Opinión

Accidente laboral

María Jesús Montero en la misa funeral en honor a los dos agentes de la Guardia Civil fallecidos en Huelva
María Jesús Montero en la misa funeral en honor a los dos agentes de la Guardia Civil fallecidos en Huelva
EFE
María Dabán
Actualizado: h

En el libro que recoge los artículos que escribió para varios medios durante la IIGM, Manuel Chaves Nogales decía que “los constantes discursos hacen que una buena frase tenga el valor de una batalla”. El periodista sevillano se refería así a la frase pronunciada por Winston Churchill en enero de 1940 con la que arremetía contra la neutralidad de algunos países que todavía no se habían sumado a la lucha contra los nazis. “Todos tienen la esperanza, -decía- de que echando de comer al cocodrilo conseguirán ser los últimos que el cocodrilo se coma”. Las palabras del todavía Primer Lord del Almirantazgo (no sería Primer Ministro hasta el mes de mayo de ese año), resultaron proféticas, claro, porque, a la postre, fueron varios los estados que sucumbieron inexorablemente bajo el yugo alemán.

En una guerra una buena frase puede servir para ganar batallas (que se lo digan a Churchill), pero en una campaña electoral hablar mucho implica, en ocasiones, más riesgo de equivocarse y de provocar que una mala frase te haga perder la batalla definitiva, la de las urnas. Es lo que le ha pasado, a mi juicio, a María Jesús Montero esta semana al calificar de “accidente laboral”, la muerte (o, mejor dicho, el homicidio) el pasado viernes en Huelva de dos agentes de la Benemérita mientras perseguían a unos narcotraficantes. Las palabras de Montero, pronunciadas, además en el segundo y definitivo debate electoral autonómico, mostraron a las claras la total fatal de empatía de una candidata más preocupada en no dejar mal a Moncloa y evitar que quedara en evidencia la falta de medios de nuestros cuerpos policiales, que en elogiar el sacrificio de los dos guardias civiles.

Algunos dicen ahora que la responsabilidad de esa respuesta es de Moncloa, pero fue Montero la que puso en su boca esas palabras reventando, además, una campaña en la que, lejos de remontar, las encuestas le situaban ya en caída libre.

Para cualquier partido político, los dos elementos claves para afrontar una campaña son: poder colocar tus mensajes para convencer al electorado y no equivocarse, y Montero se ha equivocado, y mucho, porque ya da igual lo que diga, ya da igual quién vaya a arroparla en los días que quedan de campaña (elegir a Zapatero tampoco parece una buena opción en las últimas horas). Resulta llamativo, además, que esa metedura de pata la haya protagonizado una política veterana.

JAÉN, 23/04/2026.- El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero y la candidata del PSOE a la Junta de Andalucía, María Jesús Montero, participan en un acto de partido, este jueves en el Palacio de Congresos de Jaén. EFE/José Manuel Pedrosa
José Luis Rodríguez Zapatero y la candidata del PSOE a la Junta de Andalucía, María Jesús Montero, participan en un acto de partido, este jueves en el Palacio de Congresos de Jaén.
EFE/José Manuel Pedrosa

Con este panorama, sus posibilidades de igualar siquiera los 30 diputados que obtuvo Juan Espadas se antoja difícil, y solo le queda ya fiarlo todo a una carambola del destino que haga que Juanma Moreno no consiga la mayoría absoluta el próximo domingo y tenga que depender de Vox la legislatura que viene.

Y mientras en el equipo de campaña de Montero se tiran de los pelos, el PP ha publicado un videoclip de su propio candidato en el que aparece como un político normal, cantando una tonadilla pop sobre las maravillas de Andalucía. Los populares solo tienen que dejarse llevar de aquí a l viernes por el viento a favor que pronostican las encuestas. La clave, deben pensar, está en no hacer en estas últimas horas de campaña, “un Montero”.