Opinión

España es Ceuta

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A mi padre, a todos los ceutíes.

El 3 de septiembre de 2026 quedará grabado para siempre en la memoria del presidente Sánchez como el día que peor lo pasó en la tribuna del Congreso de los Diputados. El día en que vio como toda la cámara, socios y oposición al unísono, responsabilizaba a Marruecos de la crisis de Ceuta, mientras él insistía en la inocencia y el entusiasta amor por España del sultán alauita.

La sesión empezó con la máxima expectación. Los maestros Miguel Ángel Aguilar, Enric Juliana e Íñigo Sáenz de Ugarte ocuparon los primeros sus sitios en la tribuna de prensa, cuando pudimos ver en el banco azul el abismo que se abría entre el ministro Marlaska y la ministra Margarita Robles, solo separados por España … por Arcadi España.

El Sánchez que hace poco más de dos meses, en la comparecencia sobre los casos de corrupción, se defendía con éxito, brío y agilidad, parecía esta mañana un viejo campeón de boxeo medio sonado ya por los golpes y la edad. A mí me recordó al decadente Jake LaMotta de la inolvidable Toro Salvaje. Su empeño en exculpar a Marruecos de lo sucedido en Ceuta, frente a la opinión unánime de toda España, oscila entre lo patético y lo conmovedor.

De Marruecos a Mazón

No hacía falta ningún informe policial para conocer a los responsables del tremendo drama que está viviendo nuestra queridísima Ceuta. Drama terrible de los ahogados, en primer lugar. Enorme drama humanitario de los cientos de personas que tienen que dormir a la intemperie; y drama, por último, de los caballas que han visto arrasada su forma de vida y todos sus derechos cívicos.

Por eso decir a los españoles que Marruecos no tiene nada que ver con esta crisis, es como decir a los valencianos que Carlos Mazón estaba en su sitio la triste tarde de la dana. Es una insoportable tomadura de pelo y una incomprensible pérdida de sentido común y de contacto con la realidad, lo cual sorprende en un político tan hábil y avezado como el Ulises de la Mareta. El hombre que ha escapado de mil problemas y de mil adversarios puede encontrar su tumba política en Ceuta por el inesperado fuego amigo marroquí.

Sánchez se ha preguntado para reforzar su defensa del reino magrebí: “¿Qué gana Marruecos?” Y tiene razón, no gana nada. Al revés lo pierde, porque este derrape, esta pasada de frenada va a perjudicar el statu quo actual, tan cómodo y favorable para sus intereses. La verdad, le duela a quien le duela, es que el presidente español no se merecía este comportamiento de nuestro revoltoso vecino sureño. Sánchez, como todos sus antecesores, ha buscado las mejores relaciones con la patria del gran Hicham El Guerrouj y les ha hecho muchas concesiones, incluido el regalo del Sahara, pero no se lo han agradecido.

La dieta fronteriza

Lo que está sucediendo en Ceuta demuestra que la política de apaciguamiento está muy bien, pero que solo funciona si la dieta fronteriza tiene las dosis suficientes de palo y de zanahoria. Que no se me revuelvan las hordas wokes, la palabra palo la utilizó en un sentido absolutamente figurado.

Sí, en la relación hispano-marroquí asistimos desde hace muchos años a un empacho alauita de zanahorias y a una carencia absoluta de las proteínas y vitaminas que proporciona el palo. Si la dieta fronteriza es acertada y variada, los españoles veremos cómo en tiempo récord pasamos de la claudicación a la disuasión, lo que será mucho más fructífero y sano para la patria del insigne doctor Grande Covián.

La Antígona del sanchismo

Sánchez concluyó su desangelada intervención y todo el grupo socialista le aplaudió (sin mucho entusiasmo) y se puso en pie. Todos menos Margarita Robles. Esta foto del banco azul es la que mejor simboliza el desconcierto del Gobierno ante lo que estamos viviendo. La soledad de la ministra de Defensa fue esta mañana estruendosa frente al afecto y apoyo que recibió el ministro del Interior de sus compañeros de bancada y grupo parlamentario. Pero las apariencias muchas veces engañan, incluso a los políticos y analistas más curtidos y enterados. En la polémica y enfrentamiento entre Margarita Robles, la Antígona del sanchismo, y Marlaska de Ahumada, el ministro del Interior con alergia a los tricornios es evidente a quién la Historia va a poner de pie y a quién sentado y agachado.

Feijóo, el Kennedy de Os Peares, estuvo esta mañana bien, muy bien. Acertó con un tono serio y enérgico y dedicando sus primeras palabras a los ceutíes. Acertó denunciando que estamos ante una crisis de estado de libro y preguntándose la razón del miedo de Sánchez a Marruecos. Y acertó diciéndole que va a pagar su gestión en las urnas. Lo de los tribunales fue un error y un exceso fácilmente evitable, pero a pesar del cual no solo estuvo contundente y convincente (con una réplica demoledora), sino que estuvo presidencial y su bancada lo corroboró con una ovación atronadora.

La dignidad de un pueblo

Es verdad que en esta crisis el PP cuenta con un as en la manga del que el gobierno carece. En los momentos históricos se ve la talla de los políticos, unos se difuminan y otros, en cambio, emergen como gigantes. Todo Dunkerque tiene su Churchill, toda Farsalia tiene su César. Y hoy en Ceuta todos sabemos quién encarna la indomable resistencia y dignidad de una ciudad, de todo un pueblo: Juan Jesús Vivas. Un Vivas que con su aspecto de abuelete de otro siglo se ha ganado el alma de Ceuta y el corazón de toda España.

Soy hijo de melillense, de un marino que partió del norte de África y atracó su vida en Galicia, pero al que décadas de frías aguas atlánticas no le han hecho olvidar nunca las cálidas de su Mediterráneo. Por eso sé que Ceuta y Melilla son la Escila y Caribdis de la política española y todo gobierno que no pase por la única ruta posible en este estrechísimo estrecho naufragará. Y esa única ruta navegable es la defensa con uñas y dientes de la ontológica españolidad de Ceuta y Melilla, de nuestras fronteras y de nuestra soberanía.

Hay un maravilloso poema de Jorge Luis Borges, siempre Borges, titulado España que quiero dedicar a ceutíes y melillenses: “Más allá de los símbolos,/ más allá de la pompa y la ceniza de los aniversarios,/ … estas , España silenciosa, en nosotros./…en los íntimos hábitos de la sangre,/ España del Islam, de la cábala / y de la Noche Oscura del Alma,/ España,/ …incesante y fatal.”

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