Tras una multitudinaria despedida en Teherán, donde el ayatolá Ali Jamenei fue honrado por decenas de miles de iraníes que acudieron a darle el último adiós, la fase final del luto nacional por el difunto líder supremo de la República Islámica se caldea. Por dos noches consecutivas, Estados Unidos bombardeó unos 170 objetivos civiles y militares en Irán, y Donald Trump señaló que el “acuerdo de entendimiento” en vigor puede darse por terminado. En respuesta, Irán renovó los ataques contra bases norteamericanas en Bahrein, Qatar y Kuwait.
Durante la mañana del jueves, la agencia oficialista iraní IRNA confirmó que el ataúd de Ali Jamenei aterrizó en la ciudad santa de Mashhad, donde nació en 1939. Su cuerpo sin vida llegó directamente desde Irak, donde se celebraron ceremonias en su honor en las ciudades sagradas chiitas de Najaf y Karbala, donde se estima que acudieron cuatro millones de simpatizantes.

Como en las ceremonias en Teherán o Qom, la mayoría de los altos cargos políticos, religiosos y militares de Irán acudieron a rendir tributo al ayatolá, pero no pasó desapercibida una gran ausencia: la de su hijo Mojtaba Jamenei. El heredero del poder en la República Islámica, que fue gravemente herido en un bombardeo que mató a varios miembros de su familia, no ha sido visto en público desde que asumió el poder, lo que desata continuas dudas sobre su verdadero estado de salud y su paradero.
Pese al intento de proyectar unidad nacional, algunos detalles de la semana de luto nacional demostraron las grietas internas que prevalecen en un régimen que, pese a sobrevivir al duro golpe militar de Estados Unidos e Israel, ha sido fuertemente debilitado. La ausencia de algunos expresidentes como Mohammad Khatama o Hassan Rohani, los ataques de los sectores radicales al presidente Masud Pezeskhian y a los negociadores con EE UU y los llamados a la venganza “expusieron las profundas divisiones existentes en el estamento político de Irán”, según apuntó Maryam Sinaiee en el medio opositor Iran International.

Las autoridades iraníes no aclararon si los expresidentes optaron por no asistir o si se les impidió hacerlo. El diario de tendencia reformista Rouydad24 describió la ausencia de los expresidentes como “no solo una cuestión ceremonial, sino la pérdida de una oportunidad para demostrar consenso político en uno de los momentos más delicados del país”.
Durante las ceremonias de duelo, algunos participantes pidieron repetidamente represalias contra Estados Unidos, Israel y, en particular, el presidente estadounidense Donald Trump, a quien culparon de la muerte de Jamenei. Muchos asistentes portaban banderas rojas que simbolizaban la venganza. Un seguidor del ayatolá clamó: “¿ven estas banderas de venganza? La gente se calmará con la venganza contra el enemigo, no con las negociaciones”.

En las mismas horas en que el féretro de Ali Jamenei llegó a su ciudad natal de Mashad, Irán disparó 10 misiles hacia objetivos militares de EE UU en Jordania, tras reportarse bombardeos norteamericanos cerca de la planta nuclear de Bushehr. Como en el resto de actos fúnebres, las masas congregadas en Mashad ondeaban banderas nacionales, símbolos rojos de venganza o enseñas de Hizbulá, el proxi iraní en Líbano.
Durante la segunda noche consecutiva de ataques norteamericanos sobre territorio iraní, la agencia Reuters informó de un ataque sobre Aq Taqeh Khan, un puente comercial clave usado para los intercambios con Rusia y China. El puente conecta una vía de tren que une Irán con Turkmenistán y Kazajstán, y el tráfico en la zona ganó importancia tras el bloqueo de los puertos iraníes en el Golfo Pérsico por parte de la marina estadounidense. Horas antes del funeral definitivo de Jamenei en Mashad, también se reportó la destrucción de una línea de tren que conecta la ciudad santa con Teherán.
Nuevos fallecidos en Irán
De acuerdo a las autoridades sanitarias iraníes, 14 personas murieron y 78 resultaron heridas por los bombardeos de EE UU. Según la Casa Blanca, las operaciones militares se reanudaron en represalia a ataques sufridos por embarcaciones comerciales que transitaban por el Estrecho de Ormuz.
Según publicó el Ejército norteamericano, se atacaron defensas antiaéreas, radares de seguimiento marítimo, almacenes de misiles y drones e infraestructura militar ubicada en la costa iraní. Por primera vez desde la tregua iniciada en abril y la firma del “acuerdo de entendimiento” en junio, se fijó como objetivo la destrucción de puentes.
Today, more than 20 U.S. Navy warships are patrolling waters across the Middle East as CENTCOM forces continue promoting regional security and stability. Last month, U.S. naval warships and aircraft transited the Arabian Sea in close formation, demonstrating unmatched American… pic.twitter.com/gnfRIKAYJl
— U.S. Central Command (@CENTCOM) July 8, 2026
El miércoles, tras los primeros ataques cruzados, Pakistán -mediador principal- exigió contención. Sin embargo, tanto Estados Unidos como Irán emplearon una retórica belicista: Irán amenazó con cerrar el estrecho de Ormuz y el presidente estadounidense Donald Trump declaró que “no creo que vaya a reanudarse (la guerra). Creo que terminará muy pronto. Atacaron un par de barcos, así que nosotros los atacamos con mucha más fuerza”, declaró el presidente estadounidense.

