Qué es Frontex y cuál podría ser su papel en la crisis fronteriza en Ceuta

Bruselas ofrece agentes a España para Ceuta, pero Moncloa ya rechazó la misma ayuda en 2021 y en las crisis de Canarias

Una imagen de archivo de un oficial de Frontex.
Una imagen de archivo de un oficial de Frontex.
European Union

Mientras miles de personas siguen cruzando la frontera entre Marruecos y Ceuta, Bruselas ha puesto sobre la mesa una oferta que el Gobierno español lleva días esquivando: el despliegue de Frontex, la agencia europea encargada de proteger las fronteras exteriores de la Unión. La pregunta que se hacen ahora muchos ciudadanos es sencilla: ¿qué es exactamente esta agencia, qué podría hacer en Ceuta y por qué Moncloa se resiste a pedir su ayuda?

Qué es Frontex

Frontex es la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas, el organismo de la Unión Europea que apoya a los países miembros —y a los asociados al espacio Schengen— en la gestión y protección de las fronteras exteriores del bloque comunitario. Nació en 2004 con un mandato limitado, centrado sobre todo en la coordinación entre Estados, pero en 2016 su papel se amplió de forma notable, asumiendo mayores competencias en el control de la migración irregular y la lucha contra la delincuencia transfronteriza.

Hoy es, según los propios datos de la Unión Europea, la agencia comunitaria más grande y de crecimiento más rápido. Cuenta con más de 2.000 agentes de su cuerpo permanente, a los que se suman coches patrulla, aviones y barcos que refuerzan a las autoridades nacionales en el control de fronteras. La previsión para 2027 es que la agencia alcance los 10.000 efectivos, unos 3.000 de ellos contratados directamente por Frontex, lo que la convierte en un auténtico cuerpo operativo europeo, más allá de su función original de simple coordinación.

Qué hace exactamente sobre el terreno

Las funciones de Frontex son variadas y van mucho más allá de “vigilar fronteras”. Entre las principales destacan:

  • Evaluación de riesgos. La agencia elabora perfiles periódicos sobre las tendencias migratorias hacia la Unión Europea, anticipando posibles puntos de tensión.
  • Apoyo operativo directo. Despliega a sus propios agentes junto a las autoridades nacionales en pasos fronterizos, puertos y aeropuertos.
  • Vigilancia aérea y marítima. Sus aviones y buques amplían la capacidad de detección de cruces irregulares, algo especialmente relevante en una crisis marcada por las llegadas a nado.
  • Ejecución de retornos. Colabora con los países miembros fletando vuelos y coordinando la repatriación de personas con una orden de devolución ya firme.
  • Intercambio de inteligencia. Comparte información sobre rutas y tendencias migratorias tanto con los países de la UE como con terceros países vecinos afectados por esos flujos.

Es importante subrayar un matiz: Frontex actúa siempre en coordinación con las autoridades nacionales, nunca en sustitución de ellas. Su despliegue depende, en última instancia, de que el país receptor lo solicite formalmente.

La oferta de Bruselas para Ceuta

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Miles de jóvenes marroquíes han llegado a la frontera entre Castillejos (Marruecos) y Ceuta para tratar de cruzar la valla que separa las dos ciudades.
EFE/Reduan Dris

Aquí está el dato más relevante de esta crisis: el comisario europeo de Interior y Migraciones, el austriaco Magnus Brunner, se ha puesto en contacto directamente con el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, para poner a disposición de España un eventual despliegue de agentes de Frontex en Ceuta. La oferta llega acompañada de otra petición paralela: que Marruecos intensifique sus esfuerzos para frenar las salidas de migrantes hacia territorio español.

El ofrecimiento no es un gesto aislado ni improvisado. Bruselas ya ha planteado la misma ayuda en las crisis migratorias anteriores de Canarias, en 2023 y 2024, y en la propia crisis de Ceuta de mayo de 2021.

Por qué España se resiste a pedirla

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Pedro Sánchez en París.
EFE

El detalle que puede sorprender a muchos lectores es que, pese a la magnitud de la crisis, el Gobierno de Pedro Sánchez se ha resistido hasta ahora a solicitar formalmente el despliegue de Frontex en Ceuta y Melilla. No es una postura nueva: es prácticamente idéntica a la que mantuvo durante la crisis de mayo de 2021, cuando Grande-Marlaska defendió que los medios nacionales eran suficientes para controlar la situación, una decisión que el PP criticó con dureza en su momento. La misma resistencia se repitió durante las crisis migratorias de Canarias.

Esta reticencia se ha convertido en munición política para la oposición. El PP y el Partido Popular Europeo atribuyen buena parte de la magnitud de la oleada actual a la regularización masiva de migrantes impulsada por el Ejecutivo, y interpretan el rechazo a la ayuda europea como una cuestión de voluntad política, no de falta de capacidad. El propio Alberto Núñez Feijóo lo ha resumido así en sus redes: “No falta capacidad, sino voluntad”.

Un precedente ya existente: la Operación Minerva

Conviene aclarar que Frontex no sería, en realidad, una presencia completamente nueva en la zona. Cada verano, la agencia despliega junto a la Policía Nacional la llamada Operación Minerva, pensada para reforzar los controles en los puertos de Algeciras, Tarifa y Ceuta ante el habitual repunte de tráfico durante la temporada estival. Lo que se discute ahora no es, por tanto, si Frontex puede operar en la zona —ya lo hace de forma limitada— sino si su papel debería ampliarse de forma significativa ante una crisis de esta magnitud.

Qué podría aportar realmente en esta crisis

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Vista de la entrada ilegal a nado en Ceuta de migrantes marroquíes y argelinos.
EFE/ Reduan Dris

Si el Gobierno español acabara aceptando la oferta europea, el papel de Frontex en Ceuta podría concretarse en varios frentes:

  • Refuerzo de la vigilancia marítima, con medios aéreos y navales adicionales para detectar cruces a nado antes de que lleguen a la costa, uno de los puntos más débiles del dispositivo actual.
  • Apoyo en la identificación de las personas que llegan, complementando el trabajo de la Guardia Civil en un CETI ya desbordado.
  • Coordinación en los retornos, ayudando a agilizar los procedimientos de devolución que, tras la reciente sentencia del Tribunal Supremo, se han vuelto más lentos y exigentes.
  • Intercambio de inteligencia sobre las rutas y redes que puedan estar facilitando los cruces masivos, incluyendo posibles indicios de organización detrás de la oleada.

Una decisión que sigue en manos de Moncloa

A día de hoy, la última palabra sigue estando en el Gobierno español. La oferta de Bruselas está formalmente sobre la mesa, pero mientras Moncloa mantenga la misma cautela que en crisis anteriores, el papel de Frontex en Ceuta seguirá limitado a su presencia estacional habitual. Lo que está claro es que, cuanto más se prolongue y agrave la situación en la frontera, más presión política —tanto interna como europea— recibirá el Ejecutivo para aceptar una ayuda que, de momento, sigue rechazando.

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