospital Universitario Virgen del Rocío. El balance autonómico incluye hasta ahora once casos leves y cinco formas neuroinvasivas, las más graves de la enfermedad.
El catedrático de Microbiología de la Universidad de Salamanca Raúl Rivas considera en El Mundo que la aparición de nuevos diagnósticos entra dentro de un escenario previsible. “Es muy posible que veamos más casos confirmados en las próximas fechas”, advierte, debido a que el virus ya circula entre aves y mosquitos en diferentes zonas de Andalucía.
Sevilla concentra la mayoría de las infecciones
La provincia de Sevilla se mantiene como el principal foco del virus del Nilo Occidental en Andalucía. Los casos humanos se han localizado en Palomares del Río, Villamanrique de la Condesa, La Puebla del Río, Coria del Río, Aznalcázar, Sevilla, Bollullos de la Mitación y Dos Hermanas.
Entre los últimos diagnósticos graves figuran pacientes ingresados por meningoencefalitis. Esta forma neuroinvasiva aparece cuando el virus alcanza el sistema nervioso central y puede causar inflamación del cerebro o de las membranas que lo rodean.
La detección de 16 casos no refleja necesariamente el número real de contagios. La mayoría de las personas infectadas no desarrolla síntomas y nunca llega a someterse a una prueba. Otras presentan fiebre, cansancio, dolor de cabeza o malestar general que puede confundirse con diferentes procesos víricos.
Rivas sostiene en El Mundo que existen probablemente muchas más infecciones de las que aparecen en los registros oficiales. El aumento de diagnósticos responde también a la vigilancia activa en hospitales, pacientes con meningitis vírica y donantes de sangre.
Cómo llega el virus desde las aves hasta las personas

El ciclo natural se desarrolla principalmente entre aves y mosquitos del género Culex. El insecto adquiere el virus cuando se alimenta de un ave infectada y puede transmitirlo después mediante una nueva picadura.
Las personas y los caballos son considerados hospedadores finales. Esto significa que pueden enfermar, pero normalmente no desarrollan una carga viral suficiente para infectar a otro mosquito y mantener la cadena de transmisión.
El virus no se contagia habitualmente de una persona a otra. El riesgo cotidiano procede de la picadura de mosquitos infectados, especialmente durante el periodo de mayor actividad del vector.
La circulación se ve favorecida por la combinación de humedales, temperaturas elevadas, agua estancada y presencia de aves. La cuenca del Guadalquivir reúne varios de estos elementos y se ha convertido en una de las zonas españolas sometidas a una vigilancia más intensa.
Quiénes tienen mayor riesgo de enfermedad grave
Aproximadamente el 80% de las infecciones no produce síntomas. Cerca del 20% puede provocar fiebre del Nilo occidental, acompañada en ocasiones de dolores musculares, cefalea, cansancio, náuseas o erupciones cutáneas.
Menos del 1% de las personas infectadas desarrolla una enfermedad neuroinvasiva. Aunque el porcentaje es reducido, el riesgo aumenta con la edad y entre pacientes con determinadas enfermedades crónicas o con un sistema inmunitario debilitado.
Las personas mayores representan el principal grupo vulnerable. La aparición de fiebre intensa, rigidez de cuello, confusión, debilidad muscular, temblores o pérdida de conciencia requiere una valoración sanitaria urgente.
No existe una vacuna autorizada para prevenir la infección en personas ni un tratamiento antiviral específico. La atención médica se centra en aliviar los síntomas y sostener las funciones vitales en los cuadros más graves.
Diecinueve municipios permanecen en alerta

La Junta mantiene 19 áreas en alerta por el virus del Nilo Occidental en Andalucía. La mayor concentración se encuentra en Sevilla, con Almensilla, Aznalcázar, Bollullos de la Mitación, Castilblanco de los Arroyos, Coria del Río, Constantina, Dos Hermanas, Gelves, La Puebla del Río, Mairena del Aljarafe, Palomares del Río, San Juan de Aznalfarache, Sevilla y Villamanrique de la Condesa.
La relación incluye también Torredonjimeno y Lopera, en Jaén; Salobreña, en Granada; y Fuengirola y Las Lagunas-Mijas, en Málaga.
La declaración obliga a intensificar la vigilancia de mosquitos, animales y posibles pacientes. Los ayuntamientos deben reforzar los tratamientos contra las larvas y los ejemplares adultos tanto dentro de los núcleos urbanos como en focos próximos situados a menos de 1,5 kilómetros.
La prevención depende de evitar las picaduras
Las autoridades recomiendan utilizar repelentes autorizados, vestir ropa que cubra brazos y piernas al amanecer y al anochecer y colocar mosquiteras en puertas y ventanas. También conviene eliminar recipientes con agua acumulada en patios, terrazas y jardines.
Platos de macetas, cubos, bebederos y pequeñas piscinas pueden convertirse en criaderos si el agua permanece varios días sin renovarse. Reducir esos puntos resulta fundamental para limitar la reproducción del mosquito cerca de las viviendas.
Raúl Rivas considera en El Mundo que las medidas de vigilancia y control pueden mejorar la situación, pero recuerda que el virus ya forma parte del escenario epidemiológico español. La posibilidad de nuevos casos seguirá presente mientras existan mosquitos activos y circulación viral entre las aves.

