De todas las cosas que han pasado este fin de semana fuera del fútbol hay una extraordinaria. La victoria de Paula Blasi en la Vuelta ciclista a España femenina es un hito histórico que debe impulsar al ciclismo femenino nacional para seguir subiendo escalones.
Siempre se necesita una estrella nacional que impulse cualquier deporte, masculino o femenino, para sumar aficionados. En el caso de Paula se dan varias circunstancias que la hacen brillar e ilusionar. La primera es su juventud. Ganar una de las tres grandes siendo tan joven es algo al alcance de muy pocas ciclistas y a la vez supone que tiene un enorme recorrido por delante. La segunda es la impresionante progresión que está demostrando en muy poco tiempo.

Paula lleva solo dos años dedicada al ciclismo. Procede del atletismo donde ya fue campeona de España sub 18 en 800. Después se centró en el duatlón. Y en 2024 una lesión le hizo probar suerte sobre la bici. Eso quiere decir que Blasi ha ido aprendiendo a moverse en un pelotón, a manejar los desarrollos, a dosificar sus energías, a gestionar su cabeza, a entrenar correctamente o incluso a interpretar las altimetrías o recorridos solo desde ese corto espacio de tiempo.
Y mientras aprendía, en esos dos años ha ido ganando de manera progresiva hasta su explosión en los Campeonatos de Europa, la Amstel, Flecha y Lieja para rematar su gran gesta en las rampas del Angliru.
Su tercera virtud es su ambición. No se conforma, quiere más y lo quiere rápido. Sí, tan rápido como se está desarrollando sobre ella bici. Y para rematar, en meta siempre tiene una sonrisa. Es simpática, agradecida y feliz. ¿Se puede pedir más?
Sí, pero no a ella. Se puede y debe pedir un recorrido atractivo para la Vuelta a España del año que viene, y también que sume etapas y no reste. Con alguna etapa contra el crono, individual o por equipos, como había hasta este año. Que recorra zonas donde el ciclismo es religión, como el País Vasco por ejemplo, para que las cunetas empiecen a llenarse también cuando corren ellas.

A estas alturas, cualquiera que dedicase 30 minutos de su tiempo a ver las dos ultimas etapas asturianas, tanto la subida a Les Praeres como la del Angliru, habrá comprobado que el espectáculo de esas mujeres subiendo esas rampas imposibles está a la altura del mejor ciclismo masculino.
Eso ya lo demostraron Van Vleuten y Vollering en un inolvidable final en Los Lagos de Covadonga hace tres años, pero es que ahora tenemos a Paula Blasi, española, 23 años, descolgando a la mismísima Anna van der Breggen, todas una leyenda del ciclismo a sus 36 años con 4 Giros, 2 Mundiales y 7 Flechas Valonas en su palmarés.

Y en el capítulo de peticiones una a la televisión pública. Para conseguir la igualdad hace falta tener las mismas oportunidades. Blasi se merecía que toda España pudiera ver su ascensión en directo, por vez primera, a una cima mítica como el Angliru.Eso no pasó. Y sin visibilidad no se puede crecer.
Lo sabe bien el gran Pedro Delgado. Me emocionó verle corriendo entusiasmado al lado de Paula en las rampas del Angliru, animando como hice yo de cría cuando él ganaba la Vuelta a España en la sierra de Guadarrama.
Esa foto de Perico animando a Paula vale oro. Una leyenda del ciclismo masculino nacional enloquecido con la nueva estrella del ciclismo femenino. Visibiliza, pone en valor, emociona.Algunos pensarán que es oportunismo, otros sabemos los años que Pedro lleva apoyando in situ a las ciclistas y ayudando a darles su sitio.
