Reino Unido

El relevo de Starmer perpetúa la vieja guardia masculina del laborismo británico

Andy Burnham emerge como sucesor natural en un partido que, a diferencia de los conservadores, nunca ha llevado a una mujer a Downing Street

Laborismo
Pasado, presente y futuro del Partido Laborista
KiloyCuarto

Tras dos años de su victoria que le llevó al número 10 de Downing Street, el primer ministro británico Keir Starmer anunció este lunes su renuncia, tras afirmar que llegar a dirigir Reino Unido fue el “momento más orgulloso” de su vida. Tras reafirmarse en su apuesta por liderar un Partido Laborista que estaba en “bancarrota política, financiera y moral”, el líder saliente presumió de haber “devuelto la confianza en la economía, la defensa y la seguridad nacional”.

Starmer renunció ante las dudas de su partido sobre su capacidad de lograr una nueva victoria frente a los conservadores en los próximos comicios. Ahora, el líder saliente se dedicará a su “fantástica mujer” y sus “hermosos hijos”. El premier se mantendrá al frente del país hasta que el Partido Laborista escoja nuevo líder, aunque parece que el debate sucesorio está resuelto antes de empezar.

LONDON (United Kingdom), 22/06/2026.- British Prime Minister Keir Starmer (R) embraces his wife Victora after making a statement in Downing Street, London, Britain, 22 June 2026. Keir Starmer has resigned as UK Prime Minister. (Reino Unido, Londres) EFE/EPA/TOLGA AKMEN
Keir Starmer abraza a su esposa Victoria tras hacer una declaración en Downing Street
EFE

En la misma mañana de la sacudida interna en el laborismo británico, Andy Burnham confirmó en sus redes sociales que buscará reemplazar a Starmer como líder laborista y primer ministro. “Keir ha prestado un gran servicio a nuestro país y quiero agradecerle su liderazgo y dedicación durante este periodo tan difícil. Su decisión marca el inicio de una transición y es importante que este proceso se lleve a cabo de manera ordenada y responsable. Me comprometo a participar en este proceso”, aclaró antes de la convocatoria de primarias en su partido, que todo apunta a que ganará.

De Starmer a Burnham

En las últimas décadas, el Partido Laborista ha tendido a resolver sus crisis internas con líderes varones, sobre todo en sus etapas ocupando poder y en fases de reconstrucción interna. En los últimos tiempos destacan figuras como Tony Blair, Gordon Brown, Jeremy Corbyn y ahora el relevo abierto tras Starmer, con Andy Burnham como posible figura dominante.

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La primera ministra británica Margaret Thatcher en una imagen de archivo
Shutterstock

A diferencia de los tories, que cuentan con el legado de Margaret Thatcher ocupando el cargo de premier (1979-1990), el laborismo no ha colocado a ninguna mujer al frente para gobernar Reino Unido. Es más, la actual líder del Partido Conservador, es una mujer, Kemi Badenoch. La formación de centroizquierda ha tenido muy pocas primeras figuras femeninas al frente de la organización, mientras que sus grandes ciclos de gobierno y de liderazgo han estado ocupados casi siempre por hombres. En el pasado, destacaron figuras como Ramsay MacDonald, Clement Attlee, Harold Wilson o Jim Callaghan.

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La líder del Partido Conservador británico Kemi Badenoch
Efe

Henry Zeffman, corresponsal político de la BBC, avanzó que el debate sucesorio está cerrado antes de iniciarse, por lo que la figura masculina está prácticamente garantizada al frente del laborismo. “Es posible que algún seguidor acérrimo de Starmer se sienta obligado a plantarle cara a Burnham, pero ahora mismo parece improbable, y aún más improbable que algún candidato consiga los 81 escaños necesarios para presentarse”, comentó. Y precisó: “La cruda realidad política es que incluso los diputados laboristas con reservas sobre Burnham probablemente lo apoyen ahora con la esperanza de conseguir un puesto en su gobierno”.

Los líderes masculinos del Partido Laborista

El anterior líder del partido, Jeremy Corbyn, se impuso en las primarias a dos mujeres, Yvette Cooper y Liz Kendall, así como al propio Andy Burnham. Corbyn representó una ruptura ideológica en el laborismo, dando un giro radical a la izquierda, especialmente en el panorama internacional, donde Corbyn estaba alineado con posturas “antiimperialistas” condescendientes con Hamás, Hizbulá o el régimen iraní. El Partido Laborista se vio salpicado bajo su liderazgo por frecuentes críticas de dar alas al antisemitismo.

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Andy Burnham presta juramento como diputado por Makerfield en la Cámara de los Comunes, en Londres
Efe

Tony Blair encarna el momento de mayor éxito electoral reciente del laborismo. Llegó al liderazgo de la formación en 1994 y a Downing Street en 1997, impulsando el “Nuevo Laborismo”. Su elección consolidó una etapa en la que el partido apostó por una figura masculina con perfil reformista, centrada en gobernabilidad y modernización. Su aparición en la mítica foto del “Trío de las Azores” -junto a George Bush y José María Aznar”-, marcó su legado por su apoyo decisivo a la guerra en Irak (2003).

Gordon Brown prolongó el ciclo ganador del partido al suceder a Blair en 2007, primero como líder laborista y después como primer ministro. La transición Blair-Brown fue interna, controlada por la estructura del partido, y reforzó la idea de que la sucesión natural del laborismo seguía pasando por hombres con peso económico y parlamentario. No obstante Brown tenía mucho menos carisma que su antecesor, y acabó siendo reemplazado por el conservador David Cameron en 2010.

Keir Starmer, elegido en 2020, volvió a reconducir el partido hacia una imagen de orden, disciplina y credibilidad institucional, y como de costumbre bajo liderazgo masculino. El premier saliente ganó relevancia internacional por su respaldo a Ucrania en tiempos en que la Administración Trump se distanció de Kyiv, lo que llevó al presidente ucraniano Volodimir Zelenski a agradecerle ayer su apoyo tras conocerse su salida.

El laborista Andy Burnham antes de que se confirmara su victoria en las elecciones parciales de Makerfield.
El laborista Andy Burnham
EFE

Si los pronósticos se cumplen, Burnham heredará un partido de perfil marcadamente masculino. Tiene apoyo territorial, peso mediático y capacidad para hablarle al norte de Inglaterra, pero también simboliza continuismo. Su ascenso, si se confirma, encajaría con esa costumbre del partido de resolver la sucesión mediante figuras masculinas con experiencia ejecutiva y capacidad de mediar entre las divergentes corrientes internas.