Venezuela ha vivido dos terremotos seguidos que han causado una enorme devastación. Ante estos potentes seísmos, en Artículo14 preguntamos a la profesora Whitney Behr por las claves de este fenómeno. Behr, que es catedrática y subdirectora del Departamento de Ciencias de la Tierra y Planetarias de la Escuela Politécnica Federal (ETH) de Zúrich y subdirectora del Instituto Geológico, indica que el denominado “doblete” sísmico “es inusual, pero no inédito”.

-En Venezuela, un terremoto de magnitud 7,2 fue seguido, tan solo 39 segundos después, por otro de magnitud 7,5 en prácticamente el mismo lugar. ¿Es esto habitual? ¿Por qué se produce este fenómeno?
-Es inusual, pero no inédito. Es lo que los sismólogos denominan un “doblete” sísmico, es decir, cuando dos grandes terremotos de magnitud similar se producen muy próximos entre sí en el tiempo y el espacio. Ocurren porque los terremotos modifican las fuerzas que actúan sobre las fallas. Por ejemplo, la primera ruptura puede aliviar la tensión en un lugar, pero aumentarla en las proximidades, y si otra parte de la falla ya estaba a punto de fallar, puede activarse segundos, minutos u horas más tarde.

-El último gran terremoto había tenido lugar en 1967. ¿Se había estado acumulando energía en la falla?
-En términos sencillos, sí: el sistema de fallas siguió acumulando tensión desde entonces. Las placas del Caribe y de Sudamérica siguen desplazándose una respecto a la otra, y en los puntos en los que la falla está bloqueada, la tensión se acumula a lo largo de décadas o siglos. Pero se trata de un sistema de fallas complejo, y los distintos segmentos acumulan y liberan tensión en momentos diferentes. El terremoto de 1967 demostró que la región de Caracas es vulnerable, pero el límite de la placa del norte de Venezuela, en su conjunto, ya ha producido grandes terremotos anteriormente y seguirá haciéndolo.

-¿El hecho de que no fueran tan profundos (10-21km) lo agrava? ¿Llega a la superficie más rápido?
-Sí, la poca profundidad lo hace peor. Un terremoto superficial se produce más cerca de las personas y los edificios, por lo que las ondas sísmicas tienen que recorrer una distancia menor antes de llegar a la superficie y pierden menos energía. Es cierto que las ondas llegan ligeramente más rápido, pero ese no es el problema principal (la diferencia es solo de segundos). El problema principal es que el temblor es más intenso. Si la ruptura llega realmente a la superficie, también puede romper o desplazar directamente carreteras, tuberías y otras infraestructuras, pero un temblor fuerte puede ser muy destructivo incluso sin que se observe una ruptura superficial visible.
-¿El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) advierte de que “es probable que se produzcan numerosas víctimas y daños extensos, y que el desastre sea de gran alcance”? ¿Se debe esto a que Caracas es una ciudad densamente poblada?

y de pérdidas económicas del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS)
-La población de Caracas es sin duda un motivo de preocupación, ya que el riesgo sísmico aumenta cuando un fuerte temblor afecta a una gran zona urbana. Pero la advertencia del USGS no se refiere únicamente a la densidad de población: refleja la combinación de un terremoto de gran magnitud y poca profundidad, un fuerte temblor sobre zonas pobladas y las condiciones locales del terreno. Caracas se encuentra en un valle con depósitos sedimentarios, que pueden amplificar las ondas sísmicas y hacer que el temblor sea más fuerte o más prolongado en algunos barrios. Al igual que en cualquier gran ciudad, el parque inmobiliario también incluye estructuras de diferentes épocas y tipos de construcción, por lo que los posibles daños dependen tanto de las sacudidas como de la respuesta del entorno urbano.

