La Guardia Revolucionaria, el gran obstáculo iraní para la paz con Estados Unidos

El ala radical del aparato militar del régimen ganó influencia tras el asesinato del ayatolá Ali Jamenei. El presidente Masoud Pezeshkian tildó de “locura” la estrategia beligerante del cuerpo de élite

Un hombre vende banderas con la imagen del líder supremo de Irán Mojtaba Jameneí en las cercanías de la plaza Engelab en Teherán.
EFE/ Jaime León

Con el renovado runrún sobre un posible fin de la guerra entre Estados Unidos e Irán, la Guardia Revolucionaria vuelve a mostrarse como un obstáculo para avanzar la resolución pacífica del conflicto. El cuerpo, creado tras el triunfo de la Revolución Islámica en 1979 para salvaguardar las esencias del régimen de los ayatolás, se ha convertido en la fuerza dominante en Teherán tras el asesinato del líder supremo Ali Jamenei.

Mientras que Donald Trump avisó por enésima vez que se “reanudarán los bombardeos si no aceptan el acuerdo”, desde la Guardia Revolucionaria –un cuerpo con más poder que el propio ejército iraní-, llevan días advirtiendo a Washington que sus opciones son solo dos: una “operación militar imposible” contra Irán, o aceptar un “mal acuerdo” con la República Islámica.

El ente iraní, responsable también de la expansión de las milicias proxy de Teherán en Oriente Medio, considera que se ha producido un “cambio de tono” en el lenguaje por parte de China, Rusia y Europa en su relación con la administración Trump, e insiste en que su “ultimátum” para levantar el bloqueo de los puertos iraníes impuesto por la marina estadounidense sigue vigente.

Una tensión interna sin precedentes

No obstante, el régimen iraní experimenta una tensión interna sin precedentes. La liquidación de buena parte de su liderazgo político y militar a manos de la aviación de Estados Unidos e Israel dejó un vacío de poder, y los sectores moderados y radicales mantienen una pugna abierta por el control de la toma de decisiones. El presidente del país Masoud Pezeshkian, a quien se le atribuye escasa influencia, está en el centro del tablero.

TEHERÁN, 04/05/2026.- La Guardia Revolucionaria iraní publicó este lunes un nuevo mapa en el que muestra las áreas que controla la República Islámica del estrecho de Ormuz, bloqueado por Teherán desde el comienzo de la guerra con Estados Unidos, que anunció ayer una operación para liberar a las embarcaciones atrapadas en la zona. El mapa muestra una línea que une el monte Mubarak en territorio iraní con la ciudad de Fujairah en Emiratos Árabes Unidos al este del estrecho, mientras que al oeste del paso estaría bajo control persa la región que va desde la isla iraní de Qeshm hasta la ciudad emiratí de Umm al Quwain. El mapa, publicado por la agencia Tasnim, vinculada con la Guardia Revolucionaria iraní, se ha hecho público en medio de las nuevas tensiones entre Irán y Estados Unidos por el control del estratégico estrecho por el que transita el 20 % del petróleo mundial. EFE/ Tasnim News - SOLO USO EDITORIAL/SOLO DISPONIBLE PARA ILUSTRAR LA NOTICIA QUE ACOMPAÑA (CRÉDITO OBLIGATORIO) -
La Guardia Revolucionaria iraní publicó este lunes un nuevo mapa en el que muestra las áreas que controla la República Islámica del estrecho de Ormuz
Efe

Acorde al medio opositor Iran International, Pezeshkian se habría enojado tras la escalada de este lunes, cuando fuerzas iraníes reanudar disparos de misiles hacia los Emiratos Árabes Unidos. Según la información publicada, el presidente mantuvo choques con Ahmad Vahidi, jefe de la Guardia Revolucionaria, a quien achacó de “completamente irresponsable” la decisión de atacar el Golfo Pérsico. Lo definió como “una locura”.

Ante la escalada de tensión y la incertidumbre sobre la vía diplomática, Pezeshkian reclamó a Mojtaba Jamenei, el ayatolá en la sombra -está gravemente herido y todavía no apareció en público tras su nombramiento- una reunión de urgencia para exigir que detenga la senda del sector radical del régimen. Mientras prosiguen los esfuerzos negociadores desde Pakistán, el liderazgo político y el militar del régimen iraní se muestran cada vez más distanciados.

Si bien Washington alega que se ha restaurado el tráfico de embarcaciones comerciales en el Estrecho de Ormuz, la Guardia Revolucionaria insiste en que los barcos que violen el bloqueo serán detenidos. En la estructura de poder de Irán, las principales decisiones en materia de seguridad y defensa se toman en última instancia en los niveles más altos del sistema y en coordinación con los principales organismos estatales, por lo que teóricamente el presidente debería tener influencia en la capacidad de decisión.

¿Un estallido masivo de la guerra?

Fuentes cercanas a la presidencia comentaron a Iran International que Pezeshkian teme que la actitud de la Guardia Revolucionaria derive en un estallido masivo de la guerra, que a Irán le sería muy difícil de contener. Actualmente, las defensas antiaéreas del régimen son prácticamente inexistentes. Si bien Teherán mantiene capacidad de disparar misiles y drones hacia el Golfo Pérsico e Israel, así como continuar bloqueando el Estrecho de Ormuz, una nueva campaña militar estadounidense-israelí sería devastadora.

Además, el país agoniza por una inflación descontrolada, disparada más si cabe por la guerra. Algunos altos cargos iraníes alertan de una “autodestrucción militar” en caso de renovarse la guerra. Desde Israel, se da por hecho que una nueva escalada bélica es prácticamente inevitable, aunque difícilmente suponga la caída del régimen de los ayatolás.

En la última propuesta presentada el pasado fin de semana por Teherán a los mediadores, se exigía la retirada de las fuerzas estadounidenses de la región, el levantamiento del bloqueo a sus puertos, la liberación de los activos financieros congelados, el pago de indemnizaciones, el levantamiento de las sanciones, el fin de la guerra en todos los frentes -incluido el Líbano-, y la creación de un nuevo mecanismo de control para el estrecho. No obstante, la reticencia iraní a no abandonar su programa nuclear es una línea roja para la administración Trump.