Opinión

La España que no olvida a Miguel Ángel

Manifestación a favor de Miguel Ángel Blanco
Manifestación a favor de Miguel Ángel Blanco antes de su asesinato
Efe
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La democracia española ha tenido numerosos enemigos y amenazas, pero ninguna ha infundido tanto miedo ni generado tanto dolor como la violencia de ETA, cuyo objetivo era erradicar del País Vasco la libertad para sumirlo en la dictadura del terror y derrumbar así la incipiente democracia española. Hubo otros terrorismos en el mundo, pero pocos alcanzaron la vileza y la cobardía del etarra.

Todos sus crímenes son repugnantes. Sin embargo, el que acabó con la vida de Miguel Ángel Blanco es especialmente malvado. En primer lugar, por la personalidad de la víctima, un joven trabajador hijo de emigrantes gallegos, elegido por el pueblo de Ermua para representarlo en el Ayuntamiento. Miguel Ángel era un político modesto, sin más pretensiones que trabajar por sus vecinos. También es despreciable el secuestro, la espera angustiosa y su ejecución despiadada, haciendo caso omiso de las peticiones de clemencia de un país que, sin conocerle, ya le quería. Todas esas circunstancias dramáticas crean el Espíritu de Ermua, un clamor social sin precedentes que unió a los españoles y ayudó a aislar y empujar hacia la desaparición a los totalitarios.

Recordar hoy a Miguel Ángel Blanco ayuda a reivindicar la política limpia, digna, íntegra, en unos tiempos en que la política está siendo prostituida por un Gobierno que se aleja cada día más del mínimo exigible a un servidor público y a un demócrata. Es delincuencia y no política lo que presenciamos muchos de los días en muchos meses de los últimos años. El contraste entre el político de verdad que arriesga su vida y la pierde, y el delincuente que utiliza el Gobierno, el partido y las instituciones para lucrarse es evidente. No todos los políticos ni todas las políticas son iguales. La memoria de Miguel Ángel obliga a subrayarlo.

Sánchez con Mertxe Aizpurua

Otro recuerdo inevitable en esta triste efeméride se refiere al entorno de la banda terrorista, ese conjunto de cómplices, delatores e ideólogos que no apretaban el gatillo, pero ayudaban a apuntar a la víctima y cobijar al verdugo. Son ellos el principal soporte de P.S. Las defensas más encendidas del Gobierno proceden de los herederos políticos de ETA, la misma ETA que segó la vida de militantes socialistas que, como Miguel Ángel, entendían la política como servicio y entrega.

No cabe mayor degradación moral, ni hay peor fango. A la corrupción económica, política, institucional y familiar, se une la que consiste en ir de la mano de quienes instigaron o aplaudieron el asesinato de compañeros de partido y de compatriotas que compartieron la causa de construir un país mejor y más libre.

Espíritu de Ermua
Espíritu de Ermua

El Partido Popular no sólo recuerda y honra a quienes cayeron resistiendo la dictadura etarra, sino que se guía por su ejemplo. Nos proponemos gobernar España con un tipo de memoria que nos una en torno a referentes como Miguel Ángel, sin recurrir a relatos espurios que sólo pretenden generar discordia y ocultar la realidad. Queremos gobernar España para que sea el recuerdo de Miguel Ángel, y no los herederos de sus asesinos, el que marque el rumbo del país.

Vivimos tiempos oscuros que amenazan la democracia, enturbian la convivencia y cuestionan la Transición. Miguel Ángel Blanco luchó por la democracia, cultivó la convivencia y fue la imagen de los valores de la Transición. Por eso lo asesinaron aquello que no merecen olvido ni perdón. Por eso lo tenemos hoy y siempre muy presente.

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