León XIV en España

El Papa invita a los jóvenes a no tener miedo: “Podéis cambiar la historia. ¡Hacedlo con amor!”

León XIV protagoniza una vigilia histórica en la Plaza de Lima de Madrid ante miles de jóvenes, a quienes anima a no tener miedo de vivir el Evangelio y a ser "humanos, como lo es Cristo"

MADRID, 06/06/2026.- El papa León XIV preside una Vigilia de Oración con jóvenes en la madrileña Plaza de Lima, este sábado, primero de los seis días que componen su visita oficial a España. EFE/ J.J.Guillen POOL
El papa León XIV preside una Vigilia de Oración con jóvenes en la madrileña Plaza de Lima
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La Castellana se apagó y se encendió al mismo tiempo. Mientras el sol caía sobre Madrid y los cinco Misterios Luminosos del Rosario se iban iluminando uno a uno en la estructura que presidía la Plaza de Lima, miles de jóvenes rezaban en silencio esperando al Papa. Cuando León XIV apareció, el ruido volvió de golpe. Pero fue un ruido diferente: no el de una multitud que grita, sino el de una multitud que, por un momento, deja de tener miedo.

La Vigilia de Oración con los Jóvenes, celebrada este sábado en el corazón del Paseo de la Castellana, fue el segundo acto de León XIV en España y el primero de escala masiva. El escenario, organizado en tres plataformas a distintas alturas sobre los carriles centrales de la Castellana, situó la exposición del Santísimo en el punto más elevado, alineado con el eje urbano de Madrid, mientras el Papa dialogaba con un grupo reducido de jóvenes en la plataforma intermedia. Debajo, música, danza y espectáculo. Arriba, silencio y adoración. Entre medias, una conversación sobre la vida.

“Father Bob” en Perú

Antes de responder a las preguntas de los jóvenes, León XIV quiso presentarse. No como Papa, sino como el hombre que fue antes de serlo. Recordó sus años como misionero y obispo en Perú, donde era simplemente “Father Bob”, y habló de lo que aquella experiencia le hizo comprender. “Allí me di cuenta de cómo la Palabra del Señor lleva paz donde hay conflicto y se convierte para todos en fuente de reconciliación y de justicia”. Las heridas y las alegrías de las personas que se cruzaron en su camino durante aquellos años, dijo, le hicieron crecer en el seguimiento a Jesús.

También nombró a tres santos que han marcado su vida: san Juan Crisóstomo, santo Tomás de Villanueva y santo Toribio de Mogrovejo. En los tres encontró la misma lección: fidelidad al Evangelio, compromiso con la justicia y servicio a los más necesitados. “Si ellos fueron capaces, a pesar de todas las dificultades, de seguir adelante caminando al lado de Cristo, ¿por qué no iba a serlo yo?”.

El Papa León XIV acompañado por el arzobispo de Madrid, el cardenal José Cobo, antes de presidir una Vigilia de Oración con jóvenes en la madrileña Plaza de Lima
El Papa León XIV acompañado por el arzobispo de Madrid, el cardenal José Cobo, antes de presidir una Vigilia de Oración con jóvenes en la madrileña Plaza de Lima
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El silencio como antídoto

Uno de los momentos más escuchados de la noche fue cuando León XIV habló del silencio, tras una pregunta de una de las jóvenes. En una sociedad saturada de voces, mensajes, ideologías y algoritmos que pugnan por capturar la atención de los jóvenes, el Papa propuso algo que sonó casi subversivo: hacer silencio. “En el silencio comprendemos que las ideologías pasan, mientras la verdad permanece”, dijo ante miles de jóvenes que, en ese instante, guardaron silencio ellos también.

El Papa les aseguró que Dios conoce cada una de las voces que se dirigen a él, y que si expresan lo que sienten en su corazón, el Señor les responderá. Pero para reconocer esa respuesta, subrayó, es imprescindible escuchar y vivir el Evangelio. La oración no es un monólogo, sino un diálogo. Y un diálogo exige saber escuchar.

León XIV invitó a los jóvenes a compartir sus caminos espirituales y a actuar siguiendo el ejemplo del Maestro: “Como pastores, educadores y amigos”. Les pidió permanecer fieles a sus vocaciones, cualesquiera que estas sean. Y aquí pronunció una de las frases más aplaudidas de la noche: “Los rostros de esposos y padres apasionados, de sacerdotes sabios, de religiosos y religiosas entregados a Dios para servir al prójimo, no brillan en una idea, sino en la santidad de una vida puesta a prueba”.

No se olvidó de los momentos de caída. “La presencia cercana de Jesús se percibe incluso en nuestras caídas, también cuando nos convertimos en mano tendida y abrazo fraterno para sostenernos mutuamente en el camino”. La fe, dijo el Papa, no es una armadura que protege de los golpes. Es una compañía que no abandona cuando los golpes llegan.

FOTODELDIA MADRID, 06/06/2026.- El papa León XIV preside una Vigilia de Oración con jóvenes en la madrileña Plaza de Lima, este sábado, primero de los seis días que componen su visita oficial a España. EFE/ J.J.Guillen POOL
El papa León XIV preside una Vigilia de Oración con jóvenes en la madrileña Plaza de Lima, este sábado.
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Libres de las modas, abiertos al futuro

El Papa fue directo al hablar de libertad. Los discípulos de Jesús, dijo León XIV, “nunca son prisioneros del tiempo que pasa”. Llamó a los jóvenes a ser libres frente a la coacción y el engaño, libres de las modas pasajeras, abiertos al futuro. Una libertad que, aclaró, no viene de ninguna ideología ni de ninguna tendencia cultural, sino de la fe. “La verdadera libertad tiene su fuente en la fe, que es la única capaz de dar luz y sabor a toda la sociedad y a toda experiencia humana”.

Y entonces llegó la imagen que vertebró todo el discurso: la de la sal y la luz. “Os invito a ser juntos sal de la tierra y luz del mundo”, dijo el Papa. Dos metáforas evangélicas de siempre, pero pronunciadas en la Castellana de Madrid en 2026, ante una generación que crece entre pantallas, incertidumbre laboral y crisis climática, suenan de otra manera. La sal que da sabor y la luz que no se esconde, que ilumina un mundo.

“Humanos, como lo es Cristo”

En el tramo final, León XIV resumió todo lo dicho en una sola petición: que los jóvenes sean personas de carne y hueso. “Eso es precisamente lo que os pido: ser hombres y mujeres de carne y hueso. Que seáis humanos. Humanos como lo es Cristo”. No superhéroes espirituales, no activistas de manual, no figuras perfectas para las redes sociales. Personas reales, con sus contradicciones y sus caídas, que eligen cada día la caridad como estilo de vida.

Cerró con una frase que quedó flotando sobre la Castellana mucho después de que las pantallas se apagaran: “Nuestra fe es un estilo de vida que se cumple en la caridad, la virtud que cambia la historia más que ninguna otra”. Cuando el Papa se marchó, la noche ya era plena. La cruz de 24 metros seguía encendida sobre el eje de la ciudad. Los jóvenes que habían rezado el Rosario, visto los espectáculos, escuchado al Papa y cantado hasta quedarse sin voz siguieron en los conciertos de Hakuna, Inazio o Hey Kid, antes de empezar a buscar dónde dormir: patios de colegios, pisos de familias voluntarias, sacos de dormir. Mañana, la misa de Corpus Christi en Cibeles. Esta noche, la Castellana es suya.

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