Navarra

Encierros de San Fermín 2026: tensión en Pamplona con los toros atípicos de Cebada Gago

Cebada Gago protagoniza el segundo encierro de San Fermín 2026 con una carrera rápida, compacta y marcada por el recuerdo de 2025

Encierros de San Fermín 2026 día 2 - Sociedad
Un grupo de corredores esperan el inicio del encierro.
EFE

Los encierros de San Fermín 2026 han vivido este miércoles una de esas mañanas que Pamplona mira con especial respeto. Los toros de Cebada Gago, una ganadería gaditana marcada por su fama de imprevisible y peligrosa, han protagonizado el segundo encierro de las fiestas con una carrera rápida, compacta y cargada de tensión en unas calles mucho más pobladas que en la jornada inaugural.

El comportamiento de los astados ha sorprendido por su velocidad y por una cohesión poco habitual en este hierro. Lejos de partirse pronto o de dejar toros sueltos, la manada ha avanzado agrupada durante buena parte del recorrido y ha completado la carrera en algo más de dos minutos y medio.

La tensión estuvo más en la memoria que en el caos de la carrera. Cebada Gago llegaba a Pamplona con el recuerdo muy reciente del encierro del año pasado, cuando un toro negro se volvió en varias ocasiones, sembró el pánico en Estafeta y dejó dos corredores heridos por asta.

Una ganadería que impone respeto en Pamplona

Cebada Gago no es una ganadería cualquiera dentro de los encierros pamploneses. Sus toros han participado durante décadas en San Fermín y arrastran uno de los historiales más serios del recorrido. Su fama se ha construido sobre carreras duras, animales con mucho temperamento y episodios que han dejado imágenes difíciles de olvidar.

Los astados proceden de Medina Sidonia, en Cádiz, y suelen generar expectación precisamente por su comportamiento menos previsible que el de otras ganaderías. En Pamplona, esa incertidumbre cuenta casi tanto como la velocidad. Un toro que duda, se gira o pierde contacto con la manada puede transformar el encierro en cuestión de segundos.

Este miércoles, sin embargo, la carrera tuvo una lectura distinta. La manada fue más ordenada de lo esperado y avanzó con ritmo alto desde el inicio. El peligro no desapareció, pero quedó contenido por la propia unión de los toros.

La presencia de más corredores que en el primer encierro aumentó la dificultad. Las calles presentaban una densidad mayor, especialmente en los tramos donde los mozos buscan carreras largas y donde cualquier caída puede provocar un tapón o una situación comprometida.

Un encierro rápido y más compacto de lo esperado

La salida desde los corrales de Santo Domingo marcó desde el principio el tono de la carrera. Los toros salieron con fuerza, agrupados y arropados por los cabestros, lo que favoreció un avance fluido en los primeros metros.

La manada atravesó la plaza del Ayuntamiento y Mercaderes sin romperse de forma significativa. En ese tipo de encierro, los corredores deben decidir con rapidez: entrar delante de los pitones exige precisión, pero la velocidad de los animales deja poco margen para alargar la carrera.

En Estafeta, el tramo más icónico y uno de los más buscados por los mozos expertos, se vieron momentos de tensión por la velocidad del grupo y por la acumulación de corredores. La carrera permitió algunos huecos, aunque no demasiados, porque los toros avanzaron más lanzados de lo que suele esperarse de Cebada Gago.

La manada compacta evitó el peor escenario posible: un toro rezagado y dueño de la calle. Ese fue precisamente el fantasma que planeó sobre la mañana desde antes del cohete.

El recuerdo del encierro de 2025

La expectación de este miércoles no puede entenderse sin mirar al año anterior. En 2025, Cebada Gago protagonizó una carrera larguísima, de cinco minutos y 22 segundos, marcada por un toro negro que se resistió a seguir el recorrido y embistió a varios corredores.

Aquel encierro dejó dos heridos por asta y varios trasladados por traumatismos. Fue una de esas carreras que se quedan grabadas en la memoria de Pamplona porque rompen la lógica habitual del encierro: cuando un toro se vuelve, se detiene o se queda solo, la calle deja de tener un flujo claro y se convierte en una zona de riesgo imprevisible.

Ese precedente pesaba este miércoles sobre corredores, pastores y espectadores. Cebada Gago ya había demostrado en San Fermín que podía convertir una mañana en una prueba de nervios.

La comparación con 2025 explica por qué una carrera limpia puede sentirse igualmente amenazante. No hacía falta que el encierro se torciera para que la tensión estuviera presente desde el primer segundo.

Ocho toros desplazados y seis para la corrida de la tarde

La ganadería trasladó a Pamplona ocho toros con pesos comprendidos entre los 555 y los 610 kilos. Entre ellos predominaban las capas cárdenas y negras, además de un ejemplar sardo, una variedad que reforzaba la imagen imponente del lote.

Los astados respondían a los nombres de ‘Palillero’, ‘Destacado’, ‘Juncal’, ‘Filósofo’, ‘Branador’, ‘Manijero’, ‘Pintado’ y ‘Cepillito’. Como es habitual, seis de ellos serán lidiados por la tarde en la plaza de toros de Pamplona.

El cartel previsto para la corrida lo forman David Galván, Román y Manuel Diosleguarde, que se enfrentarán a los toros de Cebada Gago a partir de las 18:30 horas.

La mañana y la tarde forman parte de una misma narrativa taurina: primero, la prueba vertiginosa de las calles; después, la lidia en la plaza ante una ganadería que siempre despierta respeto.

Un segundo encierro que confirma la dureza de San Fermín

El segundo capítulo de los encierros de San Fermín 2026 deja una conclusión clara: incluso cuando una ganadería peligrosa se comporta con más orden del esperado, Pamplona nunca corre sin riesgo. La velocidad, la densidad de corredores y la fuerza de animales de más de media tonelada bastan para convertir cualquier metro en una situación límite.

El encierro de Cebada Gago no fue el caos que muchos temían después del precedente de 2025, pero tampoco una carrera tranquila. Fue rápido, tenso y exigente, con una manada que no regaló demasiados espacios y que obligó a los corredores a medir muy bien cada entrada.

La fiesta continúa ahora con nuevas ganaderías y con una semana completa de carreras por delante. Pamplona sabe que cada mañana cambia el guion. Este miércoles, Cebada Gago recordó que el miedo también puede correr en manada, incluso cuando los toros no se separan.

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