Pasados cuatro años y cuatro meses del inicio de la invasión de Ucrania, el ejército ruso lanzó durante la madrugada del jueves el ataque “más masivo” contra Kiev desde el estallido de la guerra. Con estas palabras definió el alcalde de la capital, Vitaly Klitschko, la ofensiva en que Rusia utilizó el mayor número de munición y logró un amplio alcance en los impactos de sus drones y misiles, que mataron a 23 personas -incluidos dos niños- y dejaron 85 heridos, aunque las labores de rescate continúan y se espera encontrar a más víctimas.
El medio local Kyiv Indepedent abrió su portada con el titular: “Seria destrucción”. Para desgracia de los ucranianos, las imágenes de edificios impactados y las fuerzas de rescate buscando víctimas y supervivientes son ya parte de su rutina. El ataque llegó horas después de que el presidente ucraniano Volodimir Zelensky advirtiera de que el Kremlin estaba gestando un ataque a gran escala contra su país.
Diversos barrios de la capital recibieron impactos directos, que causaron incendios, destrozos y fuertes explosiones por toda la urbe. Según la versión de Moscú, los bombardeos fueron destinados contra “instalaciones militares”, en respuesta a ataques previos ucranianos contra infraestructuras civiles rusas. Dmitry Peskov, portavoz del Kremlin, afirmó que el ejército ruso “continuará incrementando la presión sobre el régimen de Kiev para lograr nuestros objetivos”.
Objetivos civiles
No obstante, Ucrania acusó a Rusia de apuntar deliberadamente contra áreas civiles. Tymur Tkachenko, jefe de la administración militar de Kiev, insistió en que sería injusto “comparar al país agresor con el que se defiende”. Y agregó: “El enemigo apuntó de nuevo contra áreas residenciales y mató a civiles”. Las autoridades locales contabilizaron que unas 52.500 personas pasaron la noche refugiadas bajo tierra, lo que se considera el número mas grande en los “años recientes”.
Si bien Rusia mantiene el control de aproximadamente una quinta parte del territorio ucraniano, el frente de guerra sigue siendo muy amplio y permanece prácticamente inmóvil. Ante el estancamiento de la vía diplomática para solucionar el conflicto, Vladimir Putin insiste en dañar a Ucrania mediante el disparo de drones y misiles balísticos, aunque más allá de causar víctimas civiles no logra avanzar los objetivos fijados inicialmente en la guerra.
Más defensas aéreas
Tras la madrugada negra del jueves, Ucrania apeló urgentemente a 40 países aliados para aportar más interceptadores de misiles “Patriot”. Acorde a la versión de Kiev, muchos de estos países ya han llenado sus almacenes de estos proyectiles y los tendrían listos para enviar. “Si nuestros aliados hubiesen entregado lo que nos prometieron a tiempo, podríamos haber salvado más vidas y más casas”, lamentó Zelenski desde el distrito de Darnitski en la capital. Para contrarrestar el ataque en que se usaron más 70 misiles balísticos, hubiesen sido necesarios al menos 140 proyectiles Patriot, acorde al presidente.
“Putin está perdiendo esta guerra. Eso es lo que está pasando. Entiende que lo único que puede hacer es intimidar a la gente y simplemente matar civiles con ataques con misiles”, consideró Zelenski. Para el alcalde Vitali Klitschko, se trató de una “noche terrible para Kiev”, en que además de la lluvia de misiles se detectaron hasta 496 drones de larga distancia. En total, lograron impactar 25 misiles y 12 drones en 33 localizaciones. El ataque a Kiev duró más de 11 horas y se produjo en varias oleadas, comenzando con un ataque con drones en el barrio histórico de Kiev, que provocó un incendio en un hotel del centro de la ciudad.
“Ya he pasado por esto antes”
El jueves la capital amaneció con coches destrozados, ventanas rotas y una espesa capa de ceniza gris por los escombros. Los rescatistas seguían excavando para buscar víctimas ante la mirada desesperada de familiares y vecinos. La ucraniana Svitlana contó a la BBC que se escondió en el pasillo durante el ataque aéreo y oyó las explosiones. “No me asusté, porque ya he pasado por esto antes”, lamentó. Luego reveló que había resultado gravemente herida en otro ataque ruso contra otra ciudad, en el que murió su madre. Dos años después, su hijo murió en combate luchando por Ucrania.
TEK, la mayor empresa energética privada de Ucrania, informó que el ataque también dañó su infraestructura energética en Kiev, dejando a algunos residentes sin electricidad. Además de la capital, que fue atacada desde todas las direcciones, también se reportaron impactos en las ciudades de Mikolaiv, Konotop y Jerson. “Una o dos veces por semana se producen ataques aéreos a gran escala. Hoy, hay noticias preocupantes sobre los preparativos para otro ataque aéreo masivo ruso”, declaró Zelenski.

