El presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE) y arzobispo de Valladolid, Luis Argüello, reclamó este lunes “diálogo sereno y acuerdos” para los “tres tipos de desahucios” que entiende que “están de actualidad”, en referencia a “la vivienda, Ceuta y el vientre materno” y que dan lugar a un cuarto: “La razón y la voluntad de acuerdo parecen haber sido expulsados de nuestra casa común”.
Así lo difundió en una reflexión, en la que el prelado ahonda en esas cuestiones, tras el ‘caso Maricarmen‘. “Hasta la cocina se transforma en habitación”, apuntó Argüello, que remitió a las palabras del papa León para explicarse.
El presidente del Episcopado señaló que “hay cierto acuerdo, emocional más que moral”, sobre ese caso, “convertido en bandera, y desacuerdo legal, manipulación ideológica y conflicto político y social sobre las causas y las posibles soluciones a este grave problema”. “Es un asunto importante a considerar en el ‘nuevo contrato social’ al que se refirieron trabajadores y empresarios en el encuentro con el papa León XIV“, indicó.
Sobre Ceuta, el arzobispo señaló que “los ceutíes viven el desahucio de sus calles”, pero también lo están los migrantes, considerados “okupas” por muchos. “En medio, una crisis humanitaria -física, psicológica y moral- que afecta a todos, inmigrantes y ceutíes. También, por contaminación de esta crisis que no es primariamente migratoria, se está condicionando la manera de mirar a los inmigrantes en toda España”.
Por ello, ve “imprescindible” un “acuerdo nacional” para ayudar a los ceutíes y solucionar la crisis humanitaria, así como “un pacto de Estado y europeo que aborde las causas de las migraciones en los países de origen, combata las mafias, regule los flujos migratorios y “acoja a los que llegan”. “Si la actual situación de natalidad continúa, en pocos años Europa competirá por el inmigrante escaso”, meditó.
Desahucio irreversible
Respecto al aborto, denunció que “es un ‘desahucio’ de consecuencias irreversibles”, y criticó la “campaña moralista” del Gobierno que lo presenta “como un acto bueno”. El presidente de la CEE reclamó ayudas a las mujeres embarazadas y apuntó a que aunque “habrá casos de un gran conflicto ético”, “nunca podrá justificarse la solución en un derecho legal que niega al hijo la vida en cuya dignidad se fundamentan todos los derechos”.
“La defensa de la vida humana no es una cuestión parcial ni un interés confesional: es una meta de civilización”, dijo León XIV en las Cortes y añadió: “La grandeza moral de una nación se manifiesta, sobre todo, en su capacidad de acompañar, proteger y amar aquellas vidas que atraviesan mayor fragilidad”, rememoró el prelado, que concluyó reclamando “diálogo sereno y grandes acuerdos”.
“Entonces nos encontramos ante un ‘cuarto desahucio’: la razón y la voluntad de acuerdo por la defensa de la dignidad humana y el bien común parecen haber sido expulsados de nuestra casa común”, zanjó.

